Taipei se convirtió en la capital de la República de China en 1949, popularmente se le conoce como la Ciudad de las Azaleas. Se localiza en el norte de la isla de Formosa [topónimo que perdura y con el que la bautizaron los navegantes portugueses que no se quedaron cortos con el término escogido porque si hay algo que no defrauda es su exuberante verdor]. Taiwán abarca un área de casi 36.000 kilómetros cuadrados frente a las costas continentales, mantiene fuertes lazos familiares con el grupo japonés de las islas Ryukyu [Okinawa] que pasa por ser uno de los lugares con más expatriados taiwaneses.
Hoy alberga casi tres millones de almas que prácticamente se duplica si le añadimos la conurbación que forma el gran área de Nueva Taipei y Keelung, su puerto más próximo y al que está unida por una excelente autovía que, en algunos tramos, serpentea el río Tamsui [Aguadulce], un topónimo bien conocido por los diexistas ya que la radio tiene su centro emisor con esa denominación y a su vez es el mismo topónimo de otra ciudad costera en la parte occidental de la isla Hermosa.

Capital político-administrativa, goza de un estatus como municipio especial, ello hace que sea administrada directamente por el gobierno; fue fundada en el XVIII y se acabó convirtiendo en un gran emporio comercial que prosperó gracias a los intercambios con ultramar hasta caer bajo administración japonesa en 1895 cuando se convirtió en la capital insular. Sería Chiang Kai-shek el que, tras la derrota militar de Tokio, se hacía con la isla donde instauró su gobierno provisional en diciembre de 1949. En la parte continental quedaba el régimen comunista de Mao y sus muchachos que se habían hecho con el poder y el horror imperial [como en la Rusia de los zares] sería una simple sonrisa ante la gran bofetada que tuvo que padecer el pueblo chino. Digamos que la odisea fue inenarrable y poco evocadora, especialmente dura la denominada Revolución Cultural y la obra de culto El libro rojo de Mao. La República Popular de China nacía el 1 de octubre de 1949.
Como ya escribimos sobre Keelung, portugueses y españoles llegaron en el XVII, entonces el gobierno del distrito de Aguadulce [Tamsui] existió hasta mediados de ese siglo y dependía de Manila. En 1662 llegó Zheng Chenggong “El destructor de Taiwán” y lograba que todos los europeos abandonaran la isla, se iniciaba la época de las sucesivas oleadas de chinos Han que actualmente pasa por ser la etnia mayoritaria en la inmensidad de China; Taipei sería reconocida como uno de los centros del imperio de la dinastía Qing que perduraría hasta el siglo XIX.

El Tratado de Shimonoseki deja la totalidad de Taiwán y su área de influencia en manos de Japón en 1895, este país sería barrido con la claudicación de la II Guerra Mundial debido a los lanzamientos de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en teoría, la isla fue japonesa hasta el Tratado de San Francisco en 1952.
Taipei se halla dividida en doce distritos, el más poblado es el de Da’an y el menos Nangang; la ciudad se expande en forma de cuadrícula y sus edificios, enormes, hacia el cielo, ello le confieren la característica de una moderna metrópoli que es espaciosa en la superficie, a veces los callejones laterales aparecen oscuros y desaliñados a ojos de un occidental pero llenos de vida y seguridad que, junto a la limpieza, hacen que el viajero se pregunte ¿cómo lo logran? El respeto y la educación son la materia prima para mantenerla inmaculadamente limpia. No verás una colilla, un papel, una bolsa o una lata de bebida tirada en el suelo, incluso en zonas de gran tráfico de personas: la limpieza es un plus no sólo de Taiwán, sino de toda la zona del Pacífico, hasta los lavabos públicos, frecuentes y bien señalizados, son realmente higiénicos. ¡Que contraste con los españoles allá donde existen, porque esa es otra casuística!

La lengua mayoritaria es el chino mandarín, pero con una fuerte presencia del taiwanés con sus peculiaridades y el hakka [una de las diferentes lenguas de la isla]. El milagro económico arranca en los años sesenta, en poco más de medio siglo se ha convertido en una de las economías más prósperas del orbe y en la locomotora del actual período de las nuevas tecnologías que le otorgan uno de los más altos lugares en cuanto a la reserva de divisas y a la solidez de su tejido industrial especializado en el campo de los semiconductores, algo que China Continental aspira a administras y presione en todos los foros para hacerse con ella intentando aislarla del resto del mundo.
Cuando Pekín entraba en la ONU, el Kuomitang que mantiene en la práctica el antiguo régimen nacido tras la eliminación del Emperador y la posterior guerra civil que llevó al General Chiang Kai-shek a la isla; desde entonces ha estado sometida al aislamiento más absoluto. De la noche a la mañana fue abandonada por la comunidad internacional que no la reconoce como Estado Independiente pero mantiene legaciones de alto nivel en un gran número de países, por ejemplo con casi todos los de la UE, comunidad de la que recibe apoyo institucional y suculentos acuerdos como el más reciente alcanzado con Polonia en asunto de suministro de drones.

Pekín, en base a su política de chequera, ha conseguido que muchos gobiernos sucumban a la dádiva, o sea, han sido seducidos por el dinero fácil que acaba siendo [siempre] una soga al cuello porque los acaba convirtiendo en dependientes de ese maná.





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