Taller de radio. ABH ::generada con IA

La radio como escenario para aprender, crear y contar, desde la “escuela”

Una propuesta pedagógica para transformar la voz del alumnado en conocimiento: «La clave está en el guion, hay que potenciar la participación»

Jaume Carbonell Sebarroja

Hay herramientas que, a pesar del paso del tiempo y de la aparición constante de nuevas tecnologías, siguen teniendo algo que las hace especialmente valiosas: su capacidad para conectar a las personas, la radio es una de ellas.

En una época marcada por las pantallas, las redes sociales, los vídeos breves y la inteligencia artificial, recuperar la radio dentro de la escuela puede parecer, a primera vista, una propuesta sencilla o incluso tradicional., sin embargo, cuando la situamos dentro de una concepción activa, participativa y competencial de la educación, descubrimos que detrás de un micrófono puede existir un extraordinario espacio de aprendizaje, porque hacer radio en la escuela no significa simplemente hablar delante de un micrófono, significa investigar, preguntar, escuchar, seleccionar información, contrastarla, escribir, argumentar, equivocarse, volver a empezar, trabajar con otros y aprender a comunicar aquello que hemos comprendido, sobre todo, significa darle al alumnado una voz propia, una escuela que no solo enseña, sino que también escucha

Durante demasiado tiempo hemos pensado el aprendizaje desde la perspectiva de quien enseña, quizás uno de los grandes desafíos de la educación contemporánea sea comenzar a pensar también desde la perspectiva de quien aprende, así mismo me pregunto:

¿Qué tiene que decir el alumnado?

¿Qué historias quiere contar?

¿Qué preguntas se hace?

¿Qué problemas de su entorno le preocupan?

¿Qué conocimientos puede construir cuando deja de ser únicamente receptor de información y se convierte en protagonista?

Grado de Magisterio. Taller creativo de ABH-RADIO

La radio escolar ofrece un escenario extraordinariamente fértil para responder a estas preguntas, el alumnado deja de ocupar una posición pasiva para convertirse en locutor, entrevistador, guionista, investigador, redactor, técnico, creador y comunicador, cada programa puede convertirse así en una pequeña experiencia de aprendizaje y es aquí, donde encuentro una conexión especialmente significativa con mi concepción del Aprendizaje Basado en Historias (ABH). Cuando una historia se convierte en una experiencia de aprendizaje, para mí, aprender no consiste únicamente en acumular contenidos, aprender implica encontrar sentido a aquello que estudiamos es por ello que:

-Una historia puede ser el punto de partida.

-Una pregunta puede abrir el camino.

-Un personaje puede despertar la curiosidad.

-Una noticia puede generar debate.

-Un problema del entorno puede convertirse en una investigación.

Y… una investigación puede terminar transformándose en un programa de radio.

Esta es, precisamente, una de las posibilidades que encuentro en la combinación entre radio escolar y Aprendizaje Basado en Historias,por un momento imaginemos, por ejemplo, que queremos trabajar el medioambiente, en lugar de comenzar directamente con una explicación conceptual, podemos presentar al alumnado una historia: “El día en que nuestro río dejó de hablar”, a partir de esta premisa aparecerán preguntas tales como:

¿Qué ocurrió?

¿Por qué está contaminado?

¿Quiénes viven alrededor?

¿Qué consecuencias tiene?

¿Qué podemos hacer?

Los estudiantes investigan, consultan fuentes, entrevistan a personas de su comunidad, analizan información, escriben sus conclusiones y finalmente construyen un programa radiofónico, la historia ha sido el detonante, la investigación, el proceso, la radio, el escenario de comunicación y el aprendizaje, el resultado, la radio como metodología activa, la verdadera riqueza pedagógica de la radio no está solamente en el producto final, está en todo aquello que sucede mientras se construye, antes de abrir un micrófono hay que aprender a escuchar, antes de hablar hay que organizar las ideas, antes de informar hay que investigar, antes de publicar hay que comprobar, antes de entrevistar hay que formular buenas preguntas y antes de trabajar en equipo hay que aprender a respetar la voz de los demás. Por eso considero que la radio escolar puede convertirse en una auténtica metodología activa e interdisciplinar, desde Lengua se trabaja la expresión oral y escrita, desde Ciencias se investiga, desde Matemáticas se pueden elaborar datos, encuestas y estadísticas, desde Historia se pueden recuperar testimonios y acontecimientos, desde Educación Artística se trabaja la identidad sonora y la creatividad, desde Tecnología se desarrolla la competencia digital, desde Educación en Valores se reflexiona sobre convivencia, ciudadanía y responsabilidad y desde todas ellas aparece una competencia transversal imprescindible, “aprender a comunicar”.

