Rafael Bailón Ruiz: «Maestros»

Ser maestro es aludir a una profesión o pilar fundamental de nuestra sociedad. Nos referimos a personas que enseñan o forman, desempeñan la ardua, y a la vez emocionante tarea, de guiar (“ducere”) a las futuras generaciones.

En este sentido, el maestro (tra. Del lat. magister) destaca por su perfección y valor dentro de la clase. En inglés, el vocablo maestro se traduce como teacher para quienes enseñan en la escuela y master para enseñanzas superiores u otras disciplinas.

«Somos docentes, ejercemos la profesión más gratificante de cuantas existen, recayendo en nosotros la responsabilidad de formar seres aptos para gobernarse a sí mismos» –como diría Herbert Spencer-.

Somos brújulas, algo más que meros transmisores de conocimientos, privilegiados por volver a vivir la escuela desde otro prisma. Ahora, potenciamos las inquietudes de quienes son niños, escuchamos y nos emocionamos con los nuevos aprendizajes, tratamos de despertar la curiosidad en la expresión creativa y el conocimiento, irradiamos valores, tratamos de demostrar a nuestros chicos que nada es imposible (la palabra rendición no tiene cabida en nuestro diccionario).

Con cada progreso esbozamos una sonrisa, vamos sumando gota a gota para construir un océano. Disfrutamos desde la creencia en lo que hacemos porque lo sentimos.

En tiempos de pandemia, la mejor vacuna es vivir y generar experiencias desde el aula, siempre desde la emoción como principal ingrediente, respetándonos, escuchando y comprendiendo.

«Es la educación la llave maestra que abre todas las cerraduras, el arma más poderosa para cambiar el mundo» –como en cierta ocasión afirmó Nelson Mandela-.

Porque hoy más que nunca, somos nosotros los maestros o enseñantes quienes podemos crear esperanza, a pesar de las duras circunstancias en las que nos encontramos.

Ser profesor implica un acto de generosidad. En este sentido, y, como afirmaba Elena Poniatowka: “Los profesores se desprenden de cuanto tienen y cuanto saben, porque su misión es la de dar”.

 

Ver más artículos de:

Rafael Bailón Ruiz

‘Mejor docente de España, 2020. Educa Abanca’ 

Categoría:  ESO-Bachillerato.

 

 

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4 comentarios en «Rafael Bailón Ruiz: «Maestros»»

  • el 18 enero, 2021 a las 10:37 pm
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    ¡Cuanta verdad dices en tus líneas maravillosamente escritas! La labor del docente ha sido siempre importante, pero ahora más si cabe. Gracias Rafa por aportar tanto.

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  • el 18 enero, 2021 a las 11:10 pm
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    Magnífico artículo. ¡Qué gran verdad¡ Tenemos la profesión más apasionante del mundo. La palabra más bonita para mi es MAESTRO/MAESTRA. También es una gran responsabilidad, pues como dice el artículo somos guías. Comparto la idea de que no debemos ser meros transmisores de conocimientos, sino educar para el ejercicio de la ciudadanía. Deben ser capaces de pensar por ellos mismos. Transmitir emoción en los aprendizajes, cuán difícil es y que pocos lo conseguimos.

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  • el 19 enero, 2021 a las 12:25 pm
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    Gracias a Asunción y Gemma por vuestros comentarios.
    Coincido con Gemma en el uso de la palabra «maestro/a»(lat.magister) e invito a los nuevos docentes a disfrutar de esta profesión.
    Transmitamos emoción a nuestro alumnado dentro y fuera de las aulas, así como eduquemos en el ejercicio de la ciudadanía (como apunta Gemma).

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  • el 25 enero, 2021 a las 9:17 am
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    Felicidades Rafael por el premio recibido que nos enorgullece a todos los que caminamos a tu vera, en pro de una Pedagogía eficaz.
    A propósito del artículo, está muy bien lo que se afirma, pero hay asuntos que chirrían cuando, tal cúmulo de buenas intenciones, se ven desde el otro lado de la ventana…
    Cuando la profesión de educador se convierte para muchos profesores en «ingrata»; cuando somos incapaces de gobernarnos a nosotros mismos; cuando en vez de brújulas somos guías sin Norte; cuando, en vez de vivir la escuela, la sufrimos…; cuando no potenciamos inquietudes, sino que las cohibimos… Y lo mismo con ese despertar la curiosidad, la expresión, o hacer ver que cambiar las cosas resultan asuntos ajenos e imposibles.
    Y lo peor, amigo Rafael, no es que todos estos malos presagios sean fruto de una amargura personal, que no es tal, sino fruto de una comprobación constante y real en los años de magisterio que llevo conmnigo….

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