Rafael Bailón Ruiz: «Existo»

Nuestro colaborador de los lunes nos sorprende hoy con este poema que, como en sus artículos anteriores, nos invitan a la reflexión:

Místicos ojos buscando su banco,
conjugan lágrimas y anís añejo,
con tos ronca, ahora crónica.
Labios cortados en mitad de la nada,
entre gélidas gotas de lluvia,
encierran soledad y agonía.
En su pecho, cunde el comprensible desánimo:
olvidadas quimeras con contrariado gesto,
refugio de credos y oraciones baldías.
Al abrigo del cartón húmedo,
dobla rodillas el valiente mendigo,
aquejado por las noches frías.
Flor marchita mastica la rabia
del sentirse náufrago,
expuesto al olvido.
Quebrada voz al azar del reloj,
graves heridas pidiendo una tregua,
rotas entrañas por eterna espera…
Al calor de improvisada candela,
siente alivio en su huesudo cuerpo,
como pez secuestrado, devuelto a su pecera.
Quejido convertido en aullido,
desdichado y loco, sueña:
analgésico que suelta lastre
sabiendo a muy poco.
Ajeno a la mirada del codicioso,
al dispendio y las sobras
del banquete suntuoso,
aguanta estoico
la renuncia del caprichoso
a la caridad humana,
mientras indiferente, malgasta.
Ajeno a los rezos del falso creyente,
andrajoso en medio del placer
busca la necesaria simiente
para una sociedad egoísta
que no logra comprender.
Mutismo, resignación y abandono,
desdicha del eterno hambriento,
caminante que no halla camino:
individuo sintiéndose solo.
Alma en pena tratada como excremento,
ser sin raíz caminando descalzo
en un mundo sin miramiento…
Con manos abiertas como Cristo,
entre hileras polvorientas,
breve enseñanza en su tumba afirma:
“ No soy invisible, luego existo”.

 

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Rafael Bailón Ruiz

Profesor de ESO

 

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