Virtudes Montoro: «Cuando nos negamos sentir»

 

Tendemos a rechazar las emociones negativas, no nos han enseñado a gestionar la tristeza, la ira. Desde pequeños, nos han enseñado a no llorar, a no sentir rabia. 

La negación de lo que sentimos, acallarlo, el soterramiento de aquello que queremos y no podemos decir, la angustia en la garganta atorada, la rabia en el abdomen reprimida, provoca que se nos enquiste, que se nos endurezca lo más preciado que posemos; las emociones.

Esta inhibición provoca que no solo capemos las emociones negativas, también se capan las positivas. Nos convertimos en personas con menos capacidad para disfrutar. Esta castración torna gris a la persona.

Por otro lado, el miedo al enfrentamiento, al conflicto, es otra forma pasiva de vivir. La imposibilidad de comunicarse, de mostrar una opinión contraria al otro, nos convertirse en un silencioso invitado que observa detrás de un vitral al mundo, con el fin de no sufrir. ¿Qué le pasa a una persona que se niega a sentir, que no se comunica por miedo al conflicto? Paradójicamente su vida estará llena de conflictos.

Las personas necesitamos compartir acuerdos y también, desacuerdos. El silencio que muestra la persona que evita el conflicto, que se calla, que desvía la atención del conflicto, es interpretado como una señal de pasotismo, desinterés, apatía; la persona siente que no es importante para el otro. Esto no solo acucia el problema, sino que además daña las relaciones.

¿Qué podemos hacer cuando no podemos comunicarnos, o no sabemos? ¿Qué hacemos para aceptar nuestras emociones, positivas o negativas? ¿Cómo podemos encarar un conflicto?

La respuesta no es sencilla, esta castración puede originarse por distintas causas. Lo importante es reconocer esa incapacidad, reflexionar sobre el daño que nos causamos y también el daño que provocamos a los demás. Buscar soluciones, que pasan por pedir ayuda profesional por parte de un psicólogo/a especializado.

Cuando una persona se impide sentir rabia, frustración, enojo, ira, está enterrando lo que le hace humano: sentir.

Evitar el sufrimiento a través de la negación de nuestras emociones nos impide disfrutar de la vida, sentir con plenitud la incertidumbre de estar vivo.

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Virtudes Montoro López

Psicóloga especializada en Mindfulness y
Terapia de Aceptación y Compromiso

 

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