Enrique Morón presenta sus ‘Aires populares y flamencos’ en el Centro Artístico

enrique-moron-2– ¿Cuál es el secreto para estar tan activo a los 74 años?
– Bueno, pues no dejar de leer y no dejar de escribir. Desde que tenía 14 años estoy leyendo y escribiendo. Me pasa lo que a la mayoría de los cantaores que hasta que se mueren siguen cantando.

– Quinto poemario que publica con Port Royal ¿Se ve que le tratan bien en este sello editorial?
– Sí, por favor. Ángel Moyano es para mi es el mejor editor de Granada y un gran amigo mío, que hace los libros con verdadero cuidado y con un gusto exquisito.

– Centrándonos en la presentación del jueves, ‘Aires populares y flamencos’, titulo e ilustración de portada puede hacer pensar en un ensayo sobre ésta manifestación artística. ¿Cómo lo define su autor?
– Es un libro en donde me recreo precisamente en el flamenco y en la copla. Como digo al principio es un libro misceláneo y por lo tanto hablo de otros temas también populares. Desde muy pequeño oía la radio que era lo único que se podía oir en España en aquellos años del franquismo. Oía los programas de discos dedicados donde ponían, aparte de rancheras, canción italiana que sí se solía oir, la copla y el flamenco y algún bolero que otro.

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– Un libro con 89 páginas repartidas en tres partes y 34 poemas: Cante flamenco (20 poemas), Versos de amor y desamor (7 poemas) y Colofón (7 poemas) ¿Cómo se ha ido conformando esta publicando?
– En principio pensé hacerlo solamente para el flamenco y la copla, pero después fui agregando la última parte. O sea, hablo lógicamente del cante jondo para lo que he escogido las soleares y las seguiriyas gitanas como palos principales y primigenios en el cante. Después en la parte titulada Coplas que subtitulo ‘Para distintos cantes’ pues es en estos metros de cuartetas asonantadas donde se puede cantar por su carácter popular gran parte de los cantes (malagueñas, tientos, etc) y finalmente, dentro de las seguidillas, pueden entrar las alegrías, las sevillanas, etc.

– Los poemas de la primera parte son soleares que podrían ser interpretados en boca de algún cantaor ¿quién le gustaría que se animara a interpretarlas?
– Hay algunos cantaores modernos que me gustan, pero en mis tiempos los que más admiraba eran Antonio Mairena que para mi era el maestro, o Fosforito. De aquí de Granada, lógicamente está Enrique Morente.

– En sus ‘Lisonjas en soleá’ comienza con estos versos ‘Para decir un lamento/ haikus no quiero escribir,/ en andaluz puedo hacerlo’. Está solo en esta reinvidicación de la soleá frente a la composición japonesa.
– A gran parte de los poetas les ha dado por escribir haikus. Yo no he escrito nunca un haikus que si me pusiera a hacerlos los haría, sin duda. Siempre he pensado que nosotros, en Andalucía, tenemos las soleares, las seguidillas, y distintos palos de las coplas, por lo que no hay porqué escribir las composiciones japonesas. Me parecen muy bien pero siempre he pensado que tenemos nuestros propios metros para expresarnos exactamente igual que lo hace los japoneses.

Décimas

– Como suele ser habitual en sus poemarios también incluye algunas décimas en la segunda y tercera parte dedicadas al desconsuelo, inquietud y en la tercera parte a los toros, que quizás tenga algunos detractores…
– Detractores de los toros hay muchos. Tan denostados hoy por muchos sectores que se fijen lo que hacen con muchos de los animales que comemos como tenerlos inmovilizados para su rápido engorde ¿Eso no es crueldad? Quien no ame la fiesta nacional está en su derecho, pero que respeten la opinión de los aficionados.

– Hablando de aficionados, usted lo es al buen vino y al buen comer como lo demuestra en su original poema dedicado al vino español y en su anacreóntica…
– Una anacreóntica que no había pensado nunca en hacerla. En ella hago un repaso de las comidas más tradicionales de España como la paella, el gazpacho, la fabada,… Al mismo tiempo que voy siguiendo el poema que es un poco largo hablo también de la España de Azorín, Machado, y otros personajes de la Generación del 98. Del poema ‘El vino’ dedicado a Eduardo Castro, creador de Vinalia, puedo recitar el estribillo con el que empieza y finaliza: «De Huelva a los Pirineos/ se escancian tan buenos vinos/ que hacen guapos a los feos/ cristianos a los ateos/ y listos a los cretinos».

– Nos ha encantado su poema ‘El huerto de los frutales’, un evocación bucólica de los árboles cuya fruta consumía siendo niño…
– Sí, este poema se lo dedico al abogado, ya retirado, José Antonio Ruiz Rodríguez que nos criamos juntos en Cádiar, porque en mi casa antigua, ya derribada, teníamos un huerto muy grande donde nos pasábamos el día jugando y comiendo la fruta del tiempo. Es ese recuerdo el que introduzco en este poema escrito en sextillas.

– En las notas del autor explica que dedica sus poemas a la flor y nata de los poetas granadinos…
– Todos o casi todos los poetas granadinos son muy amigos míos, sobre todo los más antiguos pero también algunos jóvenes. La parte de flamenco del poemario la dedico a los poetas que han escrito de todo, pero también de flamenco, empezando por orden cronológico por Manuel Benítez Carrasco, en cuya plaza nos encontramos, José García Ladrón de Guevara, Rafael Guillén, José Heredia Maya y Javier Egea. En cuanto a la copla se lo dedico a Juan de Loxa y Carlos Cano, el primero por se un gran conocedor de este género musical que me contaba por teléfono hace unos días que fue el que introdujo a Carlos Cano en la copla. A éste se lo dedico porque fue quien le infundió sabia nueva.

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