Bernardo Atxaga sorprende al público de Poesía en el Jardín con la lectura en euskera de poemas de Lorca, Ángeles Mora y Teresa Gómez
La poesía no es tan minoritaria como se dice, al menos en Granada y en ciclos como el de Poesía en el Jardín, organizado por el Ateneo de Granada y el Centro Andaluz de las Letras, con la colaboración del Ayuntamiento de Granada, la UGR y APDI Group, Cultura en Acción. Casi mil personas ha asistido a los cuatro recitales celebrados que en esta edición han tenido a las lenguas del estado por protagonista.
Tras Àngels Gregori (catalán), Gerardo Rodríguez Salas (español), Miriam Reyes (gallego), en la noche del martes fue el turno de Bernardo Atxaga (Asteasu, Guipúzcoa, 1951) que como autor más leído en lengua vasca puso el broche de oro a un ciclo que, por cuestiones meteorológicas, cambió el jardín por el aula magna de la Facultad de Políticas que igualmente acabó llena por completo de seguidores del Premio Nacional de las Letras Españolas cuya obra Obabakoak, ha sido traducida a 26 idiomas, 27 la semana próxima pues presentará en Budapest la versión en húngaro. Junto a él estuvo un talentoso guitarrista flamenco, David Caro, que puso la nota musical de la noche muy aplaudida en reiteradas ocasiones.

Como es tradicional el acto se inició con la bienvenida del creador del ciclo, Álvaro Salvador, quien además ofreció una reseña de los dos protagonistas. Atxaga reconocía que ha perdido la cuenta de las veces a Granada, la primera de viaje de estudios con sus compañeros de Bachillerato de la que recuerda, sobre todo, los naranjos en las calles. Le siguió otra con sus padres a los que sorprendió con la lectura de las inscripciones árabes de la Alhambra, pues a la sazón estudiaba esta lengua.

Para tareas literarias afirma haber visitado nuestra ciudad en cinco o seis, siendo la última la pasada Feria del Libro en la que presentó su última obra, ‘Golondrinas’. De Granada destaca que es «una ciudad culturalmente muy activa» y que tiene «mucho aura», que aunque «no arregla todos los problemas de esta vida, pero sí facilita mucho». Esto lo dice cuando le preguntamos sobre las opciones de nuestra ciudad como Capital Europea de la Cultural.

De su participación en el ciclo, afirma que él venía a continuar la huella en referencia a otros poetas vascos que le precedieron, Esteban Urkiaga, ‘Lauaxeta’ que como Lorca murió fusilado y Bitoriano Gandiagak que décadas atrás tradujeron al euskera poemas de Lorca y que por eso esta colaboración simbolizaba la pervivencia de la memoria y el arte a través del tiempo, asemejándose a tesoros antiguos que resurgen de manera inesperada. Tal y como narró a través de la anécdota del hallazgo reciente de un dirham de plata árabe cerca de la catedral de Pamplona, que le llevó a reflexionar sobre los intercambios culturales entre el norte y el sur a lo largo de los siglos. Así mismo, explicó aspectos de la lengua vasca (ausencia de preposiciones, uso de sufijos y la presencia de préstamos latinos) tras lo que dio lectura al poema ‘El diccionario de las piedras’ (Harriaren hiztegia).

A él seguiría el recitado de un texto narrativo-poético sobre la primera gripe de Adán tras la expulsión del Paraíso, donde Adán y Eva descubren palabras humanas como «amor», «miedo» y «muerte», así como el poema ‘Cebras corriendo por fuera del paraíso’. Le siguió su particular homenaje a García Lorca con la lectura en euskera y castellano de la ‘Canción del jinete’. La sorpresa de la velada vendría con el recitado de las traducciones al euskera de un poemas de Ángeles Mora (Lugar común» / Betikoa) que comentó haberle resultado «estupenda» y de Teresa Gómez. (Piedrecillas/Harritxoak) que se la perdió por encontrarse en Madrid.


Para terminar lee el poema ‘El erizo’ (Trikua) y concluye con «No comparéis», una pieza en tono carpe diem en la que dialoga con un geólogo sobre la inmensidad inerte del tiempo geológico frente a la brevedad y fragilidad de la vida biológica y humana, cerrando con los versos de ‘Arcaico corazón’. También nos brindó una primicia pues este escritor que hasta ahora escribía en euskera y luego él mismo las traduce a castellano, ha hecho una excepción pues esta misma semana ha publicado en la Revista de Occidente un cuento inédito escrito directamente en castellano titulado ‘El Cruasán’.

La actuación del guitarrista flamenco cordobés, David Caro, colaborador del cantaor Juan Pinilla y nominado a los Grammy Latinos en 2014 por el álbum Jugar con fuego junto a Fernando Valverde, fue con interludios pues, como habían acordado, «al igual que en el teatro tradicional y medieval, la música nunca iba montada sobre la letra, o sea, no iba haciendo fondos; sino que se iba alternando». Y así fue lo que dio lugar a que un experimentado David Caro diera prueba de su gran maestría y experiencia en este menester pues ya estuvo en el año 2023 junto con Benjamín Prado y la voz de Juan Pinilla y en 2025 con Javier Benítez, Alfonso Salazar, en el que también Juan Pinilla, musicalizó algunos de sus poemas.

Respecto a su intervención con Atxaga, explcia que «aparte de un placer y un honor, es algo diferente, puesto que en esta ocasión no es solo poesía y guitarra intercalada con cantes, sino que al ser solo el poeta y yo ha resultado una experiencia distinta pero bonita que creo que ha sido del agrado del público».

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