Juan Franco Crespo: «Autopistas taiwanesas»

La modernidad o el gran negocio de la civilización está en torno al mundo del automóvil y las ganancias son tan grandes y están tan interconectada que prácticamente nadie se plantea lo nefasto que esa “independencia del bípedo” provoca en la naturaleza con sus infraestructuras y sus gases, siempre construyendo, siempre alterando el paisaje pero ¿quién se plantea quedarse quieto en el XXI tras la irrupción en nuestro cotidiano devenir de las nuevas tecnologías?

Las vías rápidas se imponen pero éstas no siempre lo son porque, llegados los fines de semana, los festivos o los acontecimientos multitudinarios, el humano lamentará haberse puesto en ruta. Con lo bien que iba el tren y los necios de medio mundo desmontando, abandonando las vías y por muchos otros lares, incluso, los servicios nocturnos que en largas distancias te permitían viajar sin grandes gastos y prácticamente, con lo que te costaba la noche de hotel, amanecías en tu destino. Ahora eso es casi imposible por algunos pagos y, si hay AVE, muchas veces es más barato tomar el avión aunque suponga tener que desplazarte al aeropuerto.

De una u otra manera, el humano abandonó el culto al sol y lo pasó al vehículo que lo ata, los constriñe y lo exprime, sobre todo si vives en la gran ciudad: entonces descubres el alto precio que conlleva la comodidad… Como resultado si uno busca rapidez ha de utilizar el metro allí donde sea posible. La vía de superficie se convierte en una especie de jaula que te encierra la mayor parte de tu tiempo, en una trampa que acaba con tus nervios.

Se imponen por doquier y los políticos se frotan las manos ante los faraónicos presupuestos que esas obras requieren, ya que el ser humano del XXI vive acelerado y estresado sin saber cómo pararse. En la isla asiática esta red prácticamente circunvala su perímetro y, en algunas zonas, el paisaje es de indescriptible belleza, algo que el conductor no disfrutará al tener que estar pendiente del volante.

La serie de cuatro sellos en pliegos de 18 ejemplares se imprimieron en offset multicolor sobre papel fosforescente, el diseño fue obra de Tseng Kai-chih, los fabricó Cardon Enterprise y el primer día fue el 26 de enero de 2.022, tirada de 612.000 series completas. Hubo los tradicionales dos sobres de primer día, uno para el facial de 6 NT$ con el matasellos concordante y el otro para la serie completa; evidentemente, estamos hablando de los que confecciona el servicio filatélico ya que los aficionados al mundo del sello hacen sus propias combinaciones de acuerdo con sus intereses.

Los motivos recogidos son, en el primer valor de 6 NT$, el puente de Jiulum que se encuentra en la Autopista Provincial número 9, supuso reducir considerablemente el tiempo de viaje a través del enlace del Sur. Es una estructura sobre el Océano Pacífico y las montañas de Dawu, los usuarios la consideran como la más bella de todas las infraestructuras o viaductos que fragmentan la isla.

El segundo facial de 6 NT$ muestra el tramo de Tongxiao en la Autopista Provincial número 61 que ofrece espectaculares paisajes sobre el Estrecho de Taiwán a un lado y las montañas por el otro, todo dependerá del sentido de la marcha. En la estampilla tenemos un soberbio atardecer, algo familiar para los taiwaneses que la recorren, la vía muestra grandes paisajes de la zona costera y, en algunos tramos, comparte territorio con el centenario ferrocarril. Esta sección de la autopista en la costa oeste es denominada Taimali.

El valor de 8 NT$ recoge un tramo gratuito de la Nacional 5 entre Toucheng y Su’ao. Es la única que actualmente cruza de este a oeste la isla, hacia el sur, la vía rápida emerge del Túnel de Hsuehshan para conectar con la planicie de Lanyan. La espectacular visión de la noche hace que, desde las montañas, uno crea estar contemplando al mítico dragón de fuego.

Finalmente el segundo facial de 8 NT$ con un exótico paisaje tropical, el de Toushe to Erhsi que se halla en el Autopista Provincial número 84, popularmente conocida como la vía veloz que conecta el este y oeste o Beimen y Yujing con la zona costera de la ciudad de Tainán y las regiones montañosas del interior insular. La peculiar topografía permite que esa carretera rápida tenga subidas y bajadas que los lugareños, a veces, asumen como montarse sobre los lomos del dragón, todo dependerá de la velocidad que se le imprima al viaje.

Preciosa serie que servirá para varias temáticas, aunque el automóvil sea el principal protagonista, podemos integrarla en naturaleza, paisaje, el astro rey, vías de comunicación, etc. Cuestión de analizarlas para poder descubrir en qué espacios de nuestra particular cosecha filatélica la podemos integrar.

 

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Juan Franco Crespo

Maestro de Primaria, licenciado en Geografía

y estudios de doctorado en Historia de América.

Colaborador regular, desde los años 70, con publicaciones especializadas

del mundo de las comunicaciones y diferentes emisoras de radio

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