Juan Franco Crespo: «La mítica ruta de la seda: Tashkent, 1»

La Ruta de la Seda, dicen los cronistas e historiadores que la inició el Emperador Wudi (140-87 a. C.) que habría enviado una expedición al Asia Central para pactar con los pueblos nómadas de la época de cara a parar el avance los belicosos hunos con sus veloces corceles. El regreso de los expedicionarios ante el monarca traía la noticia extraordinaria de esos animales y sus excelentes jinetes que dominaban la estepa, también el arte de la guerra. Recordemos a aquél célebre dicho de uno de los más famosos guerreros, el mítico Atila: donde pisa mi caballo no vuelve a crecer la hierba. Por cierto un conjunto escultórico de inigualable bella y tamaño sobre este jefe guerrero se halla en Budapest (Hungría).

Sin que estuviera previsto ese animal sería el llamado a jugar una baza de importancia única en la histórica ruta. Dicen las crónicas que el Emperador ofreció a los nómadas de esas interminables estepas la célebre tela que sólo se conocía en su inmenso imperio pero que acabó dando el nombre a una de las rutas comerciales más dinámicas de toda la historia de la humanidad. El Tratado [hoy diríamos un TLC] estableció el trueque de 130.000 metros de tela por mil caballos y así descubrieron la importancia de esa larga ruta donde el principal animal de carga sería el célebre camello; la senda esta ahora mismo presente en la mente de los dirigentes chinos que en pleno XXI se han lanzado a un faraónico proyecto denominado la Franja y la Ruta. Ese camino comercial fue también responsable de la otra obra faraónica la Gran Muralla que separó el desierto de Gobi de las tierras fértiles y el 121 al 117 a. C., se establecieron una serie de puestos militares que movilizaron a nada menos que dos millones de personas, los condenados verían condonadas sus penas en ese proyecto, así que tampoco fueron la flor y nata de la sociedad aunque es algo inherente a ocupara nuevas tierra e incluso ha llegado hasta nuestros días: los desterrados siempre han sido enviados a abrir camino.

Escultura de Tamerlán

De esas expediciones llegaría el encuentro con el Imperio de Occidente cuando los romanos tuvieron conocimiento de ese flujo de riquezas tras la célebre batalla contra los partos en Carras, en esa época la tela llegó hasta Roma y el éxito del tejido fue inmediato entre las clases pudientes, su uso estuvo reservado a determinado miembros de la capa dirigente. En ese contexto los puertos del Levante Mediterráneo [Siria, actual Líbano o Palestina] fueron cruciales para la expansión comercial hacia Occidente, y llegó a tener más de 10.000 kilómetros desde la mítica y hermosa capital imperial de Xian.

El batacazo para aquel floreciente trazado comercial llegó tras ser derrotados los chinos en la batalla de Talas [actual Kazajtán] en el 751. De una u otra manera el contacto comercial perduró hasta el XV, uno de los últimos personajes europeos en recorrerla fue Marco Polo en el ya lejano 1275. De España tenemos a Rui de Clavijo [hay una calle en Samarcanda e incluso una zona de la ciudad lleva el nombre de Madrid].

Calle dedicada a Clavijo

Así que si enlazamos su inicio y el proyecto chino del XXI podemos colegir que el comercio fue el eje, el motivo de esa impresionante “carretera” que tenía diferentes ramificaciones y llegaba prácticamente a todos los confines conocidos de su tiempo y ahora, con el comercio globalizado, abarca el más recóndito punto de la Tierra.

Antiguas monedas en tela (Museo de Jiva)

Takskent no es ajena a esta historia, aunque en Uzbekistán no era la principal parada de las largas caravanas, ese honor recae en Samarcanda [deléitense con la obra homónima de Amin Maaluf] que no deja indiferente a quien la visita y el que esto escribe se dedicó a recorrerla, a disfrutarla, mientras el resto del grupo se desplazaba unos centenares de kilómetros en busca de un monasterio perdido en la montaña. Curiosamente los tres andaluces del viaje nos quedamos aquella jornada disfrutando de esa ciudad que, sin quererlo, te lleva a soñar [o volver a imaginar] los cuentos de las Mil y Una Noches, la célebre Lámpara de Aladino, Simbad El Marino, etc., y es que la otrora capital fue una de las más importantes paradas y hoy es la capital del histórico territorio.

 

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Juan Franco Crespo

Maestro de Primaria, licenciado en Geografía

y estudios de doctorado en Historia de América.

Colaborador regular, desde los años 70, con publicaciones especializadas

del mundo de las comunicaciones y diferentes emisoras de radio internacionales.

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