Antonio Luis García: «La romería de la Virgen de la Cabeza en Andújar: Alegría, devoción y emoción infinitas»

Este Santuario, esta Basílica Menor, conforma un elevado, excelente y valioso conjunto, constituido por arte, historia, monumentalidad, naturaleza, religión y devoción.

Decía Miguel Delibes que la infancia es la etapa de la vida que más añoramos todos, y tenía mucha razón, porque durante ella, las vivencias -tristes o alegres– se quedan grabadas para siempre, en la mente absorbente de niños y adolescentes. Personalmente, guardo gratos recuerdos de mi infancia, de Noalejo, mi pueblo y de esa década dichosa de los años cincuenta. Uno de los hechos que mejor recuerdo, es la Fiesta de la Virgen de la Cabeza; es decir, la Romería a la Ermita del Cerro del Cabezo en Sierra Morena, término de Andújar.

En casi todos los pueblos, desde Colomera – cuna del pastor, al que se le apareció la Virgen – hasta Andújar, incluidos los de la provincia de Jaén, parte de la de Granada y otras muchas, había Cofradías que, durante tres días, viajaban al Santuario para celebrar y disfrutar con la fiesta de la Virgen de la Cabeza. Partían desde sus respectivas poblaciones, para pernoctar en Andújar y, desde allí, se trasladaban andando, en caballerías o carruajes, al Cerro, pasando el sábado y domingo, rezando, cantando y bailando, junto a la Ermita. El viaje lo hacían como mejor podían, es decir, subidos en la caja de los camiones del pueblo; pero, eso sí, también había dos clases: los que iban de pie y los que iban sentados en silla propia. Por extraño y peligroso, que hoy nos pueda resultar, entonces no veían peligro alguno, era el viaje soñado, el sueño paseado, el goce logrado, etc. Estamos hablando de la Romería más antigua de España, con más de ochocientos años de antigüedad.

El viernes, sobre las diez de la mañana, antes de iniciar el viaje, con gran alegría y enorme entusiasmo, toda la gente se concentraba en la plaza del pueblo y comenzaba la fiesta. El acto estaba presidido por el párroco y el hermano mayor de la Cofradía, junto con el resto de cofrades y romeros; todos ellos, elegantemente vestidos para la ocasión; con sus trajes y corbatas impecables, porque sólo se los ponían, una o dos ocasiones al año. El colorido de banderas y estandartes, las alabanzas, los aplausos, los vítores, etc. a la imagen de la Virgen, contenida en un estandarte, junto con el sonido de los tambores, que retumbaba en todo el pueblo y el repique de campanas, elevaban la percepción y creaban un ambiente emocionante, excelso, casi de delirio. Tras varios actos religiosos, llegaba el momento que más nos gustaba a los niños: ver enarbolar y tremolar las banderas. La mayor de ellas, de gran tamaño, pasaba ondeando, con mucha fuerza, casi rozando nuestros rostros y causándonos unas sensaciones inolvidables.

En los años 2020 y 2021, confinados por la pandemia y gracias a Canal Sur, tuvimos la oportunidad de ver y oír las misas celebradas por el anterior Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez, en ese bellísimo Santuario de la Virgen de la Cabeza, en plena Sierra Morena. Como ya sabemos, el cristianismo en sus mensajes y parajes evangélicos, da sentido y significado religioso a los elementos más destacados de la naturaleza (el sol, la luz, el agua, el árbol, la tierra, la montaña, etc.); todo ello muy presente en esta Ermita de la Virgen de la Cabeza, patrona de Andújar. Consecuentemente, podemos afirmar que este Santuario, esta Basílica Menor, conforma un elevado, excelente y valioso conjunto, constituido por arte, historia, monumentalidad, naturaleza, religión y devoción, que, por su atracción y belleza, emite una intensa llamada estética y no permite la indiferencia del observante.

Cofradía matriz ::IDEAL Andújar

Igualmente podríamos decir que la Virgen, supo elegir bien donde aparecerse. Su Santuario, parece que ha brotado allí, que ha nacido de la tierra, por su acertado emplazamiento, por su integración plena en el paisaje y por su armonía con el entorno natural, montañoso y vegetal, que le rodea. Las alturas, los montes y las montañas nos elevan sobre el espacio circundante, sobre la pequeñez del mundo y nos invita a ascender en nuestros pensamientos, a elevar nuestros sentimientos, despegando lo material, recalando en lo espiritual y convergiendo en lo importante: la grandeza del universo, el infinito valor de la vida y la hermandad de la humanidad. Pero, si el exterior es esplendido, no es menos el interior: su arte, sus imágenes, su orfebrería, su luminosidad, su suntuosidad, etc. junto con la homilía, el canto y la música del coro, produjeron en los asistentes y seguidores televisivos, una alegría y una emoción altamente alentadoras.

Este año, ha sido apoteósico y con asistencia masiva; Canal Sur, se ha volcado con la fiesta, rodando desde la Ermita, por las faldas del Cerro, casi llegando hasta el fondo y remojándose en las aguas dóciles del rio Jándula. Ha vuelto la procesión, el reencuentro con la Morenita y pequeñita, el contacto directo con Ella, la emoción y el goce de contemplarla, elevada sobre la esplanada del Cabezo, abrazar y besar su manto La celebración eucarística, presidida por el actual obispo de Jaén, Don Sebastián Chico, ha contribuido a la grandeza del día y a la difusión del mensaje cristiano. ¡Qué necesaria es la espiritualidad, en estos tiempos tan tensos!

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ANTONIO LUIS  GARCÍA

Catedrático y escritor

 

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