Virtudes Montoro: «El mundo gira enamorado»

Viktor Frankl, de quien tanto he escrito, fue neurólogo, psiquiatra, fundador de la Tercera Escuela Vienesa y creador de la Logoterapia y análisis existencial.

 

Pero hoy quiero escribir sobre Viktor Frankl hombre, sobre el Viktor que sentía que el mundo giraba enamorado, y era su mujer Tilly quien hacía girar su mundo.

Vicktor amaba tanto y tan bien que era consciente de todo lo que Tilly, su amada Tilly era y hacía. Se tomaba el tiempo y el interés suficiente para no perderse nada de ella. Tan absorto en ella, decidía enamorarse a cada instante. La sentía como un ser lleno de bondad, Viktor estaba lleno de ella, se enamoró por así decirlo de su espejo, de la mujer más semejante a él.

Pero este amor se vería para siempre, truncado. En 1942 fueron deportados a distintos campos de concentración, Viktor fue deportado a Auschwitz. Tuvieron la oportunidad de haberse salvado gracias a un salvaconducto que los conduciría a ambos a EEUU, pero Viktor y Tilly decidieron quedarse, ya que los padres de Viktor no tenían salvoconducto. Así que los cuatro fueron deportados a campos de concentración distintos.

Él fue el único que sobrevivió y lo hizo para que muchos otros se sigan salvando gracias a sus aportaciones, gracias a la Logoterapia.

Él fue el único que sobrevivió y lo hizo para que muchos otros se sigan salvando gracias a sus aportaciones, gracias a la Logoterapia. Y sobrevivió gracias a Tilly; fue el recuerdo de ella lo que le mantuvo vivo en el campo de concentración, ese amor que para él fue lo más real que vivió nunca.

Lo fue, sí, más allá de toda realidad también; al poco tiempo de ser liberado, Vicktor se encontró con un jornalero holandés, que también había estado en un campo de concentración y se percató que jugueteaba con una cosa pequeña entre los dedos. Viktor le preguntó sobre aquel objeto; el holandés abrió la palma de su mano, y Viktor vio algo que le sorprendió: era un globo dorado pequeño que representaba la tierra, un globo de oro, con los océanos esmaltados de azul, y sobre la banda del Ecuador, también dorada, una inscripción donde pudo leer «El mundo gira enamorado». Era un pendiente exactamente igual a los pendientes que él había regalado a Tilly cuando ella celebró su primer cumpleaños junto a Viktor. Más tarde, el psiquiatra se enteraría de que Tilly murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen, situado al norte de Alemania.

Ellos se amaron tanto como para dar la vida por el otro. Para ellos el amor era un plácido membrillo mecido por luces violetas que gira siempre, enamorado.

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Virtudes Montoro López

Psicóloga especializada en Mindfulness y
Terapia de Aceptación y Compromiso

 

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