Son muchos los pueblos andaluces, españoles y extranjeros en los que hay alguna escultura en homenaje a aquellos paisanos y paisanas que tuvieron que salir de su tierra en busca sustento y de una vida mejor para los suyos. Ubicada en Marsella, la “Estatua del Inmigrante”, del escultor francés Bruno Catalano, no puede ser mas explícita a la hora de expresar el vacío y la soledad del migrante.

El día 18 de diciembre se conmemora el Día Internacional del Migrante establecido por la ONU. Una efemérides que pasa prácticamente inadvertida consecuencia entre muchas razones de la proximidad de las navidades y por ende ni en lo medios informativos ni en los centros educativos recibe una atención significativa.
“La migración es un poderoso motor del progreso que fortalece las economías, conecta culturas y beneficia por igual a los países de origen y de destino”. Antonio Guterres. Secretario General de la ONU
La Migración es un fenómeno tan antiguo como el ser humano, que ya en sus orígenes migraba de un lugar a otro en busca de sustento y de condiciones de vida mas benévolas. Esa capacidad de ir de un lado a otro ha permitido que la Humanidad se desarrolle y prospere.
Hoy en día, los movimientos migratorios son mas rápidos, numerosos y frecuentes que nunca y forzados por causas muy variadas: económicas, políticas, sociales, medio ambientales o motivadas por conflictos nacionales e internacionales. Cada vez, menos gente desarrolla su vida en su lugar de nacimiento. Todos nos hemos visto forzados a ser migrantes en algún momento de nuestras vidas aunque solo sea temporalmente o dentro de nuestro propio país.

En realidad, la mayoría de las migraciones se producen por causas forzosas, como los movimientos migratorios mas recientes de nuestro país. Los exiliados de la guerra civil se fueron huyendo de la muerte. Recuerdo el gran numero de españoles que se vieron obligados a emigrar en los años 60, en el pasado siglo XX. Entre ellos se encontraban mi padre y sus cuatro hermanos y también los tres hermanos de mi madre. Ninguno se fue por gusto sino por pura necesidad. La precariedad en la que la posguerra sumió España no les ofreció otra salida. Mi familia, como muchas otras, se vio mermada durante décadas. Mi padre estuvo en Alemania diez años, lo veíamos solo unos veinte días al año por Navidad. No pudo asistir al nacimiento de mis hermanos. Cuando se fue yo tenia tres años y cuando regresó yo ya era una adolescente. Para mi padre fue duro y para el resto de la familia también. Fue ese gran sacrificio de los emigrantes españoles el que consiguió que este país resurgiera económicamente de sus cenizas,en los años 70.
La crisis financiero económica española del 2008 se frenó la inmigración en España y esta se volvió a transformar en un país emisor de emigrantes, es este caso de jóvenes cualificados que se vieron forzados a buscar empleo en otros países. Un hecho que, actualmente, aun se sigue produciendo.
Me sorprende y preocupa la fragilidad de la memoria colectiva y la manipulación tendenciosa e inhumana que se hace actualmente de la migración tratando de culpar a los inmigrantes de lo que realmente se debe a la mala gestión política y económica de nuestros recursos tanto en nuestro país como en Europa y EEUU. Paradójicamente, hoy nuestros jóvenes mejor preparados se tienen que marchar fuera porque las condiciones de trabajo aquí no son las que debieran. Y lo que no nos parece adecuado para los nuestros lo tienen que hacer los que viene de fuera.

