El arco del templo ::JFC

Juan Franco Crespo: «Pinceladas asiáticas: Keelung – Taiwán»

Era la primera y más esperada de las escalas del periplo. Sería una de las grandes sorpresas, emocionalmente hablando, de todo el viaje. En nuestra mente estaba presente el parte meteorológico que llevábamos semanas escuchando por Radio Taiwán Internacional: casi eran dos meses de lluvias, podíamos esperarnos agua a raudales pero a la hora de preparar el equipaje también decidimos prescindir de los paraguas o chubasqueros, cada vez viajo con menos cosas porque, si es necesario, encuentras de todo en cualquier lugar del orbe, así que menos cosas significan también menos problemas a la hora del transporte… reduciendo el tamaño de la maleta acabas dosificando con más eficacia lo que necesitas o vas a utilizar y desechando piezas que en la mayoría de los casos sólo sirven para rellenar.

Llegamos con puntualidad alemana y ¡Bingo!, ese día Taiwán nos ofrecía un respiro, Keelung nos daba la bienvenida con un cielo despejado, fresco y nítido. Listos para proceder al desembarque a las 8 de la mañana y, la costumbre que me inculcó mi hermano desde que comencé a acompañarlo en este tipo de turismo, funcionó perfectamente.

Por supuesto, la gente de animación la teníamos tratando de convencer al personal para que esperara en los salones superiores, tras un par de subidas y bajadas logramos “puentearlos” y llegamos a la zona de salida, aunque no seríamos los primeros, había una decena de personas que ya sabían cómo posicionarse para bajar a tierra lo más rápidamente posible. En pocos minutos estábamos en la terminal marítima, pasado el control, tras las correspondientes sonrisas de bienvenida por parte de los agentes [fue el puerto donde mejor se hizo el desembarco, junto al de Busan-Corea del Sur], tocaba la aduana donde la agente, al ver que llevaba un paquete, amablemente me invitó a que lo colocara en la mesa de inspección, tras rasgarlo y ver que no hay alimentos [prohibido entrar con ellos bajo severas multas] me pide disculpas y Welcome to Taiwán. Xie-Xie.

Apenas me separaban cinco metros de la puerta de salida donde nos esperaban: ¡Qué alegría y qué gran abrazo! Hemos cumplido un sueño y la experiencia perdurará en nuestras neuronas por la calidez y la confianza de todas las personas que nos agasajaron durante aquella corta pero gratificante escala. Mientras tanto y antes de escribir sobre Taiwán, hagamos un repaso sobre esa puerta marítima a la isla de Formosa pero dando las gracias al personal de RTI.

Keelung, que la andamos brevemente tras regresar de Taipei, tenía un especial significado, quizá porque tiene un origen ¡Español! Fue fundada por nuestros antepasados, viendo la inmensidad del océano debemos colegir que los tenían bien puestos, hasta allí llegaron en 1626 y estuvieron hasta 1642 cuando los holandeses nos desplazaron.

Han pasado cuatro siglos y en nuestra historia el nombre que quedó grabado fue el de Santísima Trinidad; producto de aquella presencia está el castillo o fuerte de San Salvador que se levantó en la pequeña isla de Heping [actualmente se denomina Sheliao East Port, en ruinas, la isla alberga un bello parque] que, cuando entrábamos en la bahía, nos quedaba a mano izquierda.

La actual urbe tiene casi 400.000 habitantes y es uno de los principales puertos de la isla Hermosa o isla Verde [La Gobernación de Formosa Española formó parte del imperio de la época durante dieciséis años, dependía de la Capitanía General de Filipinas que entonces formaba parte del Virreinato de la Nueva España].

La isla tiene una rica historia y entronca con Japón, pero no entraremos en esos vericuetos en estas pinceladas sobre el pasado español, el primer desembarco se realizó el 5 de mayo de 1626 y eligieron Keelung al considerar que era un puerto profundo, bien protegido y relativamente fácil de defender contra los ataques de la época. Llegamos al lugar casi en el aniversario 400 de nuestra primigenia aparición en estas hermosas tierras endiabladamente retorcidas por su orografía: se producía una extraña sensación y la piel se erizó por breves momentos, era como si algo se agitara en lo más profundo de nuestros corazones.V

Hay otra cosa que nos conectaba, más reciente, pero nos era familiar: TAMSUI [el centro emisor de RTI] y en donde los españoles levantaron el fuerte de Santo Domingo en 1629. Hay una larga historia de aquellos épicos años donde los intereses españoles fueron codiciados por otras potencias, concretamente serían los holandeses los que nos desplazaron de tan magnífico enclave.

Actualmente Keelung es el tercer puerto de Taiwán tras Kaohsiung y Taichung; adquiere una gran importancia con la administración japonesa hasta mediados el siglo XX aún hoy, las comunicaciones marítimas, con el imperio del Sol Naciente suelen partir desde aquí. En la actualidad podemos colegir que el área está integrada en la zona metropolitana de la capital insular, tiene excelentes comunicaciones tanto por carretera como por ferrocarril, medio relativamente económico y fácil de utilizar para los que llegan por mar, su estación está a unos doscientos metros de la terminal de cruceros, fácil de acceder y económica en sus tarifas, sobre todo si se adquiere la correspondiente tarjeta.

Recorrer Keelung será un proceso bastante laberíntico y, salvo las vías principales, estrechos y empinados callejones serán común y corriente, pero hay una forma más dinámica y cómoda: tomar el KEELUNG 99 o bus turístico que llega hasta la pequeña Heping y funge como precioso parque de esparcimiento. Otra opción será hacer noche en el Evergreen Laurel Hotel que teníamos frente a nosotros, mientras cenábamos, externamente aparece desangelado, gris, pero si tenemos en cuenta la cantidad de agua que cae aquí podríamos decir que está en perfecta simbiosis con el medio y situado en la dirección de la islita. De lo más interesante, en esta zona portuaria, tenemos su famoso Mercado Nocturno pero justo estábamos cenando cuando el navío largaba amarras, por lo que no pudimos disfrutar de su ambiente.

Desde la cubierta trece era posible observar el Parque Chung Cheng de tres niveles que quedaba justo detrás del Hotel el paseo, por su exuberante masa boscosa, es una delicia para los sentidos, continuaríamos con la escultura de la diosa de la compasión y la misericordia, GUANYIN, su níveo color y el azul de la bóveda celeste aún realzaban más sus 25 metros de altura, si tienen tiempo y fuerzas, no dejen de subir por el interior y contemplarán una de las mejores vistas de la ciudad. Podríamos seguir con la visita al Geoparque y el monumento a Lin Tien Jen, el pescador que salvó a varios niños. A lo lejos, sentados en el último piso del crucero, contemplábamos el Altar de Zhupu, tras las lluvias, sobresale en un bosque verde, era imposible visitarlo. ¡Zarpábamos hacia Okinawa!

Juan Franco Crespo

Ver todos los artículos de


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

IDEAL En Clase

© CMA Comunicación. Responsable Legal: Corporación de Medios de Andalucía S.A.. C.I.F.: A78865458. Dirección: C/ Huelva 2, Polígono de ASEGRA 18210 Peligros (Granada). Contacto: idealdigital@ideal.es . Tlf: +34 958 809 809. Datos Registrales: Registro Mercantil de Granada, folio 117, tomo 304 general, libro 204, sección 3ª sociedades, inscripción 4