Último domingo de abril: De romería a Sierra Morena (3/3)

Sobre las seis o algo más, seguía la diversión, todos los establecimientos estaban llenos, hasta la ermita lo estaba con gente visitando el camarín o durmiendo tendidos en el suelo de la iglesia, todo con un cierto orden y en donde descansaban bastantes peregrinos.

Por la calzada, aún subían y bajaban cantidad de personas, no obstante, desde arriba se veía que el gentío no era tanto. Las gentes comenzaban a cansarse y algunos o muchos se retornaban a su lugar de encuentro a tratar de descansar porque dormir…dormir, era difícil de lograr.

La leve claridad del alba comenzó a notarse por levante, ésta iba apagando estrellas, la luna se había marchado y la alboreá seguía avanzando. Pronto un primer rayo de sol daría y se estrellara, en radiante luz, en los altos de la capilla de la Virgen de la Cabeza. Y, ¡Ya sería pleno día!

Comenzaron a subir personalidades desde Andújar: El Sr. Obispo de Jaén, el gobernador de dicha plaza, el Sr alcalde y Corporación de Andújar, otras autoridades civiles y militares y sus respectivas escoltas. Todo se iba preparando para la próxima procesión que se celebra sobre las once del domingo último de abril.

Desde ese mismo instante, todo el tráfico originado por el evento que nos ocupa quedaba absolutamente cambiado de sentido. En toda la carretera de ascensión al Cerro y sus confluentes quedaba restringido el tráfico hacia arriba y se cambiaba de forma coordinada, hacia abajo, quedando prohibido el sentido contrario a todos los efectos.

Todas estas medidas de seguridad son absolutamente necesarias. Piénsese que en dicho lugar se reúne un número muy cercano al millón de almas con sus vehículos personales y colectivos que crean un enorme conflicto de movilidad. Es una gran responsabilidad ser el encargado de la organización, gestión y desarrollo de este difícil plan, con numerosos protocolos adecuados a todas y cada una de sus incidencias, para lo que se coordinan bajo un mismo plan centralizado en una única sala de mando centralizado. Unidos por una red de comunicaciones acorde a su complejidad.

Las campanas han comenzado a voltear, la última misa ha terminado. Los romeros comienzan a buscar los puntos más adecuados y cómodos para poder ver bien la procesión, esto crea un tremendo movimiento y agitación entre toda la muchedumbre que se mueve agitada procurando un buen lugar para la familia o grupo. Pronto, en la puerta de la ermita y aledaños, se forma un tremendo grupo de banderas de las cofradías y creciendo, creando un colorido cuadro que contrasta sobremanera con el mar de personas que llenan todo el espacio desde donde estas se encuentran hasta abajo en la explanada. No se ve el suelo, todo lo tapa esa inmensa muchedumbre que esperando anhela la salida de la Señora.

El disparo de una gran coheteada ensordece al gentío. Dos millones de ojos se clavan en la puerta de la hermosa ermita, punto exacto, por donde saldrá la que hace un año esperan todos los que ahora miran y ponen su corazón en aquel lugar, esperando la aparición de nuestra Madre, la Virgen de la Cabeza.

Redoblan tambores, suenan aplausos y los piropos lanzados a la Morenita entrecortan el alma y elevan los sentimientos. Todo el conjunto de personas con un solo anhelo.

¡¡Ya!! ¡ya sale!, mirad su corona, ya se ve entre los árboles de la puerta del templo. Avanza y queda a la vista de todos sus hijos, que aplauden y gritan que lloran y piden a la que ya tienen delante, a los que bendice con su presencia divina de Madre de Dios.

Se entona un Ave María. Como una sola garganta responde el gentío, acompaña la megafonía que añade y llena de fuerza los corazones que golpean el pecho cual badajos a las campanas que, repican más fuerte que todos los días. La trilogía de sonidos, todos unidos, alaban a Dios y la Virgen María que a todos sonríe.

