Antonio Luis Gallardo: «¿Dónde está Cervantes?»

En mi caso, que por educación, años y respeto no creo en las reliquias para nada, pues solo sirven para engañar al personal y sacar tajada en forma de dinero con tanta estampita y recordatorio. Para qué coño, con perdón, queremos saber si son ciertos o no el hueso encontrado en Madrid en el Convento de las Trinitarias, si ahora resulta, que a ciencia cierta, no se puede certificar sin el ADN de su Hermana, enterrada con otra gran multitud en Alcalá de Henares.

La iniciativa llevada a cabo durante todo este tiempo es una sandez y una tontería, que lo único que persigue es sacar tajada económica. Dejen en paz al buen de D. Miguel y preocúpense más por que la gente lea su obra magnifica y universal, El Quijote.

Pero de verdad, piensan nuestras autoridades que a los ciudadanos de a pie, nos interesa dónde está realmente enterrado Cervantes, más aun, nos interesa saber dónde están enterrados muchos Padres e Hijos de la guerra civil, todos aquellos paisanos de ambos bandos que fueron tirados a la cuneta y aún no se sabe ni siquiera dónde es.

No cabreen más al personal y despisten sus graves problemas que tienen a día de hoy, desviando la atención en todos los periódicos, radios y televisiones con el feliz hallazgo, pues creo que ni siquiera es feliz, ya que nadie puede certificar que son ciertos al 100%.

Dejen en paz a los muertos y vuelvan a enterrar esos huesos, pues es más difícil encontrar a Cervantes que hallar a cinco personas que lo hayan leído y a otros tantos que lo hayan entendido. En el caso de Cervantes, ese interés por localizarlos tiene aún menos sentido porque el autor del “Quijote” fue “toda su vida un perdedor, una persona que sufrió cautiverio, cárceles, destierros y amores difíciles.

Carajo, no sé si lo han dicho ya, resulta que en Atapuerca se descifra un ADN en restos con más de veinte mil años de antigüedad y a Cervantes que lo enterraron antes de ayer no, de chiste vamos. Una tomadura de pelo como esta no se veía desde que Alfonso II inventó el sepulcro de Santiago. País devoto de Frascuelo y de María!

 

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