Francisco Bautista Toledo: «Los días dorados de un ocaso»

Recupera el pintor la memoria de la España islámica, en su último reducto del reino nazarí. En este viaje hacia el pasado de la memoria plasma distintas escenas, en sus óleos, centradas en el brillo del ocaso final de Boabdil, sultán con quien concluyó el Reino de Granada. En este relato recrea Jacinto García el universo de esplendor, que rodeaba la vida cotidiana de la corte de este rey, los signos de su cultura, la huella del oriente clásico traducida en la mentalidad de las gentes de Occidente.

Jacinto, junto a las obras dedicadas a Moraima y Aixa ::A. ARENAS

Aparece su pintura como rememoración nostálgica del pasado de un reducto del mundo andalusí, expresado en los rasgos que caracteriza su cultura, que nos recuerda la existente al otro lado del Mediterráneo. El artista se interna en la personalidad del rey granadino, el ambiente cultural que le rodeaba, su lujo y refinamiento, que envolvía la existencia de sus días. La riqueza de la corte de Boabdil es reflejada en los ajuares de sus odaliscas, en los adornos de los viejos guerreros, en sus nobles y estancias. Es significativa la imagen del Rey Chico contemplando el paraíso perdido, persona culta, sensible, amante de las letras y forzado soldado, mas su imagen no significa la debilidad que la historia le ha asignado, sino que actuó con la inteligencia, y habilidad, que el momento político le permitía, cuando el futuro ya estaba marcado, rencillas internas, inferioridad militar y aislamiento, sellaron su destino.

Óleo sobre lienzo dedicado a las capitulaciones de Santa Fe con su texto explicativo ::A. A.

Jacinto García describe todas estas circunstancias en sus cuadros, lectura visual que se desprende al ser contemplados. Aúna fuerza y sensibilidad, intensidad cromática y nitidez expresiva en su dibujo, ofreciendo un conjunto de piezas de sólida composición, equilibradas, de concisa idea impresa en el cuadro. El color nos remite a un tiempo pasado, rodeado de brumas doradas, huella de los días felices de ese rey, persona sensible, político y guerrero, cuando su destino debería haber sido la de un soberano dedicado al fomento de las artes. Este colorido es dispuesto con pasión contenida, modulando la sensación nostálgica de su contemplación, recuerdo de las gentes que dejaron su impronta en la historia de Granada. Consigue el pintor atrapar la atención del espectador, implicarlo en sus reflexiones, e internarlo en el desarrollo de las historias expuestas en cada una de sus piezas.

Jacinto Rodríguez y Yamal Din, comisario de la exposición, junto al cuadro dedicado al mendigo de Fez  (¿Bobadil anciano?) que preguntaba ¿Y cómo se llama mi ciudad?  ::A.A.

Excelente factura artística la contenida en la obra de Jacinto García Rodríguez, que ahonda en su trabajo plástico en el estilo intemporal de la Pintura, para expresarse con voz propia en su estética clásica.

Autor: Jacinto García Rodríguez
Título: Una mentira contada mil veces
Lugar: Fundación EuroÁrabe
Fecha: Hasta el 11 de marzo

Francisco Bautista Toledo,

Crítico de Arte

y autor del blog La odisea de los días

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