Ayer, de niña sufrí la ausencia de mi padre y hoy como madre me veo obligada a sufrir la ausencia de mi hija por el mismo motivo. Es cierto que mi hija esta en condiciones mas ventajosas que su abuelo pero eso no mitiga mi pesadumbre. Todos queremos que la tierra que nos vio nacer nos sostenga y de seguridad. Pero los acontecimientos históricos no van por ese derrotero y la migración se esta convirtiendo en un fenómeno cada vez mas intenso e impredecible. Hasta las golondrinas llegan antes cada año debido al cambio climático. Me temo que las teorías sobre el esfuerzo y la superación personal se están siendo desbancadas por la especulación y el oportunismo de las grandes empresas. Cada vez somos mas ciudadanos del mundo aunque le pese a los que inflaman consignas contra la inmigración. La vida da muchas vueltas y nadie esta libre de esa suerte.La empatía y la solidaridad es mas urgente que nunca, No se puede crear odio al inmigrante y al mismo tiempo propiciar que la gente tenga que abandonar su tierra con el único fin de crear precariedad laboral en pro del enriquecimiento de unos pocos.
Los conflictos bélicos unidos al expolio de África, en la lucha por los recursos, unidos al cambio climático han convertido a este continente en una trampa mortal.

¡Debe ser tan grande la desesperación cuando la gente se lanza al mar en una patera!
Una aventura que solo una pequeña minoría consigue aunque quieran hacernos creer lo contrario. La dura odisea de aquellos que no consiguen llegar al mar se ilustra certeramente en la obra de cómic Abdel, galardonada en 2014, con el premio Desencaja de Andalucía. Este cómic es un recurso muy interesante y ameno para reflexionar, sobre este tema, con el alumnado de enseñanzas medias.
Los centros educativos, deberían incluir en sus programaciones mas actividades enfocadas a conocer la realidad de los movimientos migratorios actuales y a fomentar la aceptación y la valoración positiva de aquellas personas que por diferentes causas se ven obligadas a vivir entre nosotros y a las que debemos tratar con todo el respeto y la dignidad que merecen. Actualmente, nuestro país vive inmerso en un torbellino que nos ha convertido en un gran territorio donde la migración se produce en todos los sentidos y eso nos debe hacer mas empáticos y hospitalarios mas conscientes de la gran repercusión que tienen los movimientos migratorios en nuestro propio bienestar general.
Como dijo el político liberal, periodista y profesor mexicano Librado Rivera:
Si fuera la patria como una madre cariñosa que da abrigo y sustento a sus hijos, si se les diera tierras y herramientas para sembrar, nadie abandonaría su patria para ir a mendigar el pan a otros países en donde se les desprecia y se les humilla.” Librado Rivera
Y les dejo este poema de mi libro Retales en la memoria dedicado a mi padre y a todos los emigrantes.
A mi padre y a todos los emigrantes
de ayer, hoy y siempre.
MALETAS DE CARTÓN
Cajas de cartón,
esquinas de metal oxidado,
color roto
y una cuerda de esparto
por candado.
Pantalones de pana raída,
aroma de color del campo,
camisas de cuello vuelto, zurcido
y calcetines de áspera lana.
Entre ellos, cual tesoro,
una lata con chorizo
envuelta en papel de prensa,
con noticias olvidadas.
Entre los huecos, apretados,
anhelo y nostalgia.
Nostalgia de la Tierra madre,
de las manos amadas,
del beso que acaricia la conciencia
y riega las entrañas.
Anhelo del aire limpio
de la encina y la retama.
¡Dios mío, qué despedida más corta
para una ausencia tan larga!
¡Débil equipaje y oscuras viandas
alimentarán un cuerpo y un alma
durante cuatro estaciones
de ásperas madrugadas!
¡Cómo pesa esta maleta de cartón!
Se aleja el aroma del cielo,
los colores del viento
y el tacto de la tierra amada.
Una, dos…diez…cien…mil…,
maletas de cartón
preñadas de miseria y esperanza,
cada tarde, cada noche,
todas las madrugadas,
abarrotando la estación.
El aliento de las locomotoras
dibuja telarañas.
Una niña posa en la maleta su mirada.
Ojos inocentes
clavados en la mano, fuerte y abnegada.
Mano que se aleja
sosteniendo una maleta de cartón.
En la infante garganta
anidan alfileres de plata.
¡Dios mío, qué despedida más corta
para una ausencia tan larga!
¡Débil equipaje y oscuras viandas
alimentarán un cuerpo y un alma
durante cuatro estaciones
de ásperas madrugadas!
Ana Barea Arco





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