Virtudes Montoro: «Los abrazos»

 

Hay mucho escrito sobre los beneficios de los abrazos, de cómo se genera endorfinas durante éste, de cómo fortalece nuestro sistema inmunológico.

 

Así también, durante esta relación interpersonal tan cercana, se segrega la hormona oxitocina (también conocida como la hormona del apego). Los estudios científicos al respeto también apuntan que los abrazos reducen la ansiedad, depresión, estrés, etc.

Las investigaciones también han analizado si el lado por el que abrazamos está asociado a lo que sentimos por la otra persona, de manera que si se trata de emociones fuertes, tanto positivas como negativas, la gente se inclina por el lado izquierdo. Pero si se trata de emociones neutrales, como puede ser un simple saludo, se hará por el lado derecho.

Sea como fuere, aparte de recetar abrazos (ahora pareciera que se prescriben como ansiolíticos), los abrazos, dentro de cualquier contexto (amoroso, compañerismo, amistad, fraternal, etc.) simbolizan el apoyo que sellan ambas partes, el compromiso de estar para el otro y la querencia de una relación sana y dispuesta a la resolución de conflictos de forma constructiva.

Abrazarse es darse completamente, con el pecho abierto. Durante éste, las cabezas descansan una sobre otra, imposibilitando el enjuiciamiento y la crítica hacia el otro. En un abrazo abierto, donde los brazos se abren y ocupan todos los espacios de la otra persona, somos uno, un solo conjunto de seres que se buscan y se reconocen intactos.

Somos animales sociales, necesitamos saber que los demás existen, que están ahí y también, que existimos para ellos. Darnos cuenta de nuestra existencia a través del otro es la confirmación más absoluta de que estamos vivos. Necesitamos el contacto físico desde que nacemos, por encima de nuestras necesidades, incluso, de alimentación. Harry Harlow, ya demostró cómo cualquier recién nacido necesita, por encima de todo, el contacto físico, ya que le proporciona sensaciones de seguridad y afecto, por encima del alimento.

No es buscar el beneficio para nuestra salud, abrazarse es buscarse a sí mismo a través del otro. Nuestra existencia está ligada a las relaciones sanas y constructivas con los demás, nuestra supervivencia depende de ello.

Cuando abrazas a otra persona con la que existe una conexión muy fuerte, ahí mismo descubres que amas y eres amado; el fin último de nuestra existencia. Que seamos objeto del amor, nos hace ser lo que somos: animales sociales en busca unos de otros.

Abrazar a otra persona es aceptarla, abrazar a la vida es así también, aceptar todo lo que nos traiga. Es rendirse ante otro ser, ante la vida, en un abrazo caen las máscaras y armaduras.

Abraza mucho y bien, déjate abrazar, no porque sea bueno para tu salud, si no porque lo necesitas como respirar.

“No piensas en mí como yo en ti. No me importa. Pero si también tienes frío, podrías acercarte y rodearme con los brazos. Solo un poco. Con un nudo en la garganta, me acerqué, me senté a su lado y la abracé. —Qué bien —dijo ella, más relajada—. Es como si hasta ahora siempre hubiera tenido frío”. Patrick Rothfuss

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Virtudes Montoro López

Psicóloga especializada en Mindfulness y
Terapia de Aceptación y Compromiso

 

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