Francisco Bautista Toledo: «Paraíso flotante en la siesta del pasado»

El pintor descansa la mirada en la esencia de la imagen, como apunte que resume la realidad sensitiva que la sostiene. Javier González Alcantud salva el dibujo preciso para centrarse en los trazos que perfilan sus formas, aquellas que se quedan en la retina de la memoria, apareciendo recatadas del fondo del olvido. Se recrea el artista en los espacios íntimos de los jardines, reducto doméstico en el que se quiere reflejar la Naturaleza idealizada de un tiempo feliz. Es el Edén, escenario de fantasías para los románticos, entorno silencioso, íntimo, donde el tiempo se serena, de senderos retorcidos, o se pierden en su rectitud, con claros y espesuras umbrosas, lugar de recogimiento, reflexión y descanso placentero.

El ritmo de los tiempos actuales rompe ese ambiente, convirtiéndolo en un recinto racionalizado, sin la magia del auténtico jardín verdadero.

El artista recoge en sus piezas reflexiones ante el tiempo pasado, las formas de vida ignorante de la aceleración actual de la existencia, ajena al diálogo tranquilo, añadiendo, en algunas, anotaciones, pensamientos surgidos en el momento de su rememoración. Acompaña la exposición textos poéticos, que imprimen intensidad en el eco lírico latente en sus composiciones.

El pintor descubre en sus trazos la proyección de la imagen reflejada en el papel, línea tras línea, imprimiéndolas con rotundidad, energía surgida de la impaciente espera de la escena oculta tras el blanco. En ella descubre el ideal romántico, contenido en los relatos de los viajeros del diecinueve, cuando Granada constituía un paraíso por descubrir, ciudad alejada aún de la modernidad, flotante en la siesta del pasado.

Las impresiones depositadas en las emociones de los visitantes foráneos, son rescatadas de sus textos, para ser traducidas en los esbozos convertidos en expresiones plásticas concluidas, pues en el entramado del dibujo impreso descansan las sensaciones de los días ajenos al dictado de las horas, estancia parada, igual que ayer y mañana, visión congelada de la vida rodeada de duendes y fantasías ancestrales.

Javier González Alcantud persigue el rastro del recuerdo, intentando reconstruir aquella realidad, mas la memoria muestra las ruinas del olvido. La recrea en sus piezas, expresadas con el poderoso rastro del carboncillo, elaboradas en el arrebato del momento de su creación.

Consigue el pintor un trabajo plástico certero en su significado, sin necesidad de profusión cromática, ni detalles dibujados, solo basta la impronta de la imagen, habilidad conseguida por este artista en su obra.

Autor: Javier González Alcantud.

Título: El Paraíso perdido.

Lugar: Casa Zafra.

Fecha: Hasta el 26 de mayo.

 

 

Francisco Bautista Toledo

crítico de arte y autor del blog

 ‘La odisea de los días

 

 

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