Daniel Morales Escobar: «Los Goya, Granada y el cinematógrafo Pascualini»

Leo en distintos medios que la gala de los Premios Goya del 2021 ha sido la menos vista de los últimos quince años. Sin embargo, y en mi humilde opinión, ha sido la más bonita de esos mismos quince años. Desde el primer momento Antonio Banderas fue elegante, natural y de una gran dignidad. Hay que reconocerlo: hoy por hoy es todo un señor en nuestro cine.

Y encima, tiene muy claro de dónde procede, de ahí que Málaga lleve ya dos años siendo la sede de este certamen. También María Casado estuvo muy bien, aunque su protagonismo fue menor que el de Banderas. Ángela Molina, Goya de Honor, hizo un esmerado discurso y los fotogramas de sus muchas películas nos demostraron que su trayectoria la hace claramente merecedora del reconocimiento. Emotivo, como nunca, el recuerdo de todos los que este año se han ido para siempre, que han sido muchos o, al menos, a mí me lo parecieron. Muy de agradecer el vídeo de todas las estrellas internacionales que mostraron su apoyo al cine español, como Al Pacino, Helen Mirren, Robert de Niro, Barbra Streisand, Ricardo Darín, Emma Thompson, Tom Cruise (en perfecto español) y muchos más. Fue una novedad y, sinceramente, en algún momento se me puso el pelo de punta. Por último, también excelente la intervención de la enfermera Ana María Ruiz, que “entregó” un Goya a Las niñas en representación de todo el admirable colectivo profesional al que pertenece. Demostró que esta gala se ha organizado con mucha sensibilidad.

Pero, de todo, destaco dos cosas: la primera, unos decorados espectaculares, que dieron a la ceremonia una belleza visual enorme y, especialmente, el mensaje que se transmitió de que el cine y la cultura son “esenciales” para nuestra vida, al igual que la alimentación, la medicina, la educación,… Y esto, que a priori suena a frivolidad, deja de serlo inmediatamente con la explicación dada: ¿Qué habría sido de nosotros en estos meses de pandemia sin todas las películas y series que hemos visto en nuestras casas gracias a la televisión o a las diferentes plataformas?

Personalmente, y eso que soy muy aficionado al cine, nunca había pensado en esto. Pero es verdad. ¿Se imaginan lo que habría sido nuestro confinamiento sin ellas, que las hemos disfrutado día a día en un año de tanto encierro? Como siempre nos pasa, no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Afortunadamente, el cine, aunque en nuestras casas, no lo hemos perdido, pero traten de responder sinceramente a esa pregunta. Quiten de sus vidas en este tiempo la totalidad de lo que han visto en sus pantallas, ¡de lo que han vivido desde sus sofás!. ¿No habrían sido muchas más horas de aburrimiento, soledad y desesperación? Yo estoy seguro. Por eso, creo que no hemos apreciado lo suficiente lo que todos los que se dedican al cine y a la televisión nos han regalado con su trabajo. Desde ahora, defenderé que su labor es esencial. Esencial para nuestro ocio y para nuestra salud ¡Esencial para nuestra vida! Ha sido la gran lección de la gala.

Palacio de Exposiciones y Congresos de Granada, donde podría celebrarse una gala de los Goya. La pintura es una obra de J.M. López Mezquita, de 1904, llamada El Embovedado. De la colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Por otro lado, ¿a qué esperamos para exigir ya una edición de los Goya en Granada? Fue en Sevilla en el 2019 y la próxima, según anunciaron, será en Valencia. Pero nuestra ciudad, que ha llegado a tener 35 salas de cine cubiertas y 26 al aire libre, cuenta con méritos sobrados para acoger la del 2023, o la del 2024, o la del 25,… aunque no tengamos un Antonio Banderas. Fundamentalmente porque disponemos de un espléndido palacio de Congresos, con aforo para dos mil espectadores en el auditorio García Lorca y para más de quinientos en la sala Manuel de Falla. Pero Granada ofrece, además, sus hoteles, sus comunicaciones, su restauración e, incluso, su Pascualini, que también lo tuvo, como Málaga, hace ya más de un siglo.

Lo dijo el actor en los primeros minutos: la sala que acogía los Goya estaba en el lugar de un antiguo cine con ese nombre. Pues bien, aquí tuvimos el Cinematógrafo Mágico Pascualini, un barracón temporal de 28 metros de largo por 8 de ancho, del empresario Emilio Pascualini, instalado en el Embovedado, por primera vez, para las navidades de 1904. Tres años después, en noviembre de 1907, pasaría a llamarse Salón Pascualini y sería ya un espacio estable en el mismo local en el que había funcionado el Salón Iris, es decir, en la Carrera del Genil, junto al cuartel de Artillería (La Carrera del Genil es hoy la de la Virgen y el cuartel estaba en el palacio de Bibataubín). Este cinematógrafo fue el primero en anunciar sus proyecciones en la prensa granadina:

Cartel conservado en el Archivo Histórico Municipal de Granada.

Luego vinieron todos los demás: desde el Regio, inaugurado en 1914 y que sería pionero en proyectar películas sonoras (1930), hasta el Madrigal, de 1960, que es el único de los clásicos que sobrevive. Han sido muchos: Coliseo Olimpia, Victoria, Cervantes, Aliatar, Granada, Isabel la Católica, Príncipe, Gran Vía, Apolo, Capitol, Central, Astoria, Goya, Palacio del Cine, Alhambra,… hasta los distintos multicines actuales.

Cinematógrafo Lumière, instalado en la plaza del Humilladero a finales del siglo XIX. Del libro Cines de Granada, de J. NADAL RIAZZO

Por otro lado, tan larga o más es la lista de cintas rodadas en Granada o su provincia desde que Alice Guy Blaché filmara una corta secuencia mostrando la Alhambra y el Generalife en su película Espagne, de 1905: Curro Vargas, Forja de almas, Cuentos de la Alhambra, Luna de miel, Todo es posible en Granada, Días contados, Muerte en Granada, La luz prodigiosa, Salir pitando, Caníbal y un largo etcétera de producciones nacionales y extranjeras.

Sierra Nevada, la Alhambra y el Albaicín en la película de animación Tadeo Jones 2. El secreto del rey Midas

En consecuencia, pidamos ya ¡reivindiquemos! que una próxima gala de los Premios Goya sea aquí. No dejemos que se olviden de nuestra ciudad, como tantas veces ha ocurrido, y gritemos que también Granada es capital del cine y la cultura, por lo que se merece lo mismo que Sevilla, Málaga o Valencia. Hagamos correr esta idea, difundamos la propuesta por todas las redes sociales y medios de comunicación posibles para que llegue a quien tiene que llegar y no pueda hacer oídos sordos. ¡Luchemos por unos Goya en Granada!

 

Ver artículos anteriores de

Daniel Morales Escobar,

Profesor de Historia en el IES Padre Manjón

y autor del libro  ‘Un maestro en la República’ (Ed. Almizate)

 

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