Paco Olvera: «Investigamos en el Polígono de Cartuja (*)»

El Polígono de Cartuja, también conocido como de Almanjayar, es el barrio más marginal de Granada. Empezó a crecer en los años sesenta de una manera desordenada, primero con casas pequeñas de planta baja y más tarde con unos bloques, conocidos como los “Osunas”, en referencia al constructor que los edificó. En los últimos años ha habido mejoras en el asfaltado de las calles, se ha construido algún espacio público y se ha dotado de algunos servicios como el Centro de Salud.

La situación escolar cuando llegamos al barrio, era de un alto índice de absentismo y fracaso escolar. La Administración educativa se planteó un proyecto de compensación educativa. Ofertó cubrir las vacantes docentes mediante proyectos individuales primero y más tarde ampliándolo a proyectos de equipos. Yo fui de los que me incorporé al colegio desde el principio. Más tarde un grupo de compañeros y compañeras del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular, al que pertenezco, se incorporaron con un proyecto como equipo y los que ya estábamos en el centro nos sumamos a él.

Desde el primer momento todos y todas pusimos mucha ilusión y esfuerzo. Lo primero que hicimos fue intentar atraer al alumnado absentista ofertándoles propuestas novedosas y adaptadas a sus intereses. Pronto nos dimos cuenta que los libros de texto no tenían mucho sentido en este barrio. Tuvimos que ir articulando una nueva organización escolar, basada en la confianza, los intereses y la idiosincrasia del alumnado. La mayoría teníamos alguna experiencia con las técnicas de Celestin Freinet, al haberlas aplicado en distintas localidades. El trabajo cooperativo fue fundamental para superar los problemas y suplir deficiencias iniciales.

Al no estar atados a los libros de texto, trabajamos el Lenguaje con fichas de elaboración propia y con el estupendo recurso de los textos libres. Del mismo modo lo hicimos con las Matemáticas. Junto a las fichas, apostamos por el cálculo vivo y en algunos casos con experiencias de tiendas en clase.

También pusimos en marcha para todo el centro una granja, un huerto escolar, talleres de cabezudos, de flamenco, de ecología y en algunas clases de construcción de útiles para las investigaciones.

En mi clase y en algunas otras, las investigaciones escolares tuvieron un importante desarrollo.

¿Son posibles las investigaciones en contextos de bajo nivel escolar?

Se piensa con frecuencia que para realizar procesos de investigación debe existir un nivel de conocimientos escolares alto. Tenerlos evidentemente, no solo no estorba, sino que serán de una gran ayuda para profundizar en los temas. Pero no tenerlos no es un problema insalvable. Es más yo diría que, en contextos escolares desfavorecidos, tal vez sea la alternativa más conveniente, e incluso me atrevería a decir que la única posible.

Además del absentismo, la otra gran causa del fracaso escolar, fue el uso de unos libros de texto que los niños y niñas ni entendían, ni sentían próximos a sus necesidades y motivaciones. Con las investigaciones, cada niño y niña podían partir de las cosas que les interesaban y desarrollarlas según su nivel y ritmo. Nuestro trabajo consistió en enseñarles las destrezas metodológicas que iban a necesitar.

En las primeras salidas era difícil que se centraran en las observaciones o explicaciones que les dábamos, pero poco a poco se fueron dando cuenta que cuando eran salidas de trabajo y no excursiones recreativas, había que realizar determinadas tareas.

Un día un niño, nos dijo al preguntarle, lo que le parecían las investigaciones. Nos contestó que eran una cosa “difácil“, pues les parecía difícil por novedosas, pero al mismo tiempo fáciles, al ser trabajos que estaban al alcance de sus posibilidades.

El estudio del barrio

Antes de empezar a investigar los alrededores del barrio, realizamos actividades de observación, clasificación, realizamos mediciones, aprendimos a hacer croquis, iniciamos las escalas y aprendimos a representar agrupamientos numéricos. Con estas destrezas ya estábamos preparados para comenzar con pequeñas investigaciones individuales.

Más adelante se organizaron grupos y se distribuyeron distintas partes del barrio. Se recogieron datos sobre los comercios, bares, servicios públicos, los tipos de coches que había en las calles y los trabajos ambulantes. Al mismo tiempo se realizaron entrevistas a algunas personas conocidas, como el Bolín. También se realizaron croquis y dibujos.

