Ramón Burgos: «Crisis»

Uno de los discursos que espero todos los años en estas fechas es el que el actual Papa Francisco dirige a los miembros de la Curia Romana, no sólo por su contenido específico, sino también por lo que tiene de aplicable al resto de los mortales.

 

Y en esta ocasión, una vez más, ha respondido a mis expectativas –independientemente de las creencias personales– al plantear los puntos fundamentales de la pandemia actual (“sanitaria, socioeconómica e incluso eclesial”), pues sin faltar a la esperanza, “(…) la crisis generalmente tiene un resultado positivo”, ha mantenido con firmeza “que el conflicto siempre crea discordia y competencia, un antagonismo” –como referencia especial a los errores de los miembros de la Iglesia Católica que “aumentan el conflicto, lo que disminuye la capacidad para compartir el Evangelio y aumentan las oportunidades para que el diablo trabaje”– (Angelus News).

Creamos en lo que creamos, sean nuestros dioses los que sean, o, incluso carezcamos de cualquier fe, estimo que estaréis de acuerdo conmigo que en el texto citado hay puntadas suficientes para reflexionar, pues entiendo con el obispo de Roma que “las crisis son una parte normal de la vida (…) y deben aceptarse como desafíos para discernir y cambiar, dejando atrás lo que no es esencial”.

No me preguntéis el por qué, pero al finalizar la lectura del escrito mencionado, no he podido detener la tentación de releer también las argumentaciones histórico filosóficas de Arnold J. Toynbee –de quien ya os he hablado en otras ocasiones– sobre los ciclos históricos que devienen en el transcurso de nuestros anales: “la historia marcha «hacia adelante», pero con retrocesos que no son otra cosa sino purificaciones de aspectos malos o negativos que impiden seguir progresando” (Wikipedia).

Quizá la razón de mi inesperada decisión esté en un intento de parafrasear: “Poner a la iglesia y a sus miembros (poner a la mal llamada sociedad civil) en categorías de conflicto –«derecha versus izquierda, progresista versus tradicionalista»– la hace fragmentada y polarizada, distorsionando y traicionando su verdadera naturaleza”.

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