Grado de Magisterio. Clase de ABH-Radio. ::MVMR

La voz también educa, hay un aspecto que considero especialmente importante, la radio puede ayudar a transformar la relación del alumnado con su propia voz, me encuentro con estudiantes que escriben magníficamente pero tienen dificultades para expresarse oralmente, otros tienen grandes ideas pero necesitan aprender a estructurarlas, algunos sienten inseguridad cuando deben hablar delante de sus compañeros, otros necesitan encontrar un espacio donde puedan demostrar capacidades que no siempre aparecen en una prueba escrita, y es en este instante, donde el micrófono puede convertirse, entonces, en una oportunidad. No para convertir a todos en grandes comunicadores, sino para ayudar a cada estudiante a encontrar su propia manera de comunicar y cuando un niño o una niña descubre que aquello que piensa merece ser escuchado, algo importante comienza a cambiar, aparece la confianza, aparece la autonomía, aparece la responsabilidad y aparece también una nueva relación con el aprendizaje.

Aprender a distinguir la información verdadera en la sociedad actual, es enseñar a comunicar y esto, implica también, enseñar a discernir. Vivimos rodeados de información, noticias, redes sociales, vídeos, mensajes, titulares y contenidos generados mediante inteligencia artificial llegan continuamente a nuestros dispositivos y todo esto no esta mal, pero… tener acceso a información no significa saber utilizarla. Por eso la radio escolar puede convertirse también en un excelente laboratorio de pensamiento crítico y alfabetización mediática.

Antes de emitir una información, el alumnado debe preguntarse:

-¿De dónde procede?
-¿Quién la ha escrito?
-¿Es fiable?
-¿Podemos contrastarla?
-¿Estamos interpretando correctamente los datos?
-¿Qué consecuencias puede tener comunicarla?

La radio deja así de ser solamente un recurso tecnológico para convertirse en un espacio de educación para una ciudadanía crítica y responsable,esto sucede del aula al entorno, se visualiza una escuela que abre sus micrófonos, tengo otra posibilidad que me parece especialmente poderosa, la radio puede hacer que la escuela deje de mirar exclusivamente hacia dentro.

Por ejemplo:

Un programa puede entrevistar a una abuela.

– A un científico.

– A un escritor.

– A un músico.

– A un deportista.

– A una asociación.

– A un comerciante del barrio.

– A una persona mayor que guarda en su memoria historias que no aparecen en los libros.

Grado de Magisterio Clase de Creación de ABH-Radio :: E. Sánchez Rivas

De esta manera, la radio permite recuperar algo que considero esencial el valor educativo de la comunidad, la escuela puede convertirse en un espacio donde las historias del entorno también tengan lugar y… cuando las historias de la comunidad entran en el aula, el aprendizaje adquiere una dimensión mucho más humana, con estos aportes, nacería una propuesta para formar docentes que sepan utilizar la radio. Si realmente queremos que estas experiencias tengan continuidad, existe un reto que considero fundamental, formar al profesorado, no basta sólo, con disponer de micrófonos, ordenadores o una plataforma digital, la tecnología por sí misma en solitario no transforma la educación, lo que transforma es la intención pedagógica con la que utilizamos esa tecnología, es por ello que, considero necesario que la radio escolar forme parte también de la formación inicial y permanente del profesorado.

Un futuro maestro debería poder experimentar cómo diseñar un proyecto radiofónico, cómo integrar competencias, cómo evaluar el proceso, cómo trabajar cooperativamente y cómo convertir una historia en una experiencia de aprendizaje, porque antes de llevar una metodología al aula, el docente necesita haberla vivido, esta premisa, radio, historias y futuro, tal vez , el verdadero valor de la radio escolar no esté en la radio, está en todo lo que puede suceder a su alrededor, está en el niño que se atreve a hablar, en la niña que descubre que sabe entrevistar, en el grupo que aprende a ponerse de acuerdo, en quien investiga una noticia y descubre que no todo lo que circula por Internet es cierto, en quien escribe un guion y comprende que las palabras tienen consecuencias, en quien escucha a otra persona y descubre una historia que nunca había imaginado y ahí es donde encuentro su mayor conexión con el Aprendizaje Basado en Historias, porque una historia no es únicamente algo que se cuenta. “Una historia puede ser el comienzo de una pregunta, una pregunta puede convertirse en investigación, la investigación puede convertirse en conocimiento y el conocimiento, cuando encuentra una voz, puede convertirse en aprendizaje compartido”.