Con todos esos datos se realizaron agrupamientos, cálculo de porcentajes, representaciones gráficas y formulando algunas preguntas, a las que a partir de esos momentos, ya conocerían como hipótesis.

Ilustración sobre el barrio del libro  ‘El mundo tu aventura’ (1991)

La cruda realidad social

La realidad económica y social del barrio era y es muy preocupante. El paro, la economía sumergida y el problema del consumo y tráfico de droga, están a la orden del día.

El padre de un niño de la clase es un cartonero. Del trabajo de recoger papel y cartones, viven muy modestamente toda la familia. Ese niño decidió hacer una investigación sobre el trabajo de su padre, al cual acompañaba siempre que podía. Describió como era el carrillo, los itinerarios y puntos de recogida, el tipo de papel y cartón más abundantes, lo que hacían con las chatarras u otros objetos que se encontraban, los lugares donde llevaban el papel para venderlo… A partir de ese tema, un tiempo después, hizo otro trabajo sobre el proceso del reciclado del papel.

Surgieron otros temas curiosos e interesantes como la recogida de caracoles, la elaboración de comidas con vegetales recogidos en el campo, como collejas, ajetes, verdolagas, ortigas, berros, … que eran cocinadas en algunas casas en forma de potajes, tortillas o ensaladas, así como la recogida de los elementos necesarios para aliñar las aceitunas como el laurel, el tomillo, el romero o el hinojo.

El enorme problema del paro y del tráfico y consumo de droga también fueron temas estudiados. Unas vez terminados se presentaron en clase y se produjeron unos debates muy interesantes.

El Cortijo “ Colorao “

Cerca del colegio aún quedan los vestigios de lo que fue una gran hacienda, con los restos de un cortijo. Como en todo lugar abandonado, ese espacio había sido colonizado en su interior y alrededores por distintos animales y plantas. Recuerdo que un grupo hizo una investigación a la que llamaron “ Los colonos del cortijo viejo “. En ella describieron los animales y plantas más abundantes que encontraron tanto en las ruinas del interior como en los alrededores del cortijo.

Otro grupo hizo otra que trató sobre algunos animales pequeños que viven en troncos podridos, zonas con humedad o enterrados en el suelo. Tras hablar en clase sobre la vida de esos animales, vimos que todos ellos se alimentaban de la materia orgánica en descomposición y es por eso que le pusieron al trabajo el título de “Los descomponedores“. Entre los animales que investigaron estaban las lombrices, cochinillas de la humedad, arañas, babosas y algunos tipos de escarabajos. Con la observación directa en los vivarios de la clase y la ayuda de las guías que teníamos en clase hicieron un trabajo muy interesante.

El río Beiro

También cerca del colegio pasa un río que la mayor parte del año lleva poco caudal. Sin embargo tiene algunas zonas bajas en las que se forman pozas que no se secan del todo incluso en el verano. Eso permite que vivan un buen números de insectos, pequeños mamíferos, ranas, sapillos pintojos, algunas culebras. El estudio de algunos de esos animales, junto a la vegetación de ribera, fue un caudal inagotable de investigaciones.

Pero no solo se estudiaron animales y plantas. Uno de los trabajos más interesantes que se hicieron fue un estudio de la contaminación y otro sobre las cosas observadas en el lecho del río que eran reciclables o no. Para estudiar la contaminación observaron el tipo de objetos que veían, plásticos, maderas, latas, sillones, mesas, ruedas de coches y reflexionaron sobre sus efectos en la calidad del agua. Por otro lado se realizaron pruebas del ph del agua, observaron si estaba clara o turbia, si había espumas o no, si veían grasas en la superficie. Con todos esos datos se realizaron agrupamientos, porcentajes y se representaron mediante gráficas.

La contaminación del río Beiro

A partir de ese trabajo colectivo, casi todos los niñas y niñas de la clase, realizaron individualmente un estudio sobre una bolsa de basura de su casa. Se trataba de ver qué cosas iban en la basura que eran reciclables y cuales no. Luego a los datos obtenidos, se les daba el mismo tratamiento que en el trabajo anterior. Como se puede ver, más allá del aprendizajes de diferentes conocimientos, nos importaba mucho la adquisición de valores ecológicos a partir de ellos.

