Virtudes Montoro: «Y, ¿ahora qué?»

Se instala este enero atípico, bufanda al cuello y mascarilla a la boca. Expectantes esperamos qué nos deparará, qué nos dejarán hacer, qué nos prohibirán ahora, si cierran los bares a las seis o las ocho, si puedes salir a tirar la basura a las 22:22. 

Aparte de todo esto, nace un año, un Veintiuno, lleno de superación, sí, de fortaleza, de oportunidades. La resiliencia humana, se pone en marca, quizá nuestra mala memoria nos ayuda, sin duda, a afrontar cualquier des revés. Nuestra ansia por existir nos permite existir, queremos vivir como espacie, como humanos, es discutible el cómo, pero lo cierto es que aquí estamos.

Y ya que estamos, ¿por qué no estar bien o mejor? No se trata solo sobrevivir, se trata de dotar de sentido nuestra existencia, así que ante la pregunta que nos aturde a todos en este enero de nieves, esperamos también de bienes, podíamos realizar un plan de mejora personal que nos permitiera vivir con sentido y sentir plenamente estos latidos carnales, y estas inhalaciones y exhalaciones etéreas, que nos indican que, por el momento, estamos vivos.

Y, entonces ¿ahora qué? Veamos esta hoja de ruta y cómo podemos llevarla a cabo, atento:

  • Primero: plantéate un objetivo, si éste va en la dirección de ser más amable con los demás, te auguro una felicidad sin límites. Pero quizá tu persigues otros también (superar el curso, unas oposiciones, perder peso, hacer más deporte, dejar de fumar, conseguir pareja, etc.). No olvidemos que éstos son los que casi siempre nos proponemos, así que te insto a que intentes, sin dejar éstos, por ejemplo, ser más amable, como he mencionado, perdonar a esa persona que te pueda estar haciendo daño, intentar no criticar, no enjuiciar, tomar tiempo para ti, hacer cosas que te gusten, comprender a los demás, ser más empáticos.

«Esta es mi religión simple. No hay necesidad de templos; No hay necesidad de una filosofía complicada. Nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón es nuestro templo; la filosofía es la amabilidad». Dalai Lama.

  • Segundo: Idea el plan; es bueno que puedas visualizar cómo lo llevarías a cabo, la imaginación es una poderosa aliada. Puedes visualizarte ayudando a alguien que quieres mucho o sonriendo a alguien que no te agrada (esto lleva su tiempo no desesperes). Prueba con esta meditación. Es muy breve y muy potente, si la intentas hacer con frecuencia, te aseguro que no sólo perdonarás y serás más comprensivo, si no, más feliz.

La compasión es la ley principal de la existencia humana”. (Fyodor Dostoyevsky)

  • Tercero: ponlo en marcha, inténtalo al menos. Todos los días planifica una acción amable, un gesto cordial, sonríe a esa persona que está de mal humor, haz algo por alguien, intenta no criticar a nadie, ayuda si está en tu mano, mira a los ojos de las personas, verás mucho sufrimiento, intenta entenderlo y después paliarlo, si puedes. Sé amable contigo, compréndete, date tiempo, espacio, aprende a amarte, cuídate, cuida tu entorno. Ríete de todo, se desvanecerán los problemas.

  • Cuarto: realiza todo los demás; pierde peso, estudia, camina, aleja el tabaco, consigue un empleo, cómprate ese coche, esa casa, busca esa pareja que anhelas. Pon en marcha tus objetivos, si has seguido los tres primeros, te aseguro que estos también lo conseguirás.

Este Veintiuno, lleno de incertidumbre, de dudas, de devenires y cambios, puede ser, pase lo que pase, un inicio hacia la felicidad, porque como ya sabes e intuyes, en las demás personas hallamos el sentido único y transcendente de nuestra vida.

El éxito, como la felicidad, es el efecto secundario inesperado de la dedicación personal a una causa mayor que uno mismo”. Vicktor Frankl

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