Virtudes Montoro: «¿Proteger o sobreproteger?»

Creemos que hacer todo por nuestros hijos/as es nuestra obligación. Asumimos sus cargas, tareas, responsabilidades, pensando que así los estamos educando correctamente. Cargamos con sus mochilas, planificamos con detalle todas sus actividades extraescolares (sin importar mucho qué actividad les motiva más, ni cuántas pueden o quieren hacer). Hablamos con sus tutores y disculpamos sus conductas inapropiadas echando siempre la culpa a los compañeros, a los profesores; a todos menos a nuestros hijos, ya que como tales, siempre llevan razón, ¿y regañarle?

 

Ni hablar de eso, le podemos crear un trauma (como tan certeramente dice el juez Calatayud) si los disciplinamos o tomamos medidas para evitar que se repitan esas conductas (reforzamiento negativo, acciones para remediar el daño causado, pedir perdón, etc.). Igual pasa con las tareas domésticas, no les implicamos en ellas y las asumimos todas, cuando las podrían realizarlas ellos mismos (hacer sus camas, poner y recoger la mesa, poner la lavadora y un largo etcétera).

Estoy hablando sin generalizar, por supuesto, pero esta realidad existe en muchas familias; se desconoce la diferenciación entre proteger y sobreproteger.

Creer que los hijos son frágiles seres, a los que no podemos decirles NO (ya hablé de lo importante que es decirle NO a nuestros hijos), creer que no están preparados para hacer cosas cuando sí lo están, sobreprotegerlos, mimarlos hasta límites insospechados, nos hace y les hace un flaco favor.

No entendemos que nuestro hijo es una persona en sí misma, que no es una prolongación nuestra, que debe desarrollar sus propias capacidades personales, emocionales y sociales, que debe asumir sus responsabilidades, y aprender cuanto antes a ser independiente, autosuficiente, resiliente.

Cuando fomentamos en nuestros hijos que no se hagan cargo de sus obligaciones y lo sobreprotegemos, su madurez evolutiva y psicológica, su independencia y responsabilidad no se desarrolla adecuadamente, favoreciendo un tipo de apego inseguro. Se convierten en personas miedosas, ansiosas, dependientes, con baja tolerancia a la frustración.

Como dice Gabriel Miró “El futuro de nuestros hijos es hoy”, y apunto yo, éste depende de que cuanto antes lo asuman y se responsabilicen de él.

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Virtudes Montoro López

Psicóloga especializada en Mindfulness y
Terapia de Aceptación y Compromiso

 

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