Ruissi: «La historia de Manuel Carvajal»

Conocí a Manuel Carvajal hace ya casi dos años y desde que oí por primera vez su guitarra, supe que detrás de ese cautivador sonido que emitían sus cuerdas, había una gran historia que poco a poco me fue contando.
Nació en la Casa del Cerro de Moraleda de Zafayona y a los tres meses se trasladó a un cortijo de la misma localidad. Fue el menor de diez hermanos, criados en el seno de una familia muy humilde que todos conocían y apreciaban. Cuenta que su infancia allí en el campo, rodeado de naturaleza y en compañía de todos sus hermanos, fue la mejor etapa de su vida. Inducido por el fuerte deseo de su padre, Cristóbal, que siempre le gustó el flamenco, comenzó sus estudios de guitarra allí en el campo, a la sombra de un chaparro, teniendo de profesor a un señor de raza gitana que venía a darle clases pero que a Manuel no le convencían del todo sus enseñanzas, a pesar que sólo estaba empezando a dar sus primera notas. Así, su padre, siguiendo en su empeño, se enteró de la existencia de un buen profesor en Granada, Norberto Peña, donde llevó a su hijo. Este maestro, apenas oírlo, comentaba que el niño tenía “algo especial”.

Cuando Manuel tenía 10 años, su familia se traslada a Mallorca y es allí donde comienzan sus estudios en el Conservatorio, dando su primer concierto como solista, acompañado al piano por su maestro Juan Coll. Es declarado por todos como un niño prodigio, por la delicadeza y sabiduría que mostraba en la interpretación de sus obras, a pesar de su cortísima edad. Terminados sus estudios académicos y escuchando diariamente a su ídolo Paco de Lucía, tuvo claro que el estilo musical que más le apasionaba era el flamenco, igual que a su padre. Por eso, comenzó a tomar clases particulares del maestro Diego Blanco. A los 14 años, da un concierto en el Círculo de Bellas Artes de Mallorca y es tildado en la prensa balear como “virtuoso de la guitarra”. Con 17 años, se traslada a Barcelona donde comienza su trayectoria profesional, actuando en diversas peñas y tablaos flamencos, acompañando a artistas de renombre como Perlita de Huelva, Paco El Paquiro, Juanito Maravillas, Chano Lobato, Juan el de la Vara, José de la Tomasa y otros muchos. Con algunos de ellos marchó de gira. Con 23 años conoce a Ana Reverte, con quien grabó 22 discos y adquirió fama en toda España, asistiendo a numerosas entrevistas en televisiones y con quien viajó en numerosas ocasiones al extranjero, al igual que con otros artistas consagrados. Fueron 12 años los que estuvo cosechando éxitos con esta cantante y en esta etapa también conoció a su mujer, Lucía, que le dio a sus tres hijos y a la que quería con locura. También en este tiempo ejerció como profesor de guitarra en el Ayuntamiento de la ciudad de Motril, durante 7 años, teniendo a 200 alumnos anuales.

Manuel Carvajal  en el vídeo Behind The Scenes Album Soul of Spanish Guitar

Pero el destino hizo que cuando Manuel mejor se encontraba profesionalmente, Lucía se fuera a la temprana edad de 36 años, por una negligencia médica en una operación aparentemente sencilla.  Por esta injusticia, Manuel luchó en vano hasta que agotó sus fuerzas y también su dinero.  Pasó a transformarse de un exitoso guitarrista a un “hombre coraje”, pues tuvo que dejarlo todo, empezar de cero y hacerse cargo el solo de tres niños pequeños. Llamó a algún contacto de su etapa en Cataluña y consiguió un trabajo como profesor de guitarra en la Peña de Manlleu (Barcelona), en donde se volvió a trasladar con su familia. Allí empezó con unos 40 alumnos, al principio un poco desconfiados, pues habían tenido recientemente a otro profesor de guitarra, según ellos muy bueno. Pero cuando oyeron la guitarra de Manuel, no hubo palabras y sólo pudieron admirarlo. Fueron dos años los que Manuel estuvo dando clases en esta peña. Después le ofrecieron una plaza en el Conservatorio de esta misma localidad y todos sus alumnos pasaron allí, sumados a otros 60 alumnos nuevos. Según cuentan muchos de estos discípulos hoy día, Manuel no fue sólo un maestro para ellos, sino un verdadero amigo, pues los entendía, los escuchaba y les daba consejos de todo tipo, a la par que los enseñaba de forma muy disciplinada, dando como resultado el que hayan salido grandes profesionales de la guitarra.

Cuentan, y doy fe de ello, que Manuel, a pesar del grandioso talento artístico que siempre tuvo, es una persona de lo más sencilla, humilde y asequible, razón por la que muchos lo tachan de “grande”.  Desde que lo conozco, siempre dice que está aprendiendo y que no sabría vivir sin ensayar durante horas cada día, ya que tiene que estar preparado para dar siempre lo mejor.  La guitarra es su forma de expresar todo lo que siente, lo que es, lo que le ocurre… A veces tierna, a veces enérgica, a veces nostálgica…

Una votación popular ha hecho posible que una plaza de Moraleda de Zafayona lleve el nombre de Manuel Carvajal

Y finalmente, volviendo a su biografía, Manuel, aparte de dar clases en el Conservatorio de Manlleu (por la tarde), para sacar a su familia adelante, trabajó a la vez en otros trabajos (por la mañana) que nada tenían que ver con la música, al igual que no paró de actuar en peñas (por la noche). «Hubo días que sólo dormí dos y tres horas», me dice. Así hasta que logró criar a sus hijos y pudo volver a su añorada tierra, Granada, en donde creó otras dos escuelas de guitarra: una en Cenes de la Vega y otra en su querido pueblo natal, Moraleda de Zafayona, que siempre ha llevado por bandera a cualquier lugar.  También da numerosas clases particulares en su domicilio. Es increíble lo activo que muestra ser. Actualmente, a parte de la docencia, es requerido en múltiples ocasiones para hacer galas flamencas como solista o acompañando al cante y al baile, al igual que sigue desarrollando su creatividad musical con algo nuevo pero que, según él, le enriquece muchísimo musicalmente: es la fusión lírica flamenca que estamos haciendo juntos, un proyecto que en principio era un “experimento”, pero que está gustando mucho al público. Esta fusión tiene por nombre “Mi Flamenco, tu Lírica” y hemos grabado un disco que está pendiente de salir al mercado. Tenemos mucha fe en este trabajo, pues los dos entendemos la música de igual forma: como algo que sale de dentro y que ya no es música sino “alma”. Sólo así se puede llegar al corazón de la gente.

Manuel Carvajal y Ruissi, soprano, autora de este artículo

Por toda esta historia, todos los que lo conocemos de verdad y lo hemos tratado personalmente, comprendemos el detalle tan bonito y merecido que han tenido los vecinos del pueblo que le vio nacer: dedicarle una plaza haciendo así honor a toda su trayectoria, de la que se sienten orgullosos.

RUISSI, SOPRANO.

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