Antonio Luis García: «Sensatamente»

Con lo maravilloso y lo grato que es que alguien te corrija, te muestre tus fallos o errores, para poder rectificar, mejorar y conseguir tus objetivos

Sí, eso, sensatamente, razonadamente, lógicamente, objetivamente prudentemente, etc. Con toda la infinidad de mentes lucientes y sensatas existentes en España y en el mundo entero; pero contra todos los mentirosos, majaderos y malvados, que también los hay en abundancia. Afirmo y declaro que el asunto del rapero encarcelado, por agresor, injurioso, maltratador y violento, constituye todo un esperpento, un escenario ridículo, un espectáculo bochornoso, un montaje innecesario, que no merece ninguna atención y que sólo a él beneficia. Es un ciudadano con todos sus derechos, como todos los demás, pero ha delinquido en reiteradas ocasiones y, por tanto, simplemente ha de cumplirse la ley, debe ir a la cárcel, no tener una celda privada, como quiere, sino estar como todos los demás presos comunes, sin “privilegios”. Ejemplarizante, inaudito: manifestarse en contra de los privilegios y exigirlos para él.

Parece que la estupidez en los señores Echenique e Iglesias, no tiene límites; por algo F. Schiller dijo que contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano

Sensatamente entiendo que lo más inexplicable de todo, es que este individuo cuente con el apoyo de muchos jóvenes, que protagonizan destructivas y violentas manifestaciones y, aún peor, con el del vicepresidente del Gobierno de España, uno de los países más democráticos, más descentralizados y más libres del mundo. Parece que la estupidez en los señores Echenique e Iglesias, no tiene límites; por algo F. Schiller dijo que contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano. Más graves aún, resultan estas actitudes, si consideramos la delicada coyuntura histórica que estamos sufriendo. Pienso que hemos abandonado la sensatez, que estamos perdiendo la cabeza, que nos importa un bledo la economía, el paro, los bajos salarios, la pobreza y la soledad. Pero, para no subestimar nada, también afirmo, que tendremos que pensar, repensar y buscar soluciones a la educación y a la crítica situación que los jóvenes de hoy están sufriendo, especialmente en las ciudades.

Sensatamente opino que en la actualidad, debido a la omnipresencia y prepotencia del progresismo en los ámbitos artístico y cultural, se acepta todo lo que aparentemente tenga indicios de progresismo, mientras que se rechaza todo lo contrario. Si eres progresista/independentista, puertas abiertas, telediarios a tu disposición y libertad de expresión, de ofensa y de acción, pero si no lo eres, quédate quieto y guarda tus palabras para otra ocasión. El océano de la mente humana, el universo de las ideas, el paraíso de las palabras, la fertilidad de la libertad, la plaga de las emociones, etc. quedan reducidos a dos simples modelos: progresista o fascista. El empobrecimiento ético, moral e intelectual, al que estamos sometidos, es perverso, retrógrado, triste, desolador.

Sensatamente pienso que en estas condiciones, los falsos artistas, progresistas extremistas, que el único arte que conocen es el de timar, recurren frecuentemente al golpe publicitario: una agresión, una ofensa, un ataque a personas, instituciones e incluso creencias religiosas, los puede catapultar a la fama en minuto y medio y en dos días, serán conocidos hasta en los más recónditos rincones de España y parte del extranjero; lo que verdaderamente les interesa. Con estas premisas, podemos inducir una ley general, desde unos casos particulares: el que ofende gratuitamente y sin argumento alguno, no es un artista, sino un descarado y un oportunista. El artista genuino genera ideas, figuras, frases, imágenes, notas, etc. tras las cuales, hay algo alegórico, sensitivo, simbólico o metafórico.

Sensatamente creo que el arte y la literatura, han de producir emociones, goce, sensaciones estéticas, etc.; pero el arte actual, busca antes lo horripilante, que lo fascinante. Lo absurdo, el disparate y las monstruosidades de todo tipo, e incluso, la ofensa y la agresión, están más vigentes que nunca, porque tienen más atractivo para las mayorías, poco doctas artísticamente, pero que lo hacen más rentable. Ciertamente que el arte es producto de la sociedad que lo crea; pero el mero acto de recrear hechos, imágenes o pensamientos del lugar o época, no implica calidad artística, ya que el verdadero arte, requiere algo más profundo, desconocido y original, creado por el artista y desvinculado en lo esencial de su ideología. Pero con las ideologías radicales y fundamentalistas, no es posible, porque constituyen prisiones mentales, que limitan las manifestaciones artísticas y vitales de sus seguidores, durante tiempo infinito.

Sensatamente, E.H. Gombrich afirmó en su Historia del Arte, que “los elogios son más insípidos que las censuras”, cuestión que acepto y comparto. Pero las censuras fundadas, rigurosas y bien hechas, así como las críticas constructivas, se están perdiendo, han desparecido del Parlamento, del arte, de la ciencia y de la cultura. Con lo maravilloso y lo grato que es que alguien te corrija, te muestre tus fallos o errores, para poder rectificar, mejorar y conseguir tus objetivos. Sin embargo muy pocos aceptan este consejo amigo; los mismos que tampoco ejercen la autocrítica. Finalmente percibo que resulta imprescindible, condenar y rechazar las acciones y manifestaciones contagiosas, contraproducentes y virulentas, así como a los que las alientan y alimentan.

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ANTONIO LUIS GARCÍA

Catedrático y escritor

 

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