Vehículos singulares, 158: David Molero y Volkswagen Oval de 1954

Desde hace siete años, David Molero Martínez es propietario de un taller de mecánica y electricidad en Atarfe. Por eso, pensamos que el entorno de la ermita de los Tres Juanes podría ser un buen escenario para realizar el reportaje a su flamante Volkswagen Oval de 1954 donde acude acompañado por su hermana María José y su señora, Olivia Reina. Cuando lo vemos este vehículo por primera vez nos parece un coche recién salido de fábrica, dada la perfecta restauración realizada por su padre y por él. Nos comenta que «la restauración fue por capricho de mi padre. Se trata del primer coche restaurado por nosotros aunque por desgracia mi padre falleció sin poderlo ver totalmente terminado, pero yo he querido terminarlo para honrarlo». A continuación explica que lo encontraron por Internet y lo compró a la jubilación de su padre. «Como era una persona inquieta sabía que le iba a gustar restaurar un cacharro viejo. Estaba tan mal que nadie quería restaurarlo por lo que lo encontramos bastante barato. Por lo que pudimos saber el coche provenía de Portugal, sin documentación alguna. Ha sido un poco tedioso todo el papeleo y casi tardamos más con esto que con la restauración que comenzamos en 2013, y hará un par de meses que la hemos terminado», explica.

Detalle intermitente abatible y salpicadero del Volkswagen Oval de 1954 :: A. ARENAS

Para que nos creamos lo del mal estado, David nos muestra unas fotografías en las que se ve cómo estaba cuando llegó a sus manos. Realmente increíble que con los restos de lo que fue un automóvil hayan obrado el milagro de volverlo a la circulación. «Ha sido un coche donante de piezas. Lo compró una familia de Cuenca y ellos lo vendieron al chaval de Córdoba que fue a quien nosotros se lo compramos. Llevaba unos 30 años abandonado en un desguace», testimonio que hace aún más meritoria la restauración. Fue al desmontarlo cuando fueron conscientes de los muchos desperfectos que tenía a nivel de carrocería, chapa destrozada con golpes delanteros con zonas con óxido, por lo que decidieron darle un chorro de arena para poder valorar mejor el daño que tenía pues al final tuvieron que reparar la chapa casi al 95 % , lo poquito que no se tuvo que tocar fue el techo. Como bien nacido, David agradece a su amigo Francis Escoriza, mecánico de Granada y «superfanático de los Volkswagen» que les iniciara y diera pautas a seguir, las webs donde encontrar piezas, e incluso la venta de las piezas que no encontraban por ningún sitio. «Calculo que entre el precio del coche y el de las restauración, el gasto pudo elevarse entre 18.500 y 19.000 euros, eso sin mano de obra, que al final fueron más de 1.500 horas de trabajo para terminar indicando que «nadie se imagina el trabajo que hay detrás».

Motor del vehículo restaurado por David Molero y su padre ::A. ARENAS

También el motor fue restaurado al cien por cien con piezas originales. «Es un 30 CV., 1200 cc a 6 voltios, cuenta con un pequeño sobrealimentador que nos costó trabajo encontrar pero como habrá visto ha subido con alegría la cuesta de la ermita», explica antes de añadir que le dio por pintarlo de ese color al tener una moto de igual tonalidad que «hacía gentes y arriesgándome a que algún purista de Volkswagen no le gustara, e incluso perdiera valor». También nos dice que en Granada puede haber de ocho a diez coches de este modelo. En cuanto al nombre nos explica que se debe a la forma del cristal trasero que a la vez sirve de referencia pues según nos cuenta David los primeros modelos llevaban el cristal trasero partido y que conforme fueron evolucionando le añadían o modificaba cosas, al final del 53 al 57 se, fabricaron con este pequeño tamaño y forma, siendo los años siguientes de un mayor tamaño.

Vista trasera con la ventanilla que da nombre al coche :: A. ARENAS

Restauración con premio

Para poder poder pasar la ITV David nos cuenta que tuvo que darse de alta en un Club, cosa que finalmente hizo en el Club Volkswagen Gilauto, lo que le permitió participar en la primera concentración celebrada el pasado 11 de marzo, en la que consiguió el premio a la mejor restauración. Entre las curiosidades David nos muestra el intermitente abatible y el pequeño parasol solo para el lado del conductor. De la restauración de la tapicería dicen que se encargaron Mercedes y Sergio Mesa a los que conoció en el Autorretro Málaga. En la web cosas de coches, Eduardo Caro, informa que el escarabajo se vendió en más de 140 países y fue fabricado en todos los continentes. De este modelo explica que comenzó a comercializarse bajo el sobrenombre de KDF-WAGEN y estaba disponible en un único color y con la clásica ventana partida, que tomó la denominación “pretzel” (típica galleta alemana), siendo en 1953 cuando surge la ventana trasera oval. A mediados de los años 50, y ya con el motor de 30 CV con el que alcanzaba los 110 km/h de velocidad punta, se llega a la unidad un millón. En 1958 la ventana posterior oval desapareció para mejorar la visibilidad, e incorporó nuevo parabrisas delantero, nuevos pilotos traseros y cambios en la tapa del motor.

Próxima entrega: Antonio Tíscar y Ford Consul de 1956

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