Paco Olvera: «Los grupos ‘burbuja’ y la globalización escolar»

En este inicio de curso escolar, en tiempos de la pandemia de la Covid 19, una de las medidas que las administraciones sanitarias y educativas han propuesto, son los grupos de convivencia estables, también conocidos como grupos “burbuja”.

Son grupos para las etapas Infantil y Primaria, que deberían tener una media entre 15 y 20 alumnos y alumnas, que trabajan, juegan y se socializan dentro de ese grupo clase y que estarán tutorizados por un solo docente. El objetivo es reducir el contacto entre clases diferentes e intentar evitar, en la medida de lo posible, los contagios entre los escolares. También facilitaría el rastreo e intervención, si hubiera contagios, acotando la extensión del foco.

Esta medida, junto a otras, está siendo ampliamente difundida en los medios de comunicación. Quiero aprovechar el interés suscitado, para reflexionar sobre una propuesta pedagógica que tiene una gran importancia, la globalización escolar. A primera vista, puede que no se vea la relación entre una cosa u otra, pero… hagamos un poco de historia.

En los años finales de la Dictadura, el Ministerio de Educación, vio imprescindible adecuar las leyes educativas, a los cambios de todo tipo producidos en el país. De este modo nació la Ley General de Educación (L.G.E.) de 1970. En esta ley, el tramo de las enseñanzas obligatorias iba de los seis a los catorce años y fue conocida como Educación General Básica ( E.G.B.). La primera etapa llegaba hasta quinto y había un solo tutor que impartía todas las materias. En la segunda etapa llegaba hasta octavo y las materias ya eran impartidas por varios profesores.

Libros de texto de E.G.B.

La L.O.G.S.E. (1990), extendió la enseñanza obligatoria hasta los dieciséis años, amplió hasta sexto la Primaria y creó una etapa Secundaria de cuatro curso. La novedad estuvo, en que ahora también en la Primaria, intervendrían varios docentes en un mismo grupo. Los planes de estudios de formación de los maestros y maestras de Primaria, tuvieron que adaptarse a esa nueva organización escolar, apareciendo las especialidades, de idiomas, educación física y música. La Secundaria al ser impartida por profesores especialistas, se aproximaba más a la estructura del Bachillerato.

He decir, que esos cambios tendentes a una especialización tan temprana, no me gustaron. Tampoco al movimiento de renovación pedagógica al que pertenezco, el M.C.E.P. En los debates que tuvimos, a partir de nuestras prácticas escolares, vimos que esa nueva organización perjudicaba enormemente la necesaria globalización en Primaria y que dificultaba también el trabajo transversal por ámbitos en la Secundaria.

La distribución en Primaria de los horarios en sesiones de 45 minutos, no solo fueron y son un quebradero de cabeza para las Jefaturas de Estudios cada curso, al tener que cuadrar los derechos de especialidad de las plantillas con los tiempos de las materias, sino que dificultan sobremanera, la necesaria globalización de los aprendizajes en las etapas de la enseñanza obligatoria.

Para mitigar esos inconvenientes en la organización de los horarios, recomendaba en mi etapa de inspector dos cosas. La primera que entraran en cada grupo, el menor número de docentes posible. En segundo lugar que agruparan lo más posible los tiempos de cada asignatura, teniendo tramos temporales de al menos una hora y media. Estas adaptaciones organizativas, no siempre eran fáciles ni posibles, según las plantillas y grupos.

Organización escolar inadecuada

Si aceptamos, como dicen todas las investigaciones en neuroeducación, que aprendemos de una manera global, podemos deducir que la organización escolar existente no es la adecuada.

Tal vez para el paradigma de la enseñanza tradicional, esto no sea un problema. Y puede que no lo considere un problema, porque su pretensión no es enseñar de una manera globalizada. Su práctica se desarrolla por asignaturas diferenciadas, con horarios propios y con sus correspondientes libros de texto de contenidos cerrados. De este modo lo que vemos en una jornada cualquiera, es un entrar y salir de maestros y maestras, acuciados por la escasez de tiempo de cada sesión. En Secundaria, el panorama es el mismo.

No globalizamos, porque como vemos, la organización escolar no lo facilita, pero también, porque no nos han formado para acompañar los aprendizajes de manera globalizada. Mi experiencia me dice, que las reuniones en los equipos educativos, suelen ser casi siempre para asuntos de coordinación funcional en el nivel y no para profundizar en cómo globalizar los contenidos. A veces incluso, ni los deberes ni las evaluaciones, se ponen en común, es decir cada cual actual pensando solo en el programa de su materia.

