Ramón Burgos: «Autoridad»

Afirman que el “principio de autoridad” (añadiría “moral”: “… el respeto que se tiene hacia sí mismo u otra persona debido a que cumple con todos los estándares de la sociedad”, euroinnova.edu.es) está siendo conculcado a golpe de decreto publicado en el BOE.

Y aunque el concepto “aristoteliano” esté calando, una vez más, en los ciudadanos de muchos países, la interpretación y utilización particular que se está dando me genera serias dudas al respecto. Sobre todo cuando se usa como defensa o arma arrojadiza contra lo que es palpable: ¡Tú más que yo!

En el patio del colegio jugábamos a ver quién empujaba más lejos las chapas recién recuperadas de cualquier papelera cercana… ¿Nos estarán obligando ahora a recuperar viejos juegos de infancia, cambiando su sentido y sus normas?

A tenor de lo antedicho, entenderéis –yo, el primero– que la edad, y por tanto la experiencia adquirida, venga ahora a hacerme caer en la tentación de recapitular y exponer públicamente algunos de los hechos de estos personajes y sus obras con los que, directa o indirectamente, me he hallado involucrado, aunque, eso sí, siempre estando seguro que lo guardado en mi caja de recuerdos sólo tendría que ver la “luz de los hombres y las mujeres de honor”, pues sé que a todos y a cada uno nos llega el momento de mostrarnos, sin “fachada alguna”, a los taquígrafos impenitentes de la existencia.

Entended que yo soy de los que mantienen, por encima de tirios y troyanos, que lo que está siendo juzgado (o investigado) no debe, ni puede, ser manipulado con malas artes dialécticas. La independencia judicial es pilar de nuestra vida social.

Y, ahora, os pregunto y me pregunto: ¿no sería más que conveniente revisar todas esas causas, llevándolas a la objetividad, al desapasionamiento, a la ecuanimidad, dejando, de una vez por todas, la subjetividad deshonesta?

 

Leer más artículos

de

Ramón Burgos
Periodista

Compartir: