Cada vez que sale el informe PISA nos rasgamos las vestiduras con los resultados, mucho artículo en prensa, muchas opiniones, la mayoría no son de docentes de Primaria ni de ESO. Que si hay que tomar medidas de refuerzo…Al final, todo queda sobre papel mojado, pero en la práctica diaria nada cambia.
No nos engañemos, estos malos resultados no son una novedad. Desde el primer informe PISA que se publicó en el año 2001 y recogió los datos del estudio realizado en el año 2000 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)
España, con 451 puntos en lectura frente a la media de la OCDE 461, ya iba rezagada situándose, aproximadamente, en la parte media-baja del ranking de los países evaluados a nivel internacional y ahí seguimos bajando, arrastrados por la corriente, sin que haya un proyecto de mejora realmente práctico. El aspecto de estos resultados, más preocupante, es la lectura en general y la comprensión lectora, en particular, ya que en una buena comprensión lectora se basa el éxito del aprendizaje en todas las áreas.
Desconozco que medidas se tomaron por entonces o ahora en otros países e incluso en otras comunidades de España.
En Andalucía, se fueron tomando tibias medidas de elaboración de planes de mejora en algunos centros educativos, pero, hasta enero el año 2007 no se aprobó oficialmente el Plan de Lectura y de Bibliotecas Escolares (Plan LyB) procediéndose a su implantación en los centros educativos en el año 2008. Todo se basaba en el criterio de cada centro y su equipo docente.
Yo, como tantos otros docentes, me subí al tren de los planes de LyB, en los comienzos, durante el curso 2008/09 y como la mayoría sabía de la importancia de los recursos, los métodos de lectoescritura, el entorno familiar pero aun así íbamos a ciegas. No obstante, tenía algo claro: la importancia de la motivación lectora. Mis nociones sobre motivación lectora están basadas tanto en mi experiencia docente y también como lectora.
Comprendo que son muchos los factores y agentes que intervienen a lo largo de todo el proceso de aprendizaje y que este es largo y complejo y necesitamos un análisis profundo y detallado de los mismos, además, de una importante inversión en recursos de todo tipo (humanos y materiales).
“Nunca se termina de aprender a leer. Tal vez como nunca se termine de aprender a vivir” Jorge Luis Borges.
El aprendizaje de la lectoescritura, es un proceso que se instala en la infancia, pero que se desarrolla durante toda la vida, porque un/a gran lector/a siempre está evolucionando.
Por eso hay que preguntarse:
¿Dónde está la clave para que el alumnado lea y además comprenda lo que lee?
¿Dónde está la clave para crear grandes lectores?
Analizo algunas de las causas que más se enarbolan, como motivo del fracaso en la motivación y la comprensión lectora:
- La falta de hábito lector y de valoración, de la lectura, en el medio familiar.
- El lenguaje menos rico, en el alumnado proveniente de familias de bajo nivel sociocultural y económico.
- El mal uso y abuso de las nuevas tecnologías.
- Los métodos inadecuados de enseñanza de lectoescritura.
- La escasa preparación de los docentes, en lo que a la enseñanza de la lectoescritura se refiere.
- La falta de recursos y medios adecuados a cada nivel.
Todos estos aspectos merecen un análisis profundo y son esenciales en relación al tema que nos ocupa. Los Proyectos lingüísticos de los Centros Educativos, la mayoría de las veces, son solo documentos dormidos en el cajón y poco operativos.
Pero vayamos por partes y comencemos hoy por lo que, a los docentes de Educación Primaria, se refiere ya que son una pieza fundamental en la implantación y el desarrollo del proceso de aprendizaje de la lectoescritura.
«Aprender a leer es como encender una llama; cada sílaba deletreada es una chispa» Victor Hugo
A mi humilde entender, creo que, como toda construcción, la creación de un buen aprendizaje lector y una buena comprensión lectora empiezan en la base. Se cimentan sobre la cooperación entre familia y escuela, algo esencial, en los primeros años de desarrollo y de escolarización.
Por tanto, en esta etapa tan importante, es fundamental contar con profesionales bien preparados y con criterios muy claros en los Proyectos Educativos para la adjudicación de enseñanzas en el primer ciclo de Educación Primaria.
Creo que en la formación de los maestros de Ed. Infantil y Primaria se dedica muy poco espacio a la didáctica de la enseñanza de la lectoescritura. Se mencionan diferentes métodos, pero no se forma al docente en la praxis de los mismos. Todos los docentes de Educación Infantil y Primaria deberían tener una sólida formación en este aspecto tanto teórica como práctica. Desde que yo me formé hasta hoy poco se ha mejorado en este aspecto.