La serranía muy despierta, acoge los ecos en todos los sitios y rincones de su abrupta fisonomía y los devuelve rebotados y en sus rocas estriadas convertidos en fantástica melodía. Nacida de las voces que preñadas de sentimientos han emitido miles de peregrinos.

Las andas plenas de la imagen Mariana, sale de la explanada que tiene la iglesia en su puerta y se enfrenta a la calzada de bajada. Ahora se presenta en toda su plenitud a las miradas expectantes y a las manos cruzadas rogantes que la admiran con más devoción. La vista desde el roquedal de enfrente es poderosa abstracción que hace el silencio en los muchos romeros que desde este lugar le rezan…le vitorean y jalean en un gran grito de espontaneidad.

Las numerosas banderas cerca de las andas le prestan al cuadro, de la imaginación, un tanto de arte, otro de sentimiento al lienzo del cuadro que desde acá vemos y, que nuestra mente ha pintado con los colores de la fe y la devoción.

Según avanza la procesión entre la gente acumulada, ésta se va haciendo menos densa. La mayoría de los romeros corren a sus casas de hermandad en donde a prisa organizan el regreso, dando comienzo a un nuevo año. Algo menos de cinco horas ha durado la procesión de nuestra Señora. Ahora es el momento en que casi todos se dedican a comprar algún regalo para alguien que quieren. Se llevan consigo romero y estadales para repartir entre amigos y familiares y otros muchos pequeños regalos que sirvan más que por su valor solo para demostrar al que se lo regalas que te acordaste de él.

El camino de bajada, contra lo que se pudiera creer, se hace más apresurado que el de venida. Todo el mundo cansado tiene ganas de llegar a casa y dormir en su cama. Y es que Sierra Morena es mucha fiesta, es muy movida y no es cualquiera quien la aguanta.

El viaje de regreso se antoja muy rápido…el ronroneo del ruido del motor del autobús hace de nana para dormir a todos aquellos que hace unas cortas horas se comían la montaña. Saltaban y brincaban, cantaban y gritaban y aun pedían más diversión y fiesta de la que tenían…tanta de ella gastaron que ahora no saben dónde ponerla.

El viaje ha acabado. todos cansados pero contentos de los días vividos que no serán olvidados. Alguno ya hace cábalas para el venidero año. En la puerta de la Posada, lugar de origen y de llegada. Raudos organizan su equipo de enseres y ayudados por familiares y amigos todos van regresando a casa. Cansados, rendidos pero satisfechos y contentos de ese viaje hecho del que en la vida de toda persona al menos ha de haber uno.

No solo por la devoción a nuestra Virgen de la Cabeza, sino también por el gran acto social y de amistad que se practica.

Aquella noche al acostarse los romeros, ya en las camas de sus respectivas casas, pocos se durmieron sin rezar una salve a la Madre que todos tenemos en los montes de la gran serranía de Sierra Morena.

 

Dios te salve María

Llena eres de Gracia

El Señor es contigo

Bendita tu eres

Entre todas las mujeres

Y bendito es el fruto

De tú vientre Jesús

 

[FINAL]

 

 

 

 

Ver más artículos de

Gregorio Martín  García

Inspector jubilado de la Policía Local de Granada y

autor del libro ‘El amanecer con humo’

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2 comentarios en «Último domingo de abril: De romería a Sierra Morena (3/3)»

  • el 1 abril, 2024 a las 10:48 am
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    Extraordinario tus escritos de esta romería que es la mas antigua de España y que sirven de hermanamiento pera gentes de todas clases sociales, y como no la espera del autobús en la puerta de la posada para ver al pariente sí se acordó, del recuerdo convertido en pito o en caballito con su pito incorporado en la cola del animal.

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  • el 2 abril, 2024 a las 6:51 am
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    Auténtica vivencia, con sentimiento, de la romería de la Virgen de la Cabeza

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