“La palabra es el arma de los humanos
para aproximarse unos a otros”
Ana María Matute
Últimamente, como consecuencia del uso de la tecnología y de la comunicación y la información rápida se está perdiendo vocabulario. Los pictogramas se adueñan de los medios de comunicación. Y cuando se pierde vocabulario también se pierde precisión en la comunicación, riqueza y profundidad en el pensamiento, lo que repercute en la calidad y profundidad de las relaciones. La lectura es la mejor herramienta para adquirir vocabulario. Por eso desde los centros educativos es fundamental tener un buen proyecto de motivación lectora y de enriquecimiento del vocabulario.
Indudablemente, la lengua es un ente vivo, en constante evolución y que cambia adaptándose a los nuevos usos y necesidades de los tiempos en que vivimos. Pero hay palabras que caen en desuso no porque haya desaparecido la acción que definen sino simplemente el lenguaje se hace mas pobre, menos preciso y eso, en mi opinión, es culturalmente triste.

A mi parecer ese es el caso de la palabra lagrimacer, derramar lágrimas. No hay ninguna otra palabra que exprese esta acción de forma tan precisa. Y no solo es una palabra precisa, sino que es una palabra hermosa con una gran sonoridad. Según la información que he encontrado en internet, esta palabra fue eliminada del diccionario de la Real Academia Española (RAE) alrededor de 1984 por haber caído en desuso, aunque ha sido «rescatada» en exposiciones y contextos artísticos para mostrar cómo mueren las palabras. Precisamente yo me topé con ella en el MUSAC (Museo de arte contemporáneo de León) en un archivo interactivo.
Es una palabra con origen en el latín, pero que fue cayendo en desuso a lo largo del tiempo en favor de expresiones más comunes como «llorar» o «derramar lágrimas». La RAE elimina las palabras que ya no son de uso generalizado para mantener el diccionario actualizado y reflejar el español vivo. No hay un «día exacto», pero se sabe que ya no estaba en el diccionario para la edición de 1984, lo que marca un punto de no retorno en su vigencia oficial.
Desde que me topé con esta palabra sentí el deseo y la necesidad de recuperarla. Creo que hay palabras que no merecen desaparecer del diccionario y lagrimacer es una de ellas. Y tal ha sido mi obsesión con esta palabra que su gerundio ha acabado dando título a un poemario.
Sobre el vacío,
solo ruina y cenizas
lagrimaciendo.

El otro día en un programa de televisión sacaron una relación de palabras en desuso que para mi sorpresa todas estaban vigentes hasta hace poco y yo las había usado habitualmente en mi entorno inmediato. Reparé en que, efectivamente, actualmente ya no las usaba, aunque conocía su significado. Tengo la sensación de que perder palabras es como perder la memoria, es alejarse de nuestras raíces.
Tanto descubrir palabras nuevas como rescatar palabras en desuso puede convertirse en una actividad amena y muy enriquecedora en el ámbito escolar. Puede ser un buen objetivo para incluirlo en el proyecto lingüístico del centro educativo.
En RNE existe un espacio dedicado a este tema, en las mañanas de los sábados y domingos con Pepa Fernández en su programa No es un día cualquiera.
Yo por ahora, me contento con recuperar lagrimacer y apelo a los lectores de IDEAL en Clase para que me echen una mano.
Me pregunto si es posible volver a restaurar una palabra en el diccionario de la RAE.
Lagrimacer sin pudor
para vaciar la copa del dolor.
Aunque se sequen los ojos
y los ríos se llenen de sal.
Lagrimacer y seguir caminando.
Lagrimacer…
Ana Barea Arco






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