La noche mágica de Los Gemelos de Granada y su banda

Julio y Ángel Rubio Linares, o lo que es lo mismo Los Gemelos de Granada y su banda han vuelto al Teatro Isabel la Católica para presentar su nuevo trabajo discográfico, ‘Le canto al aire’. El concierto que contó con el respaldo del público fue presentado por Marijose Muñoz que comentó brevemente la trayectoria artística de estos hermanos nacidos y criados en el Sacromonte que destilan arte por cada uno de sus poros y a quienes también dedicó una prosa poética que incluía los títulos más conocidos de sus temas musicales.

Los Gemelos de Granada, durante su actuación ::A. ARENAS

Esta vuelta al escenario del emblemático teatro se ha producido dos años después de grabar ‘De qué planeta eres’ con el que supone su cuarto disco de su carrera artística que como los anteriores sigue en la línea del pop /fusión con un trabajo rico en ritmo con aires flamencos y jazzeros latinos.

El público llenó el patio de butacas ::A. ARENAS

El disco que se va a grabar en los estudios de Fernando Romero, al igual que el anterior, se compone de diez temas interpretados en directo. Las canciones compuestas por Julio llevan por título ‘Contigo bailaré’, ‘Le canto al aire’, ‘Mi mare quería’, ‘La niña de Plaza Nueva’, ‘Corazón malherido’, ‘Si tuviera dinero’, ‘De corazón a corazón, ‘Eres’, ‘Prima María’ y ‘Carmela.

Al final, los Gemelos y su Banda, recibieron la ovación del público ::A. ARENAS

«Nos gusta más así pues no pierden la frescura», nos comentaban antes de explicar que han contado con la magnifica colaboración de su banda compuesta por Pepe Dougan, piano; Carlos Gracia, bajo; Toto Fabris y Agustin Sanchez, saxos; Jacinto López, acordeón; Lucas Zegri, batería y Jesús Santiago, percusión. Los arreglos han estado a cargo de Julio Rubio y Pepe Dougan.

LAS CUATRO ESTACIONES DE TU DOBLE SONRISA, por Marijose Muñoz

Marijose Muñoz, entre Julio y Ángel, Los gemelos de Granada ..A. ARENAS

Nacen un día cualquiera de octubre, en el seno de una familia con tradición artística y pasión por la belleza, en el emblemático barrio del Sacromonte. Los gemelos luchan por desgranar sus emociones, tomando forma de canción, de paisaje, de abrazo. Los veo siempre como un faro de sonrisas sobre Granada, Sacromonte vivo.

“Todo el mundo se ha dormido, y yo te sueño despierto” y en ese despertar construyo una prosa con hilvanes de dos corazones que crepitan ante cada emoción. Entre pitas y chumberas, mestizaje del lugar paren entre las zambras a sus mujeres morenas y las envuelven en sus “llamas de amor”. A veces, cuando los escucho, siento que han nacido para poner voz a la ausencia y sus ramales. Candidatos perfectos a los deltas de tu boca, siempre arqueada en dirección al cielo, su cielo, su universo, su planeta… y tú “¿de qué planeta eres?”. Magia en sus miradas, una complicidad silente que levanta muros infranqueables, dónde el terror de la carne sólo es capaz de asomarse de puntillas… y al ver su pasión, huye despavorido por otros senderos. Momentos, momentos cárdenos de miradas fieles que se preguntan “pares o nones”… hermanos en sillas de anea compartiendo desiertos de esperanza. Y así, entre jirones de luz en la cima del sacro cada amanecer y los ocasos con su “soleá de luna” saltan cada noche de ese balcón clandestino del amor, ofreciendo esas lunas mágicas en forma de lágrima, pregonando canciones al viento que tiñe de ternura cada encuentro.

“Dame vida, quiéreme” cuando en este OTOÑO de sonrisa callejee por tiempos gitanos y me sirvas junto al fuego unas migas con Granada. Mirada de acerola y olores a membrillo, reconforta vuestro abrazo que siempre me sabe a chiquillo. El Valle Valparaíso que desde su cuna abronca, nacido de nuestro INVIERNO por el intenso glaciar. Sierra Nevada corona muchas obras del pintor, que con tonos azulados nos dibuja su pasión. Podemos imaginar su niñez entre la fragua, mil panderos de cristal herían como cuchillos la PRIMAVERA gitana, ¡“huele a jazmín la noche” por la Ribera del Dauro! Gritaban entre sonrisas por el viento hasta el barranco. Y así, de silencios de chumbera, entre zambras los hermanos son testigos del llanto secreto de un pueblo calé. En VERANO las noches de luna sobre la Alhambra eran poseídas por los romances lorquianos, pero al igual que Federico ellos no escriben sus letras atados a un tiempo concreto, ni a un lugar señalado, escriben a un sentimiento, al sentimiento de compartir la canícula de dos almas grandes.

TRAS EL CONCIERTO MUCHOS QUISIERON FELICITAR Y FOTOGRAFIARSE CON LOS ARTISTAS:

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