Los maestros terminan su formación universitaria si tener ni idea de cómo abordar la enseñanza de la lectoescritura en el Primer Ciclo de Primaria. Considero que el segundo ciclo de Educación Infantil y el Primer Ciclo de Educación Primaria deberían ser en sí una especialidad. Es en esta etapa de la infancia donde se desarrollan y asientan todas las destrezas del lenguaje oral y escrito. Conocer y fomentar el desarrollo adecuado de esos aspectos lingüísticos es esencial para el desarrollo de futuros aprendizajes en todas las áreas de la vida y del conocimiento.
Tal es la carencia formativa y la carencia en los centros educativos de unos criterios de adjudicación de enseñanzas claros, que nadie quiere estos primeros cursos por su especial dificultad y excesivo trabajo. Es esencial dotar, sobre todo a los grupos de Primero de Primaria de refuerzos educativos y apoyos en el aula.
Los criterios de adjudicación de enseñanzas, de existir, están sobre el papel, pero las tutorías de los primeros cursos se acaban asignando, salvo honrosas excepciones, a docentes novatos, especialistas e incluso interinos. Es una praxis que lleva instalada muchos años y que a pesar de las nuevas normativas se sigue aplicando en algunos casos, como los de los especialistas, por carencia de recursos y en otros, la mayoría, por aquello de que prima la antigüedad en el centro. A veces, hay excepciones en las que alguien consciente y experimentado, se pide el Primer Ciclo y eso es un plus de ventaja que lleva ese afortunado alumnado.
Otro aspecto esencial, según mi experiencia, es la coordinación entre el Segundo Ciclo Educación Infantil y el Primer Ciclo de Educación Primaria a la hora de decidir cómo se va a iniciar el aprendizaje de la lectoescritura y establecer un método y unos criterios comunes con continuidad. Un método que tenga sentido para el niño y que le haga vivir el proceso con ilusión sintiéndose capaz y motivado, donde el niño sienta que es el verdadero protagonista. Que aprender a leer y escribir es lo mismo que vivir día a día.
Y claro está, la relación con la familia y su implicación en el proceso es, en este Primer Ciclo, fundamental y para eso el tutor/a de turno debe emplearse a fondo y establecer unos cauces apropiados de comunicación y asesoramiento de las familias.
Los demás aspectos ya iremos analizándolos. Para empezar si conseguimos mejorar lo aquí reseñado tal vez notemos una mejoría.
Personalmente, he trabajado en varias ocasiones en el Primer Ciclo de Primaria, la primera vez fue en mi primer año como funcionaria en prácticas, creí que me moría no sabía nada de nada. La ayuda de mi compañera paralela, más experta, fue de un valor inestimable. Después vinieron otros. Es una experiencia compleja que exige muchas horas de trabajo y una gran dosis de paciencia, pero tal vez por eso es tan gratificante ver como tus alumnos y alumnas progresan sin pausa y se admiran de sus propios avances. El último grupo con el que he trabajado antes de la jubilación ha sido de Primer Ciclo.
Ya experimentada en esta etapa, confieso que mi alumnado y yo hemos disfrutado del proceso de enseñanza y aprendizaje de la lectoescritura. Pero, evidentemente, mis conocimientos y recursos eran muy superiores a los de cuando comenzaba, lástima no haberlos tenido antes. Unos conocimientos y recursos que he ido consiguiendo gracias a las aportaciones de otras compañeras, porque en esta etapa casi siempre hay mujeres. Y como no, la experiencia es un grado que si va acompaña con las ganas de mejorar y aprender ayuda mucho.
A mi entender, Primer Ciclo es una etapa difícil, pero en ella se asienta todo lo que viene después y tanto las administraciones (Consejería de Educación, Universidad) como los Centros Educativos y los maestros y maestras deberían unir recursos, interés y empeño en mejorar esta etapa educativa sobre la que descansa el futuro del resto de las etapas educativas. Es este un reto que, desafortunadamente, encuentra cada vez mas escollos, sobre todo, en lo que a recursos humanos se refiere, en la Enseñanza Pública, donde los recortes son cada vez más significativos y todo el peso recae sobre una plantilla de docentes cada vez peor pagada, más sobrecargada burocráticamente y más inestable laboralmente.






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