Celebrado un nuevo ‘Sábado musical’ en el Centro Artístico con los cuartetos ‘Ramé’ y ‘Arabial’

El sábado, 27 de enero, se produjo en el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada uno de esos eventos que hace que merezca la pena vivir Granada. Presentados por el vocal de música Juan de Dios Vico, dos cuartetos de cuerda, todos pupilos de la profesora Real Conservatorio Superior de Música Victoria Eugenia de Granada,  Orfilia Saiz, ponen de manifiesto la calidad de la música en intérpretes, que con veintitantos años de edad, son capaces de hacer unas ejecuciones magistrales nada fáciles.
Ante una sala al principio expectante y luego entregada a ambos cuartetos comienza el cuarteto «Ramé» compuesto por Izan Dris y José Cano como violines; Paula García, viola y Andrea Flores a cargo del chelo; quienes interpretaron «La oración del torero» composición del maestro Joaquín Turina.

Llama la atención que en enero de 1930, en el Ateneo de Madrid, dos músicos incipientes Falla y Turina dan un concierto de «jóvenes músicos» cuyo repertorio se centró en música sinfónica y de cámara, entre otras. Cuento esta anécdota porque no puedo dejar de establecer un paralelismo entre lo sucedido hoy y posiblemente la carrera de algunos de los jovencísimos músicos que han interpretado con tantísimo acierto esta jornada en el Centro Artístico granadino, cómo no.

Juan de Dios Vico, Vocal de música del CALC y Orfilia Saiz ::JOSÉ MEDINA

«La oración del Torero» fue inicialmente compuesta para cuatro laúdes en 1925, si bien en 1927 Turina realizó una adaptación para orquesta de cuerda. Inspirada, como se puede suponer por su título, en un torero orando genuflexo en una capilla antes de salir al ruedo, la melodía, a veces discordante, genera una tensión musical que se resume en una armonía musical, como si las distintas voces de los instrumentos se aunaran en un único pensamiento, para luego, volver a otras distintas voces, en una conversación entre las distintas cuerdas capaces de generar la imagen de un hombre vestido de luces, orando, en blanco y negro, sobre un reclinatorio a la luz de unos cirios. Parece que esta tarde de enero se ha disfrazado de primavera para emular el ambiente taurino de corridas de toros. La estructura de la obra pasa por una breve introducción, pasodoble, andante, lento y la repetición del pasodoble, que concluye la obra.

El cuarteto «Arabial» también pupilos de  Orfilia Saiz, integrado por Pablo Acebedo y Ángel Triguero, violines; Elena Suárez, viola y Raquel Cuadrado, chelo, quienes interpretaron el Cuarteto de cuerda n.º 4 en do menor, Op. 18 n.º 4, de Beethoven, compuesta en 1799 para dedicársela al príncipe Joseph Franz von Lobkowitz, quien además, era un magnífico violinista. Las seis piezas que conforman el Opus 18 son los Cuartetos n.º 1 en fa mayor, n.º 2 en sol mayor, n.º 3 en re mayor, n.º 4 en do menor, n.º 5 en la mayor y n.º 6 en si bemol mayor.  La primera de sus piezas, de inconfundible estilo dramático, con tema de doce compases saltan de intervalos ejecutándose a través de ritmos dobles, en mi opinión, con algún regusto a la «Patética» que Beethoven ya había compuesto antes.

FOTO:  José Medina Villalba

La segunda de las piezas, y no por última menor, del cuarteto «Arabial» se trataba de «Cinco Novelettes, para cuarteto de cuerdas. op. 15» de Aleksandr Konstantínovich Glazunov, Александр Константинович Глазунов (se pronuncia «Glazunov» y no «Glazúnov») , quien la compuso en 1886. Pudimos oír el movimiento «Alla spagnuolla» que inequívocamente arroja tintes españoles y nos retrotrae a unos paisajes que, aunque para nosotros sean comunes y cercanos, son exóticos desde el punto de vista de un compositor ruso.

El segundo movimiento que pudimos oír «Oriental» nos pinta un paisaje con ritmos que evocan a las culturas zíngaras de más allá de los montes Urales, que cercanos para el pueblo ruso, son exóticos para nosotros. Puede verse, a través de la música, cómo tenues rayos de sol atraviesan los árboles del bosque desnudos por el invierno con paisaje de nieve. Ha sido como hacer un viaje de ida y vuelta. Viaje del que salgo convencido, a la par que contento, de la potencia de la juventud, del interés por la música en Granada.

 

 

 

Pedro

Ruiz Hidalgo

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