Diego Canca: «Mis derechos de autor han sido maltratados»

Los graves problemas que tenemos en la actualidad con la pandemia restan importancia a este tema. Así lo siento, pero me siento aludido por la noticia que Ideal lanzó hace unos días y, con el convencimiento de que con esta intervención cerraré de forma definitiva este asunto, me he visto obligado a ofrecer mi réplica con la totalidad de mis sentimientos.

 

Antes de nada quiero dejar muy claro que denuncié al Sr. Yeguas porque es la segunda vez que hace esto conmigo. Hace unos años expuso copias de obras mías en una Galería de Arte granadina, desaparecida en la actualidad. Por distintas razones no tomé medidas contra él, aunque sí le advertí que no volviera a hacerlo.

Ahora, con estupor, leo y veo en Ideal Granada una imagen del Sr. Yeguas con uno de los cuadros que me copió con la intención de venderlo, ofreciendo garantías de autenticidad. Lo hace, es mi impresión, como el cazador que luce la cabeza del león después de matarlo, y le acompaña el texto en el cual alardea de que la querella que le interpuse para proteger mis derechos de autor fue archivada por la Audiencia Provincial.

No voy a citar los textos de los artículos que protegen al artista creador. Cualquier interesado en ello podría tener fácil acceso a ellos para sacar sus propias conclusiones: son nítidos y rotundos. Sin embargo, con el debido respeto a la interpretación que ha hecho el juez en este caso, no estoy de acuerdo con la sentencia. ¿Por qué? Porque siento que mis derechos de autor han sido maltratados; porque si la Propiedad Intelectual en este país deja al artista creador sin la protección de la Justicia el Arte sale perjudicado; porque el delito de plagio está claramente tipificado para proteger al artista creador y porque no tenemos más defensa ante los plagiadores qué las recogidas en esos artículos.

Me pregunto quién protege al creador si no se le defiende ante el plagiador, por muy leve que sea su delito. ¿Puede cualquiera copiar milimétricamente la obra de cualquier artista e intentar venderla como propia ofreciendo garantías de autenticidad? Sé la diferencia con la falsificación, que no se da en este caso.

El Sr. Yeguas alega una serie de argumentos para defenderse que está claro que le han dado resultado, pero a mí me produce tristeza el uso de esos argumentos y la aceptación de los mismos, sin que se haya profundizado, en mi opinión y con todos los respetos a la Justicia, sobre ellos.

No voy a entrar en descalificaciones hacia el Sr. Yeguas. Él tiene su forma de conducirse por la vida, como todos, su propia escala de valores, también como todos, y demás elementos que hacen que las personas seamos medidas de una u otra forma ante la sociedad, en base a lo cual todos somos catalogados en el escalafón de la supervivencia. Sí me atrevo a decir que la vida es muy corta y que todas las personas debemos comportarnos con honestidad, bondad, generosidad, respeto y demás valores que hacen seamos bien mirados y que estemos satisfechos con nuestra actitud ante la vida, porque hay cosas que son pan para hoy y hambre para mañana.

Las dos obras de Diego Canca supuestamente plagiadas

Dicho todo esto, no voy a alimentar una guerra contra el Sr. Yeguas ni, MUCHO MENOS contra el ayuntamiento al que presta sus servicios, como insinúan algunas voces perversas. Esto último debe quedar muy claro.

Los graves problemas que tenemos en la actualidad con la pandemia restan importancia a este tema. Así lo siento, pero me siento aludido por la noticia que Ideal lanzó hace unos días y, con el convencimiento de que con esta intervención cerraré de forma definitiva este asunto, me he visto obligado a ofrecer mi réplica con la totalidad de mis sentimientos.

Siempre alenté a mis alumnos a que jamás recurrieran a hacer copias de otros artistas porque no las iba a corregir. Me esforcé por inculcarles la producción propia porque los atajos acaban siendo traumáticos.

Usted, Sr. Yeguas, permítame que se lo diga con el mayor de los respetos, es joven y tiene tiempo de reflexionar sobre su conducta (un ejercicio que todos debemos hacer continuamente), es un, posible, artista con dotes personales, no habría sido capaz de copiarme con tanta fidelidad si no fuera así, pero si quiere dedicarse al mundo del Arte no olvide (como intentamos hacer todos) primero a ser humilde, a trabajar siempre y a respetar lo que otros colegas ya han hecho. Adéntrese en sus capacidades artísticas y desarróllelas si es ese el camino que quiere elegir; de lo contrario, como debemos hacer todos (insisto mucho en esto), busque otras salidas a su vida donde una escala de valores adecuada contribuya a fortalecer, con la cabeza bien alta, su desarrollo personal, salvo que considere que ya está en esa línea.

Como conclusión, me entristece comprobar lo fácil que resulta vulnerar la Propiedad Intelectual, por eso me estoy permitiendo hablar en nombre de todos los artistas. Nadie debe aprovecharse de lo que otros han hecho antes, y para que esto se cumpla necesitamos que la ley sea inflexible ante cualquier violación de las obras que cualquier artista ha creado: ningún artista se merece que le pisen su obra y que el copiador quede impune, de lo contrario, convertiremos el Mundo del Arte en un pasillo estrecho donde todos sobreviviremos a base de codazos.

Para finalizar, con esta intervención doy por zanjado este desagradable asunto.

Diego Canca 

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