Gregorio Martín García:« ¡Pa’ gasolina la leña! La época del gasógeno, 1/3»

Gasógeno. Aparato que se instalaba en algunos vehículos para producir el carburo de hidrógeno empleado como carburante.

Increíble, pero créalo. Fue un invento que remedió y que solucionó parte del gran problema que ocasionó la falta de petróleo y sus derivados que sufrió España a partir de año 1939, con motivo de la guerra civil y, funcionaba con leña o, casi, con cualquier residuo orgánico como los agrícolas. Fue perfeccionada la técnica para obtener gas combustible a partir de madera por el ingeniero químico francés George Christian Peter (1.884), allá por los años veinte del pasado siglo.

Es un aparato que funciona usando la gasificación de lo que obtiene un combustible gaseoso que se denomina gasógeno, a partir de combustibles sólidos como el carbón, leña o casi cualquier residuo combustible, también era conocido como gas pobre.

En líneas generales consiste en quemar leña en una caldera, produce unos gases que accionan el motor de explosión lo mismo que haría la gasolina. Es de un funcionamiento no complicado y que el conductor del vehículo maneja desde la cabina con una mariposa o acelerador que permite dar más o menos potencia, aunque la conseguida era, evidentemente, muy débil y la potencia y el desplazamiento, eran lentos e inseguros, pero las necesidades de los tiempos se imponen y ello hace que, de los pocos vehículos de viajeros y transporte existentes, bastantes de ellos tengan instalado dicho artilugio bien, ¡sobre la misma carrocería o remolcado!

Esquema de motor de gasògeno

En Benalúa de las Villas, la entonces cochera existente en el mismo lugar donde ahora se encuentra ubicada la farmacia que constituía la casa de Julio Raya posteriormente adquirida por Gregorio Martín Castro, era grande y al fondo había un gran montón de taquitos de madera muy bien hacinados. Algo que a todo el que pasaba por la puerta de la cochera, extrañaba y no sabía a qué se debía tal pila de madera. Eran aún los primeros días y aún no se conocía tal mecanismo.

Un madrugador que del Callejón de los Bueyes acababa de salir con sus característicos andares de pueblerino benaluense. Manos en el fondo de los bolsillos, cuello de su chaqueta levantado intentando abrigar orejas y cuello y acentuadamente encorvado hacia adelante en un claro gesto de huir del fresco mañanero o debido a la prisa por llegar a dar el primer trago de aguardiente de la taberna cercana que hay en el lugar.

– ¡Buenos días! Dijo, con su voz aun tomada de carraspera, a Pedro el conductor del camión al que todos conocíamos como ¡La cajetilla los “Mistos”! por sus reducidas dimensiones y sus características líneas cuadradas que semejaban un paquete de algo, más que camión de mercancías que desde hacía tiempo transportaba todos los días almagras de las minas cercanas en el Saladillo hasta la estación del tren de Atarfe.

-Buenos días. Respondió Pedro el chófer, al tiempo que incorporaba su dolorida cintura, apretada fuerte con un cinturón de buen cuero ya muy usado, con una gran hebilla, sobre su mono azul… ¿Azul? es ¡rojo!, sí, del color que tenía el cargamento transportado. -Esta espalda y los baches de la carretera me van a matar. Respondió el conductor. Que, vuelto a interpelar, el de la copa, le volvió a preguntar: – ¿Es que te dispones a asar castañas? Pues mira Pedro que no es tiempo ahora. -Vamos a ver, mi buen amigo, esto que hago es para poder llegar a Graná. Enciendo el calderín de tacos de leña y cuando prenda “el humo” entra al motor y este anda a falta de petróleo que no se encuentra.

¡Pasmao! quedó el interlocutor. -Entonces. ¿Todos esos tacos de madera es para que el camión ande y puedas llevar la almagra a Graná?

-Así es. Afirmó Pedro sin dejar de intentar encender los tacos de madera que ya prendían y humeaban. Viendo esto el ahumado que aun extrañado estaba, le advirtió para que prisa se diera que aquello estaba desperdiciando gasolina, ya que salía bastante humo.

Granada, febrero de 2024

[Continuará…/…]

 

 

 

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Gregorio Martín  García

(Benalúa de las Villas, 19/02/1945-

Atarfe, 15/04/2024)

Autor del libro ‘El amanecer con humo’

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