Francesco Tonucci, (Frato): «Dar la palabra a los niños es un hecho revolucionario»

El pensador italiano ha regresado a Granada para sumarse a la celebración de los 40 años de la granja-escuela Huerto Alegre

Con su aspecto de sabio griego, Francesco Tonucci (Fano, Italia, 1940) ha regresado a Granada para participar en el 40º aniversario de Huerto Alegre. A sus 83 años, -los cumplió el pasado 5 de julio-, este pensador, psicopedagogo y dibujante, conocido también por el sobrenombre de ‘Frato’, no deja de sorprender a quienes tienen la oportunidad de escucharle. Tal y como ocurrió con el selecto grupo de 115 personas que siguieron con gran interés su conferencia ‘Aprender de y en la naturaleza, el reto de abrir la escuela al entorno’, impartida en la Granja Escuela, al aire libre y bajo el árbol que él mismo plantara allá por 1985, donde le acompañó María Luz Díaz, directora de esta institución que ya es cuarentona. Su llegada a este enclave que Tonucci ha visitado en numerosas ocasiones se produjo al mediodía. Mar Romera, la presidenta de la Asociación Pedagógica que lleva su nombre se ofreció para trasladarle los 46 kilómetros que separan Huerto Alegre de la capital. A su llegada fueron recibidos por Marí Luz Díaz quien se ofreció para realizar un breve recorrido por las instalaciones, tanto del exterior donde están los animales, como del interior, incluido los dormitorios donde duermen los escolares que visitan la granja, la sala de visitantes decoradas con viñetas de Frato enmarcadas y los talleres repletos de herramientas, materiales didácticos, dibujos y fotografías.

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Previamente Mar Romera nos habló de su «amigo» Tonucci al que conoce desde hace más de 25 años y con el que ha compartido muchas experiencias hasta convertirse en un «referente» no solo para ella sino también para «todas aquellas personas que piensan en la infancia, defienden la Convención Internacional de los Derechos de los Niños y son capaces, desde un pensamiento crítico y absolutamente creativo, de ver alternativas a todo lo que para los adultos son dificultades y problemas y que para él y los niños y las niñas son soluciones». Por su parte, Mari Luz también lo califica de «amigo» y de «maestro» que ha estado con su proyecto de Educación Ambiental desde los inicios aportando «ideas muy buenas y muy pedagógicas». Como cuando les decía que «la granja escuela tenía que ser más granja que escuela para generar contextos donde a los niños les puedan ocurrir cosas y puedan reflexionar sobre ello». De las cualidades de Tonucci destaca la capacidad de comunicar, de hacer sencillo lo complejo y de llega a la mente y al corazón cuando habla.

El pedagogo atiende las explicaciones de la directora de Huerto Alegre sobre las propiedades del botijo ::A. ARENAS

Tonucci comienza haciendo una aclaración de que no ha influido en Huerto Alegre sino que ha sido al revés, entre otras cosas porque en Italia no había granjas escuelas por entonces. También pensando en el CNR o Consiglio Nazionalle delle Recherche en el Departamento de su ciudad que también acaba de cumplir 40 años y con el que se hermanó Huerto Alegre en 1985 manteniendo bastantes intercambios desde entonces.«Yo visité la granja en los primeros años y después volví aquí con un grupo de 30 docentes de primaria que se estaban formando en educación científica naturalista. Después Ernesto [Páramo] y Javier Medina fueron a Roma a dar un seminario sobre transformaciones a nuestro grupo de docentes. Yo he vuelto muchas veces incluso con mis hijos y mi mujer», indica antes de alegrarse al ver que Huerto Alegre sigue mientras que su grupo de Roma actualmente es «como si no existiera».

Personalmente continua con su proyecto ‘La ciudad de las niñas y de los niños’ que cuenta con una presencia importante en España y América Latina. En este punto Tonucci no se resiste a comentar una experiencia vivida la víspera en la Plaza de Gracia de Granada donde quedó gratísimamente impresionado al ver cómo «unos 50 niños estaban solos o por lo menos yo no vi a ningún padre o madre alrededor. Me imagino que no estaban lejos pero estos niños estaban viviendo una experiencia totalmente autónoma. Había niños muy pequeños, de tres años que corrían, se caían y se levantaban. No lloraban porque no valía la pena al no haber nadie que les socorriera». En su opinión la experiencia en la granja debería ser muy parecida a esta y por eso se sorprende que muchos padres se muestran contrariados al saber que en Huerto Alegre los móviles no tienen cobertura. Por eso otra de las grandes propuestas de este ferviente defensor de la autonomía de los niños es que acudan solos al colegio siendo una de las recurrentes preguntas, tal y como le sucedió en la víspera en Atarfe con un grupo de familias, es a qué edad deber ir solos a la escuela. Él rechaza responder a esta pregunta pero tiene claro que «nuestros niños y niñas tienen que enfrentarse con las dificultades, con los obstáculos, con los riesgos».

Un grupo de alumnos coincidió con Tonucci en las instalaciones del Centro de Innovación ‘Huerto Alegre’ ::A.A.

Autonomía personal

Considera Tonucci que la autonomía personal es «un recorrido que empieza el día en el que se corta el cordón umbilical». Como ejemplo cuenta lo que le ocurrió en la primera ciudad brasileña donde implementaron el proyecto de ‘La ciudad de los niños’ y una niña le respondió que no podía salir sola pues tenía 11 años. Al interrogarle acerca de cuándo tenían pensado sus padres dejarle salir sola ésta le respondió que a los 12, pero «los padres no saben que a esa edad esta niña no sabrá salir sola por qué no lo aprendió con anterioridad». En su opinión muchas de las noticias que estamos leyendo cada día de lo que ocurre a adolescentes o preadolescentes relacionados con violencia tiene mucho que ver con que «son niños que han empezado a vivir demasiado tarde». Igualmente explica que este proyecto no está dirigido a los docentes sino a los políticos a los que sugiere la idea de escuchar a los niños y devolverles la posibilidad de salir de casa para jugar. «Dar la palabra a los niños es un hecho revolucionario», añade antes de comentar que comparte con Isidro García Cigüenza sus propuestas de la ‘Pedagogía Andariega’, de que se aprende más y mejor en movimiento. «Yo estoy proponiendo a la escuela dos cambios fundamentales: uno es renunciar al aula como tal, es decir, la idea de que los niños, adolescentes y jóvenes, pueden pasar horas sentados en el mismo lugar es una contradicción por lo que propongo en alternativa que en lugar de aulas todos los espacios de una escuela sean talleres y laboratorios. Por esto Huerto Alegre para mí ha sido una escuela porque aquí se pasa de un taller a otro, donde se hacen cosas distintas». El otro cambio que propugna es el de mezclar las edades pues tenerlas separadas es algo que solo se hace en la escuela y significa que no tengan referencias entre ellos.

40 AÑOS DE HUERTO ALEGRE EN IDEAL EN CLASE:

 

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