Rafael Reche: «XXV Aniversario ALUMA, el reencuentro y comida de convivencia»

Me sumergí en el aire gozoso del reencuentro, olí el tomillo, sentí el rumor codiciado de las fuentes y los arroyos, la música cercana del trinar de los pájaros, la luz efímera del día entre pinos. Salimos al campo los universitarios mayores después de la pandemia y allí seguía la vida.

Pretendo seguir como hasta ahora, trazando cada semana una historia, con la misma mirada serena, con los mismos ojos tallados por los años, con el saber que me ampara los 12 años de estudiante y asociado en el Aula Universitaria de Mayores (APFA) y en la asociación de alumnos ALUMA.

Pretendo pararme y compartir contigo, mis fieles palabras sobre los 25 años de una asociación, echa sobre si misma años tras año, curso tras curso. Abrir un reconocimiento a los hombres y mujeres anónimos que desde 1996 hasta el 2021, constituyeron y construimos el armazón de una asociación de estudiantes mayores: madura, moderna y plural.

El viejo libro de Socios siguen aún en vigor anotando a mano en cada hoja las nuevas inscripciones.

Mi puño vivo, anota día a día, cada nueva inscripción en el veterano libro de socios convertido en un testigo mudo del paso del tiempo y de nuestra herencia. Un listado sucesivo de nombres y apellidos. El número 1 el socio José Luis Andrade deja su huella de nostalgia y con la tinta fresca anotó a la socia 2.560 María del Pilar L.R. Un espacio en páginas donde el olvido no tiene cabida, donde el reloj no ha parado en 25 años.

A esta edad, nos damos cuenta que las cosas de valor no lo eran tanto y que las cosas sencillas guardan más atractivo, nos dejan su dulzor y frescura. Ahora miro al pasado y al presente de la asociación ALUMA y vuelvo la mirada a cada principio del curso en el Aula de Mayores, al mes de octubre, en una Granada bajo un otoño sin edad que se precipita de árbol en árbol, en un manto colorido y vivo.

La asociación rompe la inercia en una primera actividad, en una llamada para todos. “La comida de Convivencia”. Avivar de nuevo la vida en sociedad, despertar el espíritu universitario aletargado por el estío, en un lugar de encuentro fuera de la ciudad. Llegan los nuevos socios con su ligero atavío de incertidumbre ante lo ajeno, llegan los veteranos con su cimentada amistad, con el destello de la alegría en sus rostros.

En los umbrales de ALUMA, el lugar de reunión se situaba en un restaurante aislado en la carretera del pantano de Quéntar. Asomado a un balcón de la naturaleza se convertía en un santuario donde la quietud y el tiempo dejaba paso a la charla distendida con una fluida relación entre grupos de estudiantes. El establecimiento servía las bebidas gratuitas, como una barra libre en cervezas y refrescos (Un paralelismo con los barriles de los jóvenes universitarios). Desde aquel mirador abierto donde latían las montañas en la lejanía y la plenitud del espacio abierto en la cercanía.

Acabado el ritual del aperitivo, se pasaba al comedor. Un universo variado de platos y olores cubrían las mesas, cada socio contribuía con su exquisitez culinaria para compartir con los demás. Un auténtico festín de manjares preparado con cariño y esmero.

En estos últimos años, la comida de convivencia, se pasó a celebrar en el Parque Natural de la Sierra de Huetor. Fotografía del año 2019.

En los últimos años, para que la monotonía no se adueñara de uno mismo, repitiendo lo mismo de ediciones anteriores. La comida de convivencia cambió en una rotación completa, para permanecer en el deseo e incrementar la ilusión de los socios universitarios. Avanzamos, renovamos a las nuevas realidades de las manos de las nuevas generaciones que se incorporaban a la asociación. Darle crédito a la imaginación ha sido el criterio de la Junta Directiva de ALUMA.

De la solidez de un restaurante pasamos a la plenitud de un hábitat abierto y natural como La Fuente de los Potros ubicada en el corazón del Parque Natural de la Sierra de Huétor en Granada. De la quietud sentado en una mesa cambiamos a caminar por senderos a retomar juegos de la infancia por equipos: “la sogatira”, “el pañuelo”, “la comba”, “el Quema” con la pelota …. De la comida en el recipiente táper, a la paella para más de cien comensales elaborada en pleno campo. Sentados en mesas rusticas de maderas a la sombra de los chopos, álamos y pinos, compartimos el arroz, las viandas caseras y sobre todo la amistad y las risas que se espacian como el viento entre los árboles. Al final el espíritu competitivo surgía en la creatividad y el arte en un concurso de postres entre los más reposteros, con el predominio claro de las chicas.

Llegó la epidemia y todo se paró. Llegó el otoño 2021, con miedo e incertidumbre emprendimos el retorno de la Comida de Convivencia. Con un estudio de las limitaciones sanitarias, fundimos la experiencia del pasado y la reciente para sacar adelante el reencuentro de los nuevos y veteranos socios de ALUMA.

Aún con los coletazos del virus se preparó la comida de convivencia en la Sierra de la Alfaguara

Buscamos una fecha viva, buscamos el sol de la mañana y buscamos en el 8 de octubre, aquello que tanto anhelábamos. Con el ansia de retomar a la normalidad y del reencuentro con los compañeros, la llamada encontró una generosa acogida. 2 autobuses completos y algunos vehículos, nos dimos cita en la Sierra de la Alfaguara en el Parque Natural de Sierra de Huétor, en una jornada que calentaba el sol el aire fresco de las alturas.

Divididos en 2 grupos, en 2 miradas distintas para la misma naturaleza. Unos partieron para el jardín botánico, un área de rica biodiversidad de plantas y árboles: cedros, pinsapos, árces… El otro grupo más dinámico emprendió un recorrido sinuoso entre pinares. A cada paso se esculpe la belleza del entorno en una claridad pacifica, el camino se repliega para llegar al fantasmagórico Sanatorio de Tuberculosos que renace de su ruina.

Al regreso, la amplia terraza nos acoge, las frias cervezas Alhambra calma la sed del andarín. Ha llegado el momento de compartir los aperitivos elaborados o encargados por cada asociado. Una gloria de sabores y variedades se extiende entre las mesas, no falta el toque granadino. Manuel Alcalá, amigo y compa, sugerente y original, trae del pueblo de Jun una inmensa saladilla, cuyo tamaño desproporcionado digno de un record Guinness, pero mesas más adelante Ana Jiménez nos sorprende con un colosal pan elaborado en el pueblo de Zagra, con su aceite virgen. Ella siempre tan integrada, abierta y solidaria, disfruta como una joven repartiendo trozos del rico pan al horno con la inscripción “XXV aniversario de ALUMA”. En plena euforia, nos sorprende el exquisito arroz campero, confeccionado por el restaurante.

La comida de convivencia es un tesoro de amistad y compañerismo que conserva y mantiene la Asociación ALUMA. Digno de recordar en su XXV Aniversario.

 

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Rafael Reche Silva, alumno del APFA
y miembro de la JD de la Asociación
de estudiantes mayores, ALUMA.
Premiado en Relatos Cortos en los concursos
de asociaciones de mayores de las Universidades
de Granada, Alcalá de Henares, Asturias y Melilla.

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