Las bodas gitanas

Partir de los intereses del alumnado, debe ser un objetivo prioritario de toda investigación escolar. De ese modo se pueden dar respuestas de cuanto acontece a su alrededor. Profundizar en sus costumbres, es una manera de reflexionar sobre el lugar donde viven y su identidad.

Una gran parte del alumnado de este colegio es de etnia gitana. Varias niñas decidieron hacer varias investigaciones sobre las bodas gitanas. Entrevistaron a tres mujeres gitanas de diferentes edades. Realizaron una encuesta entre sus familiares preguntándoles cosas sobre los noviazgos, la petición, el tema del pañuelo y la celebración. Fue muy interesante comprobar, como las distintas edades de las mujeres entrevistadas, aportaron puntos de vista distintos. Una vez terminadas se expusieron en la clase y se invitaron a algunas de las protagonistas para que nos contaran más cosas sobre el tema.

Un cuadernillo sobre las bodas gitanas

La historia de mi vida

Me pareció importante que, antes de conocer la historia de la Humanidad, conocieran su propia historia personal. Utilizamos el mismo método que usan los historiadores, aunque adaptado lógicamente, a la madurez de los niños y niñas. Tras elaborar con mi ayuda un pequeño esquema, realizaron entrevistas a sus familiares, recabaron datos de documentos como el libro de familia u otros y bucearon en los álbumes de fotos. Con toda esa información realizaron pequeños libritos que se expusieron en clase. El día de la conferencia quienes quisieron, llevaron a la clase fotos u objetos de algún momento importante de sus vidas e incluso se hicieron acompañar por algún familia.

La historia de Manoli Heredia

El huerto escolar, la granja y los vivarios de clase

Tras un largo proceso de preparación y la ayuda de algunos padres, pusimos en marcha un huerto en un espacio del colegio que era poco utilizado. Fue duro retirar la enorme cantidad de cascajo y rellenos que había, pero en un tiempo relativamente breve nos encontramos con un magnifico espacio disponible para ser plantado.

Yo particularmente nada sabía de agricultura, pero preguntando, indagando en libros y asesorados por personas con conocimientos, fuimos plantando muchas variedades de plantas. Previamente compramos las herramientas necesarias para llevar a cabo las actividades agrícolas. Hicimos parcelas y se plantaron habas, pimientos, tomates, ajos … Cuando se recogían los productos se degustaban entre todos.

El huerto escolar

En los talleres de carpintería y pintura hicimos carteles con los nombres de los cultivos para señalizar cada espacio. Todas las clases que quería se apuntaban para trabajar en el huerto y los más pequeños para visitarlo. El huerto se convirtió en un nuevo lugar para investigar. En este caso sin salir del colegio.

Aprovechando un espacio que se utilizaba como porche, hicimos una habitación en la que ubicamos nuestra granja. Conseguimos unos viejos gallineros y compramos algunas gallinas. Pronto aprendimos a alimentarlas y cuidarlas. Se recogían los huevos que se distribuían entre los niños y niñas. Otros animales como conejos, también fueron huéspedes de la granja.

Las actividades del huerto y la granja generaban unos gastos y pequeños ingresos que eran susceptibles de ser trabajados en matemáticas, mediante operaciones de cálculo vivo.

El gallinero

Para terminar decir que algunas clases teníamos en el aula, lugares para observar animales y plantas, a los que llamamos vivarios. Eran espacios y recipientes fabricados o adaptados por nosotros que permitían el mantenimiento y observación de animales y plantas, tales como terrarios, anfibiarios, cajones para pequeños mamíferos, casetas de anidamientos de pájaros, macetas … Como es fácil suponer, a partir de los cuidados y observaciones, surgieron un buen número de investigaciones.

En este enlace se puede un pequeño vídeo que recoge parte de los materiales citados en el artículo.

(*) Este artículo fue escrito para la revista “ Almina” (1991). Quiero dedicárselo a mis queridos amigos y compañeros de aquel proyecto, Miguel Pereira, Manuel Quintero y José Manuel Gutiérrez.

 

 

 

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Paco Olvera,

licenciado en Historia, ha sido maestro  e Inspector de Educación.
Escribe artículos, realiza vídeos y es autor de libros sobre temas de Educación,
entre los que destacaría “La Investigación del Medio en la Escuela”.

 

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