La radio escolar, debe hacernos reflexionar y replantearnos, algo que la educación nunca debería olvidar, que… aprender también es contar, escuchar y ser escuchado y quizás esa sea una de las grandes tareas de la escuela del siglo XXI: no enseñar únicamente al alumnado a responder preguntas, sino ayudarle a formularlas, investigarlas y atreverse a contar al mundo lo que ha descubierto, sería otra manera de proponer el conocimiento y compartirlo de otra manera más motivadora, innovadora, reflexiva, responsable y comprometida, con la sociedad tecnológica actual.

Las historias que se escuchan son una desafío desde el ABH, para aprender con la radio, aquí es donde inicia el recorrido, mi propuesta… “Historias que se escuchan”, una experiencia pedagógica que integra la radio escolar y el Aprendizaje Basado en Historias (ABH) como una metodología activa, significativa y transformadora, esta propuesta parte de una idea sencilla, pero profundamente educativa, toda historia puede abrir una puerta al aprendizaje, una historia puede despertar una pregunta; una pregunta puede conducir a una investigación; la investigación puede generar conocimiento; y ese conocimiento puede encontrar en la radio un espacio para ser compartido.

Grado de Magisterio. Taller de creación de ABH-RADIO. ::MVMR

En “Historias que se escuchan”, el alumnado no se limita a preparar un programa de radio, construye el programa mientras aprende, lee, investiga, selecciona y contrasta información, formula preguntas, entrevista, escribe, argumenta, escucha a los demás, trabaja cooperativamente y finalmente comunica lo aprendido a una audiencia real, el aula se transforma así en una pequeña redacción, un estudio de radio y, sobre todo, en una comunidad de aprendizaje, la propuesta puede comenzar con una historia literaria, una noticia, un personaje, un acontecimiento histórico, un problema social, una experiencia del entorno o incluso una historia creada por los propios estudiantes, a partir de ese relato se plantea un desafío: ¿Qué queremos descubrir? ¿Qué necesitamos investigar? ¿A quién necesitamos escuchar? ¿Qué queremos contar?. El proceso culmina con la creación de un programa radiofónico ABH, donde cada equipo asume diferentes responsabilidades, guionistas, investigadores, entrevistadores, locutores, responsables de documentación, edición y producción, de esta manera, la radio deja de ser únicamente un recurso tecnológico para convertirse en un escenario metodológico, mientras que la historia deja de ser solamente un contenido para convertirse en el motor que moviliza aprendizajes y aquí aparece una convicción que considero esencial en mi manera de entender la educación…”Primero la pedagogía y después la tecnología”, no se trata de utilizar la radio sólo como herramienta, porque disponemos de un micrófono, sino de preguntarnos qué queremos que nuestros estudiantes aprendan y cómo podemos utilizar ese micrófono para ayudarles a construir, expresar y compartir ese aprendizaje, porque cuando el alumnado tiene algo que contar, aprende a investigar, cuando necesita ser escuchado, aprende a comunicar, cuando escucha a otros, aprende a respetar diferentes perspectivas, cuando contrasta información, desarrolla pensamiento crítico y cuando construye una historia junto a sus compañeros, aprende que el conocimiento también se construye con otros.

Para concluir diré: “Historias que se escuchan” es, por tanto, una invitación a recuperar el valor de la voz en la escuela, una voz que pregunta, que investiga, que piensa, que crea, que aprende, porque aquí es donde podemos apreciar, la verdadera transformación educativa que no consista en incorporar cada vez más herramientas al aula, sino en encontrar aquellas que permitan que nuestros estudiantes dejen de ser únicamente receptores de historias para convertirse en protagonistas, creadores y narradores de sus propios aprendizajes, esto es, para mí, la clave del verdadero sentido de educar, conseguir que cada historia que entra en el aula encuentre una voz capaz de convertirla en conocimiento.

“Cuando una escuela abre un micrófono, no solamente amplifica una voz: abre un espacio para que el pensamiento se escuche, para que las historias se conviertan en conocimiento y para que cada estudiante descubra que también tiene algo valioso que decir.”




María Verónica Martínez Reynoso

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