José A. Delgado: «El cuarto poder»

Pedro Sánchez, en su comparecencia del lunes 29 de abril, se dirigió a todos españoles para decirnos que seguía como presidente del Gobierno. También para hacernos saber que las mentiras y bulos que cierta prensa vertió sobre su esposa Begoña Gómez le habían afectado, y aludió a la “máquina del fango”, expresión tomada de la novela “Número zero” (2015) de Umberto Eco. En España, difamar o difundir noticias falsas cuesta poco; no así en otros países. Fox, el canal de televisión estadounidense, pagó 787,5 millones de dólares para evitar un juicio por difamación al difundir falsedades sobre un supuesto fraude en las elecciones estadounidenses de 2020: y es que las mentiras se pagan.

Los tres poderes del Estado son el legislativo, el ejecutivo y el judicial. El cuarto poder hace referencia a la prensa por su capacidad para conformar opinión e influir en la sociedad y en los gobernantes. El artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) dice que “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión. Este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de ser difundidas sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión”. También la UE considera que los bulos se han convertido en un potente factor de manipulación e injerencia que exige tomar medidas contundentes para frenar sus perniciosos efectos, y nuestra Constitución recoge el derecho “A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión” (art. 20,1.d).

“Os vamos a triturar, vais a tener guerra”. Así se expresaba Miguel Ángel Rodríguez, jefe del gabinete de Isabel Díaz Ayuso, en clara amenaza a elDiario.es. Creo que quien amenaza a la prensa, amenaza la democracia. Una prensa libre es un indicador significativo de que una nación goza del marchamo de democrática. “La libertad de prensa es el cimiento sobre el que se sustentan la democracia, la justicia y la esencia de los derechos humanos”, dijo el Secretario General de la ONU António Guterres en el “Día Mundial de la Libertad de Prensa”. Y el director de este periódico, Quico Chirino, manifestó lo siguiente: “Si el periodismo no estuviera cuestionado y amenazado; si no fuera molestia e incordio, entonces no sería periodismo; simplemente propaganda” (Ideal, 3 de mayo, 2024).

Hay ejemplos muy significativos del papel de la prensa en sus respectivas sociedades. El diario parisino “L´Aurore” cedió su primera página a Emilio Zola para que publicara su célebre artículo “J’Accuse…!” (1-1-1898), un alegato a favor del capitán judío Alfred Dreyfus que fue acusado falsamente de alta traición. Igualmente, el 26 de septiembre de 1960, tuvo lugar el primer debate televisado de la historia entre John Fitzgerald Kennedy y Richard Nixon durante la campaña electoral para ocupar la 35 presidencia de los Estados Unidos. La prensa dio cuenta pormenorizada de dicho debate, que a todas luces ganó Kennedy, ocupando la Casa Blanca por diversas razones; pero a juicio de los analistas políticos, por haberlo vencido.

Carl Bernstein y Robert “Bob” Woodward, periodistas de investigación del Washington Post, pasaron a la historia de esta profesión por descubrir el “Caso Watergate”, en el que unos intrusos se infiltraron la noche del 17 de junio de 1972 en la sede del Comité Nacional del partido demócrata de los EE.UU., robando documentos sensibles. Mark Felt era la “garganta profunda”, la fuente anónima más conocida del periodismo que les suministró pistas decisivas. Fue el mayor escándalo político de la historia de esta nación que acabó con la dimisión del republicano Richard Nixon en agosto de 1974. Los periodistas vieron recompensado su trabajo con el “Premio Pulitzer”.

En nuestro país, la revista “Triunfo” encarnó las ideas y la cultura de la izquierda en las décadas sesenta y setenta. En palabras de su fundador José Ángel Ezcurra “Esta publicación fue todo un símbolo de la resistencia intelectual al franquismo que más había luchado en España por la libertad y la democracia” (2 de mayo, 2024). Por esta razón fue castigada con suspensiones, secuestros de números, multas y expedientes. “El País” salió a la calle el 4 de mayo de 1976 y jugó un papel muy relevante en La Transición y en conformar una cultura democrática en este paìs. También destapó el “Caso Gürtel”, una red de corrupción política vinculada al PP, a cuyos investigadores le concedieron el Premio Ortega y Gasset de periodismo (2010). El periodista Melchor Miralles dirigió un equipo de investigación sobre los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) durante quince años, mientras que “El Mundo” ha jugado un papel central en la difícil tarea de desentrañar los entresijos de la red clientelar tejida por el PSOE en Andalucía, conocida como el caso ERE (Expediente de Regulación de Empleo).

España ha escalado del puesto 36 al 30 en la “Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa” (2024) de Reporteros Sin Fronteras (RSF). No obstante, según el “Digital News Report” que coordina la Universidad de Oxford, “No se salva del deterioro global del periodismo por la presión política y que la población española se siente más expuesta a la desinformación que la de otros países del entorno”. Para continuar abundando en el valor que la prensa tiene en una sociedad, traigo a colación el papel jugado por la enorme periodista Victoria Prego, fallecida en la madrugada del pasado 1 de mayo. Ya ha quedado instalada en la historia del periodismo español por transmitir en una serie documental los aspectos más relevantes de la Transición. Ella decía: “Para hacer un buen periodismo hay que tener honestidad intelectual y moral”. Desde luego, no es mala fórmula.

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José A. Delgado

 Maestro,

doctor en pedagogía

y profesor titular de universidad

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