José Luis Abraham López: «Una brutal y conmovedora novela»

Eimear McBride recurre a la técnica del monólogo interior para componer el retrato de la joven protagonista, una verdadera deconstrucción de su mundo emocional.

Como proyecto de creación y de edición, toda novela tiene su propia historia. La de Una chica es una cosa a medio hacer también, y muy curiosa. Su autora, Eimear McBride la dio por terminada en tan solo seis meses. Después de permanecer inédita cerca de diez años, la escritora británica pudo gozar del éxito cuando la editorial independiente Galley Beggar apostó por esta peculiar novela, que cosechó elogiosas críticas cuando de nuevo fue editada en Estados Unidos por Coffee House Press, y luego por Faber & Faber.

Ahora, la editorial madrileña Impedimenta la presenta por primera vez en castellano. Con traducción de Rubén Martín Giráldez, la novela se divide en cinco partes a lo largo de las cuales se narra el crecimiento de la protagonista en un mundo que afronta con la indocilidad de quien intenta aceptar paulatinamente las reglas del juego. Cuatro años se lleva con su hermano mayor, el cual padece una enfermedad. Abandonados por el padre y con una compleja convivencia con la madre, la novela tiene tres focos temáticos fundamentales: la relación entre los hermanos, la relación entre madre e hija y el despertar de esta al mundo, sobre todo de la sexualidad. La experiencia prematura con su tío le perseguirá como una pesadilla, y cuyos reencuentros irán desencadenando reacciones cada vez más imprevisibles e inquietantes.

Portada de a novela ‘Una chica es una cosa a medio hacer’

No espere el lector convencional el desarrollo clásico de esta trama, porque lo verdaderamente diferente es el estilo. Tanto la juventud, la adolescencia como los primeros años de la edad adulta de la protagonista irlandesa están expresados desde la perspectiva interior de esta, quien se dirige a su hermano, creando un incontrolable desasosiego y con episodios de verdadera crudeza.

Desde el comienzo y hasta las últimas páginas de la obra, oraciones, palabras, sílabas… intentan abrirse paso como balbuceos infantiles, pues Eimear McBride recurre a la técnica del monólogo interior para componer el retrato de la joven protagonista, una verdadera deconstrucción de su mundo emocional.

Letanías, diálogos, estilo directo, discursos mezclados de distintos personajes, onomatopeyas, repeticiones léxicas, antítesis, puntuación alterada, anacolutos, derivaciones de palabras, hipérbatos, discursos suspendidos, expresiones quebradas, sílabas inconexas… ponen a prueba al lector, así como su lado más emocional, en cuanto son muchísimas las sensaciones que despiertan las páginas de Una chica es una cosa a medio hacer: impotencia, irresponsabilidad, resignación, acritud…

A través de este estilo, Eimear McBride hace partícipe al lector de la confusión laberíntica que vive la protagonista, en un continuo desafío al lenguaje (en la escritora; y a la realidad la protagonista), con la rebeldía propia de quien ha crecido en un entorno complejo frente a la religión católica de la madre y que mira con decisión la vida de los adultos.

Desde luego, quien busque entre el maremágnum de novedades literarias algo diferente con estilo propio, ha dado con la joya codiciada. Conmovedora, descarnada, arrebatadora… Una chica es una cosa a medio hacer, de Eimear McBride.

 

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José Luis Abraham López

Profesor de Educación Secundaria y Bachillerato

 

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Un comentario en «José Luis Abraham López: «Una brutal y conmovedora novela»»

  • el 18 enero, 2021 a las 12:27 pm
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    Escribir una novela en seis meses… es arduo, a no ser que se trate de un ejercicio de escritura, o de algo sobre lo que la autora ya había estado trabajando antes, en alguna otra forma. Me inclino por esta segunda opción. Claro, habría que preguntarle a ella.

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