El arte de novelar sobre el pasado romano de Granada

Aunque la relación de Carolina con Granada no ha cumplido una década (eso ocurrirá el próximo año) lo cierto es que ha dado excelentes frutos.  Si el teatro lorquiano le despertó su interés por la ciudad de la Alhambra, su importancia histórico-artística ha hecho el resto. También su predilección por el género de la novela histórica ha confluido en la creación de memorables ejemplos como ‘La luna sobre La Sabika’ (2003 y 2010), ‘Sueños del Albayzin’ (2006), ‘Guardianes de la Alhambra’ y Noches en Bib-Rambla. Ahora saltando en el tiempo, pero muy poco en el espacio (las dos obras que ahora se presenta se desarrollan prácticamente entre Plaza Nueva y el Albayzín) nos deleita a la vez que instruye con unas narraciones que se leen prácticamente de un tirón.  Junto este didactismo es de destacar el dominio del lenguaje y los guiños al lector  que, de vez en cuando salpican el texto.

carolina molina2

Si en ‘Iliberri” la historia de amor entre el ciudadano y comerciante romano Titus que llega a Granada en el momento en que tiene lugar el concilio de los primeros cristianos y Minerva, mujer singular y temida, que sirve a la autora para mostrarnos el pasado romano del Albayzín que da lugar a un “itinerario a seguir por el lector”, en ‘El falsificador de la Alcazaba’ insiste en este tema recurriendo para ello a las falsificaciones del siglo XVIII por parte de Juan de Flores, prebendado de la Catedral y “uno de los falsarios más desdeñados” que en su opinión “constituyen, tras los míticos Libros plúmbeos,  el segundo embuste histórico sufrido por los granadinos”. Estas historias llevan escritas más de siete años y ahora las presenta conjuntamente para centrar la historia de Iliberri pues “es un periodo histórico que se ha olvidado voluntariamente, quizás porque sus restos no son visibles o porque el peso de al-Andalus eclipsa todo nuestro pasado”.

carolina molina portada-falGraves falsificaciones

Aunque la historia de los libros plúmbeos es más conocida el juicio al que fue sometido Juan de Flores también es un hecho único no solo en Granada,  por la gravedad de las falsificaciones y calidad de los personajes implicados. La evolución de estas falsificaciones tan propia de una España picaresca en la que no se escatima esfuerzo para ganar un poco de prestigio o unas monedas dieron lugar a “un suceso único en Granada”.  Molina indica que la ubicación exacta de Iliberri ha sido para la arqueología motivo de discordia hasta que en la actualidad, de la mano de Manuel Sotomayor, historiador y arqueólogo, ha abierto líneas muy interesantes de investigación de la que se siente deudora pues de su ensayo ‘Cultura y picaresca en la Granada de la Ilustración” ha tomado los datos de esta novela como línea argumental de lo sucedido con estas falsificaciones.  Por ello, estamos ante una grata lectura que nos hará reflexionar sobre el carácter español y granadino, a través de la picaresca que nos ha hecho tan famosos. Como portada siguiendo sus anteriores obras se ha elegido una llamativa imagen de  Gaspare Vanvitelli  en la que se ve ‘La Grotta di Posillipo’.

En la actualidad coordina, junto al escritor Mario Villén y bajo la dirección del también novelista Blas Malo, las Jornadas de Novela Histórica de Granada que se acaban de constituir en Asociación cultural sin ánimo de lucro con el fin de divulgar el género histórico fuera y dentro de Granada, además de dar a conocer la historia de esta ciudad.

Título: El falsificador de la Alcazaba
Autora: Carolina Molina
Páginas: 122
Precio: 12 euros
Presentación: Viernes, 21 de febrero, salón de plenos del Ayuntamiento. La autora estará acompañada por Margarita Orfila Pons, Manuel Sotomayor y Alejandro Santiago, (20:30 h). En este mismo acto presentará también su novela ‘Iliberri’

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