Ana Mª Fernández Martínez: «Apoyo a los maestros»

Ayer fue por los sanitarios… y hoy lo sigue siendo. Pero a partir de hoy también debería de ser por otros grandes héroes, lo héroes nunca reconocidos. Los que siempre se quedan para el último momento, los que nunca se valoran, pero de los que depende el futuro y los que tienen en sus manos lo más valioso de nuestras casas. Ellos son los maestros

 

Y si en una terraza al aire libre está prohibido que se junten más de 15 personas, no hace falta hablar de la barbaridad que supone que en un espacio cerrado se metan 25 personas que no tienen ni siquiera la madurez suficiente para mantener las distancias o no tocar. Estrés, incertidumbre, miedo, presión, inseguridad… ¿alguien se ha preocupado del bienestar emocional de los maestros? ¿De lo que sienten en estos momentos? ¿De si están preparados?

Por no hablar de los equipos directivos, los cuales quizás su primer sentimiento sea de abandono. Porque por más que se veía venir, el tema ‘educación’ se ha dejado para el último momento, pero las exigencias y responsabilidades son cada vez mayores. Soy maestra de vocación, estoy deseando ver a mis niños, porque sé que en cuanto lleguen, a pesar de estar en plena pandemia, el cole se va a llenar de alegría. Aunque me duele perderme la parte más vocacional de mi trabajo, me duele no ver las sonrisas porque una mascarilla las tape, me duele no poder darles un beso por el trabajo bien hecho, me duele tenerme que contener y negarle a un niño un abrazo… Pero estoy deseando que llegue este día. Que hagamos esa fila tan extraña con tantos huecos, aunque tenga miedo.

Tengo 28 años. Pero conozco a muchos compañeros con 60, 64, con enfermedades… y ahí están, al pie del cañón. Hoy estaremos más expuestos que nadie. ¡25 niños encerrados después de 6 meses en una clase que, ya de por sí, antes de todo esto, se nos quedaba pequeña! ¡Y en Infantil sin mascarilla! Por no hablar de los que empiezan en 3 años con llantos y desconsuelo…

Nunca se nos valora, nadie sabe lo difícil y lo desafiante que resulta hacer bien nuestro trabajo, pero ahora más que nunca, sí que necesitamos saber que la sociedad nos apoya. Necesitamos saber que estáis ahí y que nos mandáis vuestros ánimos. Sería una recarga de energía, como si nos llevaseis en volandas hacía nuestras aulas. Cuidaremos a vuestros hijos, pero necesitamos que a nosotros también nos cuidéis. Aunque sea emocionalmente, ya que físicamente estamos 100% expuestos. Pero estamos dispuestos, sin los maestros, este país no puede ‘abrir’. Nos necesitan.

ANA Mª FERNÁNDEZ MARTÍNEZ

NOTA: Este texto se ha publicado como Carta al Director en la edición impresa de IDEAL correspondiente al jueves, 10 de septiembre de 2020)

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