En Secundaria, con una cultura de los docentes de mayor especialización, el problema es aún mayor. De poco sirve que la normativa contemple los ámbitos educativos, como instrumentos para una cierta relación y transversalidad entre materias, ya que en la práctica casi no se produce, ni siquiera en el primer ciclo.

Una maestra trabaja con sus alumno en un proyectos globalizado

Desarrollar una enseñanza globalizada es posible tanto en Primaria como en Secundaria. En esta sobre todo en el primer ciclo, ya que la normativa, recoge los ámbitos para que se agrupen al menos materias afines. No perdamos de vista que estamos hablando de una enseñanza obligatoria, cuyo objetivo es dotar al alumnado de competencias básicas, que le sean útiles para enfrentarse tanto al mundo laboral, como a la continuidad en los estudios.

Volviendo al principio, de los grupos “burbuja” que motivaron esta reflexión, que pretende ser un poco provocadora, yo apuesto por la figura de un solo docente que imparta todas las materias en un grupo en Primaria, tal vez con la salvedad de mantener la especialidad de los idiomas. Considero que con la formación adecuada, un maestro o maestra pueden enseñar todas las materias, incluidas la educación física y la música. Esa formación tendría que incluir una característica fundamental, que toda la visión de la enseñanza estuviera enfocada a conseguir la mayor globalización posible entre las materias. Sin eso, de nada serviría que se cambiara la organización escolar, pues un solo docente también podría seguir dando de manera segregada cada asignatura.

En Secundaria como he apuntado anteriormente, al menos hay que trabajar por ámbitos que relacionen los contenidos lo más posible, como mínimo en el primer ciclo. De hecho existen colegios en localidades pequeñas, conocidos como “Semidés”, en donde el primer ciclo de la E.S.O se da en el centro y es impartido por maestros y maestras con resultados excelentes.

Para terminar un ejemplo de globalización, que puede realizarse tanto en Primaria como en Secundaria, teniendo en cuenta la diferente madurez de cada edad. Haré el desarrollo del ejemplo de manera sencilla.

Una escuela diferente

Librito del Tráfico de Coín y noticia en prensa (1980)

En una localidad de Málaga, llamada Coín, una mañana cualquiera, una niña de 6º de E.G.B. leyó un texto libre sobre los problemas del tráfico en el pueblo. Como siempre tras la lectura, se trabajó el texto de manera colectiva corrigiendo los errores ortográficos, sintácticos o de estilo. Tras un debate sobre el tema, alguien propuso hacer una investigación.

Un grupo se animó a llevarlo a cabo y con la ayuda del maestro, se plantearon los temas a tratar. Se buscarían planos de la localidad, se harían croquis de las zonas de aparcamientos, se estudiarían si las señales de tráfico eran suficientes y si estaban bien puestas, se elaboraría una encuesta para recoger la opinión de la gente sobre cuáles eran los problemas más importantes, se entrevistarían al Alcalde y al concejal de Tráfico.

Una vez que los distintos apartados estuvieron terminado, se pasó a escribirlos con la idea de recogerlo en un formato de librito. Antes de exponer el trabajo en clase por parte del grupo que lo realizó, hicieron en los talleres diferentes señales de tráfico. Posteriormente ese librito se publicó y fue presentado en el pueblo, siendo recogida la noticia en los medios de comunicación. Como podemos ver, el Lenguaje, las Matemáticas, la Plástica… fueron las herramientas o medios necesarios, para conseguir un conocimiento y no fines en si mismas.

No, queridas y queridos colegas, esto que os he contado aquí, no es una quimera. Es perfectamente posible. Es cierto que la organización escolar actual no ayuda, es cierto también, que no nos enseñaron a trabajar de otras maneras… Pero no está escrito en ninguna parte, que no podamos tener una Escuela diferente. Si se quiere, hay muchas experiencias y mucha literatura donde mirar.

 

Paco Olvera, licenciado en Historia, ha sido maestro  e Inspector de Educación.
Escribe artículos, realiza vídeos y es autor de libros sobre temas de Educación,
entre los que destacaría “La Investigación del Medio en la Escuela”.

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