Alumnos del IES Padre Manjón visitan el Museo de Ciencias del Padre Suárez

Llevamos ya una semana completa de clases después de Semana Santa, pero en estos días todo ha sido anodino: clases normales, una extraña reunión de departamento, un padre que necesitaba hablar conmigo de su hija, una alumna que quería ver su examen de Arte, otra que pretendía cambiar la nota del suyo pero que no lo ha conseguido y se ha enfadado muchísimo; ¡en fin! lo habitual.

Pero esta tarde del segundo lunes del trimestre, 17 de abril, hemos ido al instituto Padre Suárez a conocer su museo de Ciencias Naturales. Lo previsto era que, además de los alumnos de Patrimonio Cultural de Andalucía del nocturno (todos adultos), hubieran venido también los de 2º del Bachillerato Internacional que no estuvieron en la Alhambra en noviembre, es decir, los de Ciencias. Era una deuda que tenía con ellos. Sin embargo, están tan cargados de trabajo y de exámenes que han decidido no asistir. Mi contacto en el Suárez y quien me ha gestionado la visita ha sido Casto Gea, profesor de Geografía e Historia en este instituto y que en algunos momentos nos ha acompañado.

Hay que decir que la experiencia ha gustado mucho. Porque el museo del Padre Suárez es una pasada: primero una gran sala repleta de los más variopintos artilugios dedicados al mundo de la Física y de la Química —o artefactos, que etimológicamente significa “hechos con arte”—. Entre ellos un viejo aparato de rayos X, de los que hace años tenían los médicos en sus consultas privadas, o un antiquísimo y artístico proyector de diapositivas que ha causado admiración. También numerosos libros de otra época, fotografías de los primeros catedráticos y profesores del instituto, allá por el siglo XIX, o, incluso, retratos pintados de algunos de los del siglo XX, como el del célebre Aguirre –Rafael Martínez Aguirre-, uno de los profesores de Física más renombrados en la ciudad en mis años de estudiante. La visita en esta sala ha estado guiada por Emilio Padilla, químico, profesor de Tecnología en el instituto y quien, cada miércoles, publica en IDEAL EN CLASE el “Elemento de la semana del museo de Ciencias del ÍES Padre Suárez”. Emilio ha hecho la visita amena y fácil, pese a tratar de cuestiones científicas de difícil comprensión, por lo que hemos estado disfrutando con él más de dos horas.

Ahora con la profesora Adelaida Adarve junto al “tigre de Francisco Ayala”

A continuación, ha dado el relevo a su colega Adelaida Adarve, geóloga y profesora de Ciencias Naturales en el Suárez. Ella ha sido la encargada de enseñarnos las salas dedicadas a la Paleontología, la Geología y la Zoología, lo que ha hecho con igual éxito que Emilio. Fósiles, cráneos y esqueletos, minerales, animales disecados —como el imponente tigre que tanto impresionó de niño al escritor Francisco Ayala—, infinidad de frascos con minúsculos seres en formol, los increíbles modelos anatómicos del doctor Auzoux y hasta el viejo reloj del edificio, de péndulo, que ha puesto a funcionar para nosotros. En muchos casos se conservan, además, las etiquetas originales del siglo XIX, escritas a mano primorosamente. Es difícil saber qué ha gustado más. Lo cierto es que, en total, hemos superado largamente las tres horas de visita a este museo ejemplar. Y lo digo, no solo por todo lo que se puede ver y aprender en él, sino por haber sido montado, desde hace tres décadas, por profesores del instituto, entre los cuales están su fundador, Luis Castellón, que fue catedrático de Ciencias Naturales, y los actuales responsables, ya citados, que día a día van ampliando la colección del museo con nuevas piezas sacadas de sus fondos almacenados o de recientes donaciones, como ha sido el caso del aparato de rayos X.

Es una pena que este museo no sea más conocido. Debería contar con personal específico y con un horario amplio de visitas que permitiera un acceso a él como a cualquier otro. Y todos los estudiantes granadinos, antes o después, tendrían que conocerlo. Porque aquí se aprenden muchas Ciencias Naturales, pero también otras cuestiones, por ejemplo, cómo se enseñaba en aquellas décadas finales del XIX o en todas las del siglo XX. Es también, en cierta manera, un museo de historia de la educación.

Ver artículos anteriores de

Daniel Morales Escobar,

Profesor de Historia en el IES Padre Manjón

y autor de los libros  ‘Un maestro en la República’ (Ed. Almizate)

‘En las tierras granadinas’ (Ed. Alhulia)

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