José Luis Abraham López: «Los celos, ese animal despiadado»

Que la libertad no consiste en la ausencia de cadena sino en poder y saber elegir la cadena adecuada y en soportarla con entereza”.

Después de Un día sin Teresa, el escritor soriano Ricardo G. Manrique publicó en el 2019 su segunda novela, La mujer dormida, editada también por Piel de Zapa. La RAE contempla siete entradas para la palabra celo, de las que dos están íntimamente ligadas: interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona; y sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra. Y es que el término celo define esta nueva obra de Ricardo G. Manrique.

Son incontables los títulos de obras literarias que tienen a los celos como resorte que hace cambiar la vida de los personajes y que convierten a actores del mismo sexo en rivales sin escrúpulos o, incluso a los mismos amantes, en antagonistas víctimas de sus recelos. Como la vida misma.

Tras tres meses sin ver a Teresa, el narrador protagonista (del que nunca se desvela su nombre) marcha impulsivamente a París para encontrarse con ella. Transcurrido un año de relación formal, ya en Madrid, un día acuden a una fiesta organizada por sus amigos Marcos y Verónica. El coincidir con Esther, exnovia del protagonista y entablar una conversación levanta las suspicacias de Teresa. El enfado de esta se manifiesta a la salida del convite por más que su novio intente convencerla con hechos detallados de la aventura que mantuvo con Esther.

La novela se organiza en cinco capítulos. Si en el primero, el narrador nos pone inmediatamente en antecedentes sobre sus sentimientos hacia Teresa, será en los siguientes donde el protagonismo de Esther pone en peligro su relación.

Portada de “La mujer dormida”, editorial Piel de Zapa

A nuestro juicio, lo que más llama la atención de La mujer dormida no es tanto la trama en sí como el torrente de planteamientos reflexivos sobre la naturaleza, hostilidades, conflictos y paradojas que se dan en toda convivencia sentimental. ¿Quién no se ha planteado alguna vez quién es el verdugo y la víctima cuando una historia se extingue? ¿Cuál debe ser el rol del hombre y de la mujer en la vida en pareja? ¿Quién representa la sumisión y quién el dominio?

Obstinada en su posesión por su novio, a Teresa le nubla el entendimiento y la sensatez el interpretar pensamientos turbios en la conversación y miradas cruzadas con Esther.

El narrador expone sus opiniones sobre hasta qué punto es saludable contarlo todo del pasado evitando así levantar sospechas infundadas por el deseo de exclusividad emocional de una de las partes.

Desde luego, las experiencias vividas conforman una manera de percibir las relaciones de una manera u otra, de modo que el pasado justifica o explica lo que entendemos por amor, convivencia, etc. y que termina definiéndonos como individuos. Y ese sentimiento tan incómodo como angustioso del extrañamiento de los convivientes cuando de pronto un rostro del pasado adopta forma real en el presente. O el abandono de la amistad por apostar por una experiencia que se nos antoja feliz y duradera.

Otro rasgo más que interesante es el del discurso, en el que el autor da cabida a la voz de otros personajes distintos al principal. Esta polifonía permite conocer a otros actores por la manera de hablar mediante el estilo indirecto libre en una anacronía en el discurso (lo mismo que en el tiempo) debida sobre todo a las digresiones que el narrador emplea para justificar ante Teresa (en ocasiones, su oponente) su forma de entender una relación emocional.

Son muchas las expresiones que con sensibilidad en su planteamiento nos lanza Ricardo G. Manrique: “Que la libertad no consiste en la ausencia de cadena sino en poder y saber elegir la cadena adecuada y en soportarla con entereza” (p. 53).

Quien quiera descansar de la acción vibrante de historias truculentas y prefiera un título más para la reflexión, introspección y replanteamientos emocionales, sin duda que La mujer dormida cubrirá con creces sus expectativas.

VISITAR WEB DEL AUTOR:

http://www.rgmanrique.com/

 

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José Luis Abraham López

Profesor de Educación Secundaria y Bachillerato

 

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