María Isabel Vera Ballester: «Mi tiempo»

Se acercan las navidades y todos pensamos en nuestra lista de regalos. Sin darnos cuenta, la propia sociedad en la que vivimos nos invita día a día a consumir.
Cada año comienzan antes las rebajas y vemos colas infinitas de personas en las tiendas, esperando que abran sus persianas, para ser los primeros en poder comprar. Desde hace relativamente poco tiempo llegó a nuestro país el famoso “Black Friday” o el “Ciber Monday”, dos días en los que los precios bajan y como no, aprovechamos para gastar. Gastar, que palabra tan generosa y peligrosa a la vez.

Gastamos mucho dinero y tiempo en cosas materiales, en ropa que nos encanta, pero que cuando pasa relativamente poco tiempo pasa de encantarnos a gustarnos, hasta que seguimos comprando, y llega un día en el que nos olvidamos incluso de que esa prenda o prendas existen en nuestro armario. En la frase anterior, hemos mencionado otra palabra clave, tiempo. Si comparamos el dinero, ese dinero que gastamos en cosas materiales y el tiempo, ese que invertimos en comprar y seguir comprando, podríamos llegar a una característica común: ambos se pueden gastar o invertir.

Pero, ¿ambos se pueden recuperar? El dinero a veces se puede recuperar, aunque el tiempo que hemos invertido haciendo ese gasto económico nunca volverá. La diferencia entre el tiempo y el dinero, es que, este último sólo se puede invertir en cosas materiales, mientras que el tiempo, se puede disfrutar de numerosas formas, pero lo mejor, es que se puede disfrutar sin implicar un factor económico. Por regla general, ese tiempo que invertimos con personas que queremos, o con nosotros mismos es nuestro oxígeno vital.

Muchos de nosotros, vamos a pasar esta Navidad, lejos de nuestros seres queridos, sabiendo que el año que viene, en esa cena de Nochebuena o comiendo las doce uvas el 31 de Diciembre, puede haber alguna silla vacía. Puesto que ese tiempo no va a volver, y las cosas que tengamos alrededor en ese momento no reemplazarán el cariño de nuestros familiares, estas Navidades nos van a dejar muchas cosas buenas, como el sumar importancia al tiempo que invertimos rodeados de personas y restar así importancia al tiempo que invertimos rodeados de cosas. Invirtamos más tiempo en lo personal y menos en lo material, sólo así, seremos las personas más ricas y afortunadas del mundo.

 

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Un comentario en «María Isabel Vera Ballester: «Mi tiempo»»

  • el 11 diciembre, 2020 a las 9:56 pm
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    Muy de acuerdo con tu reflexión, Isabel. Que pena que muchos de los verdaderos valores queden apantallados por lo material. Nos vamos a acordar mucho de aquellas reuniones familiares con diez o veinte personas en la mesa esta vez. Lo triste es pasar estas fechas con una persona menos en esa cena de nochebuena o comida de Navidad por culpa del escenario que nos ha tocado vivir y las negligencias que se cometen a diario. Los que tenemos familiares sanitarios, sabemos de lo que hablamos. Muchas gracias por tus palabras Isabel y por tu siempre invitación a la reflexión.

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