Pasado ya el impacto de los resultados del Informe PISA, en el que nuestros alumnos no han salido airosos, quiero redactar este artículo con tranquilidad, con sosiego, poniendo el énfasis en el hacer. Porque en todos los análisis y artículos de opinión que he leído en la prensa sobre dichos resultados, las iniciativas han brillado por su ausencia. El 28 de septiembre de 2026 se hizo público el Informe del año 2025, que ha evidenciado unos datos pésimos para nuestro alumnado en lectura, ciencias y matemáticas; tendencia ésta que viene dándose desde 2015. ¿Qué se ha hecho entonces en estos once años?
El Programme for International Student Assessment (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, PISA) tiene como objetivo “Mostrar las competencias que los alumnos han adquirido y cómo las aplican en situaciones concretas de la vida cotidiana al finalizar la Educación Obligatoria”. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) es la institución encargada de organizar la prueba. Se centra en tres competencias troncales (lectura, ciencias y matemáticas) aunque en esta edición se ha evaluado también el aprendizaje en el mundo digital y se ha introducido por primera vez una lengua extranjera (el inglés en el caso de España).
La prueba se ha llevado a cabo en 90 países (38 de la OCDE y 52 asociados). España, que ha participado desde su inicio en el año 2000, se ha visto representada por 956 centros educativos y 30.000 estudiantes de todas las Comunidades y Ciudades Autónomas. La mayoría del alumnado cursaba 4.º curso de Educación Secundaria Obligatoria con edades comprendidas entre 15 y 16 años. Mediante este artículo, y a la luz del Informe, expongo ochopropuestas avaladas por toda una vida dedicada a la educación.
- En la actualidad, en nuestra nación, el profesorado tiene un escaso reconocimiento social a pesar de que se dedica a algo tan vital como conformar el capital humano de este país. Desde el Gobierno se debe lanzar el mensaje del valor que tiene la educación y la consideración de los profesionales que la imparten: maestros y profesores. La finalidad de dicho mensaje es desterrar, de una vez por todas, los tres estereotipos clásicos de este colectivo: trabajan poco, ganan mucho dinero y tienen muchas vacaciones.
- Dichos profesionales han de gozar de estabilidad en el desarrollo de su trabajo. Esto pasa por urdir un Pacto de Estado por la Educación que siente las bases de nuestro sistema educativo: en dicho Pacto han de estar representados los profesores. Desde que España se constituye en democracia en 1978, los docentes han tenido que lidiar con nueve leyes orgánicas: Ley orgánica del estatuto de centros escolares (1980); Ley orgánica reguladora del derecho a la educación (1985); Ley orgánica de ordenación general del sistema educativo (1990); Ley orgánica de participación, evaluación y gobierno de los centros docentes (1995); Ley orgánica de calidad de la educación (2002); Ley orgánica de la educación (2006); Ley orgánica de mejora de la calidad educativa (2013) y Ley orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación y con la Ley orgánica 3/2022, de 31 de marzo, de ordenación e integración de la Formación Profesional. Tanto cambio desorienta a profesores, padres y alumnos.
- Los bachilleres con mejor nota son quienes tienen que ocupar las aulas de las Facultades de Educación para cursar Magisterio. Además, la elección de esta carrera ha de ser por vocación y no porque su nota de corte no les dio para hacer los estudios que eligieron en primer lugar.
- Se ha de diseñar sin más dilación la carrera del profesorado de Enseñanza Secundaria. En la actualidad, el Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas es el que habilita a este profesorado para realizar las pruebas para el ingreso en el cuerpo (oposiciones). Consta de 60 créditos ECTS, tiene un año de duración y, a todas luces, es insuficiente. Mi propuesta para este diseño es la siguiente. Los alumnos se matriculan en sus respectivas carreras de Artes, Matemáticas, Filosofía… Al iniciar el tercer curso se abren dos itinerarios: uno que les llevaría a finalizar sus estudios en la especialidad elegida y que desemboca en el Grado correspondiente que les capacita para buscar empleo en el mercado laboral y no les impide presentarse a las oposiciones docentes; y otro, de dos años de duración (120 créditos ECTS), compuesto por asignaturas relacionadas con la enseñanza. Este Grado les faculta para realizar las oposiciones donde adquirirán el estatus profesional de funcionario de carrera. Igualmente podrán buscar trabajo en cualquier campo del mercado laboral.
- Dado que los docentes han de actualizar sus conocimientos, se deben establecer planes innovadores de formación permanente. No olvidemos que esta formación constituye un derecho y una obligación de todo el profesorado y una responsabilidad de las Administraciones educativas. Como motivación será conveniente remunerar académica y económicamente a aquellos profesores que llevan a cabo buenas prácticas y se formen a lo largo de su desempeño profesional, pues no todos lo hacen.
- Hay que hacer más hincapié en el “Modelo de Aprendizaje Basado en Competencias” que no va tanto de que los alumnos adquieran saberes cuanto de que los sepan aplicar a la resolución de situaciones concretas. Este Modelo está alineado con las Pruebas PISA.
- La colaboración de las familias con el profesorado es de vital importancia y además está reconocida por ley. Estar pendiente de cómo se desarrolla su proceso de aprendizaje y supervisar las tareas que el profesorado pone para la casa son dos maneras concretas de ejemplificar dicha colaboración. Pero esta colaboración tiene un límite: los padres no pueden inmiscuirse en los asuntos que por su naturaleza son estrictamente responsabilidad de los profesores por la autoridad que les otorga el conocimiento de su profesión.
- A los alumnos hay que hacerles ver que nada se consigue sin esfuerzo, que nada se logra sin estudio bajo la idea de que todo lo que cuesta trabajo produce gran satisfacción. También que la constancia es fundamental para el éxito académico. Deben saber que la nota final del curso no es producto de un solo examen sino de la valoración que realiza el profesorado de otros aspectos significativos de su formación: tareas realizadas en clase, deberes en casa, trabajos individuales, trabajos en equipo, lecturas de libros, investigaciones sobre temáticas concretas y esfuerzo e interés por las asignaturas. De ahí la necesidad de inculcarles la idea del trabajo bien hecho y del trabajo diario y no de darse el atracón en la preparación de los exámenes.






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