Lengua de signos: el ‘sonido’ de la integración

La meta es conseguir que el alumnado sordo llegue a ser bilingüe. Y para conseguirlo hay que empezar a trabajar a edades muy tempranas. Desde el Equipo Específico de Sordos de Granada, se apuesta por la idea de que desde  que comienzan su etapa escolar en educación Infantil y Primaria los niños y niñas aprendan el lenguaje perfectamente, para que cuando los pequeños lleguen a sexto de Primaria y comiencen la ESO, dominen sin problemas ambas lenguas, el español y la lengua de signos, y puedan equiparar sus posibilidades a la de los alumnos normooyentes.

En Granada, existen centros en los que ya se ha puesto en marcha el proyecto bilingüe para sordos. Para ello, maestros sordos colaboran a tiempo total con los tutores de los centros y con especialistas, como logopedas. La idea última es que los tutores lleguen a ser bilingües –para ello se imparten cursos de formación específica del profesorado–, aunque aún queda una larga senda por recorrer.

El CEIP Genil es uno de los más avanzados en esta materia y en los que, según el Equipo Específico de Sordos de Granada, la respuesta educativa está más clara. Actualmente cuentan con un alumno sordo profundo que alcanza el mismo rendimiento que el resto de sus compañeros normooyentes. Sin duda una de las mejores experiencias que dejan en evidencia el gran beneficio de los programas de adaptación que se llevan a cabo en los centros educativos.

Centros Preferentes

Actualmente existen tres Centros Preferentes de Sordos en Granada, dos públicos – el ‘Virgen de las Nieves’ y el ‘Alhambra’–, y uno concertado – el ‘Ave María-San Cristóbal–. Aunque cada vez son más los centros bilingües que adaptan sus enseñanzas a las exigencias de la comunidad sorda, conscientes de las necesidades educativas especiales que los deficientes auditivos poseen.

Los colegios ‘San José de Calasanz’, de Baza, y ‘Río Verde’, de Almuñécar son dos buenos ejemplos de lucha por la integración de la comunidad sorda en el sistema educativo. Ambos han celebrado recientemente sendas jornadas de sensibilización con alumnado sordo.

El CEIP San José de Calasanz trabaja con alumnos con deficiencias auditivas desde hace catorce años. Son conscientes de la integración progresiva y la adaptación que estos chicos y chicas necesitan. «La base de la integración es la lengua de signos. Es muy importante porque es una lengua natural que les ayuda a crear pensamientos y adquirir conocimientos», comenta Antonio Villegas, director del centro bastetano. «La gran meta es la lectoescritura, que conduce a la normalización. Con ella se puede llegar a todos los aprendizajes», apostilla.

Concienciación

La idea de hacer estas jornadas, que este año celebra su tercera edición, surge precisamente,  según Villegas, para concienciar a la comunidad educativa de la importancia de la lengua de signos. «Durante todo el curso escolar el maestro sordo enseña lengua de señas a todo el alumnado –sordo y normooyente–. Además se realizan talleres de lengua también para todos los habitantes de Baza». Y es que si todos aprenden la lengua de signos, el camino hacia la integración se hace mucho más liviano.

Las jornadas se convirtieron en una gran fiesta, según el director del ‘San José de Calasanz’. Acogió talleres de teatro en lengua de signos, de poesía y cuentos, charlas de especialistas sobre cómo enseñar la lengua de signos, e incluso contaron con la participación de payasos sordos. «Es una forma de demostrar que todos saben lengua de signos. Una persona sorda no es un extraño, sino alguien totalmente normal», comenta Villegas.

Por su parte, el CEIP Río Verde, de Almuñécar, acogió alrededor de setenta personas –alumnos y profesores–, a las que dieron una calurosa bienvenida. «Los recibimos con las manos hacia arriba y en movimiento –así es como se saluda en lengua de signos–», comenta entusiasmada Paqui Romero, directora del centro, que se mostraba ilusionada y a la vez emocionada por la gran capacidad de los pequeños de integrar a sus compañeros sordos. Los alumnos participaron en talleres de recursos técnicos, magia e ilusionismo y en una charla, ‘Ponte en su lugar’. «Es bueno que los niños se acostumbren a las diferencias», dice la directora.

En este centro sexitano cuentan con una logopeda y una profesora de lengua de signos que trabajan a diario con los pequeños. «A veces hay que realizar un trabajo muy específico con los niños, pero están absolutamente integrados», afirma Romero. Y es que en ocasiones, la dificultad que encuentran los deficientes auditivos para adquirir los conceptos hace que los maestros tengan que atenderlos de forma individualizada.

Aún queda mucho por hacer. Eso sí, el camino hacia la integración de la comunidad sorda  está abierto y no cabe duda de que merece la pena tomarlo, atraídos por el ‘sonido’ de la integración.

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