Los seres humanos damos sentido a nuestra existencia en la medida que no olvidamos los hechos y experiencias acaecidas a lo largo de nuestras vidas. Nuestra historia personal es, en consecuencia, un proceso de reflexión sobre nuestro pasado, que nos permite actuar en el presente y proyectarnos en el futuro.
La suma de las memorias individuales va forjando, a lo largo del tiempo, una memoria colectiva que nos dota de identidad como comunidades, como pueblos. Los pueblos que no cuidan su pasado, su memoria, corren el riesgo de perder su identidad como colectivo histórico y social.

La exposición sobre la Memoria del cultivo del tabaco en Maracena, tiene como objetivo contribuir a que una parte muy importante de nuestra historia no se pierda.
La importancia económica y social del tabaco
El cultivo del tabaco, así como las tareas de tratamiento del mismo en el Centro de Fermentación, más conocido como la “Fábrica” del tabaco, fueron durante más de cinco décadas, uno de los motores económicos más importantes en Maracena.
Muchas familias se afanaron, durante esos años, en el cultivo de una planta que, por necesitar una gran cantidad de labores, dio mucho trabajo a un buen número de maraceneros y maraceneras durante muchos años.
Cabe recordar que el Centro de Fermentación del Tabaco, llegó a tener en algunos momentos una plantilla de más de cuatrocientos puestos de trabajo, entre fijos y eventuales, de los que más de un centenar de hombres y mujeres eran del municipio.
Una exposición construida desde unas vivencias

La exposición no ha querido ser una mera recopilación de datos u objetos en torno al tabaco, sino que se ha construido desde las vivencias de Francisco Ávila Gómez, casi más conocido como “Paquito el Poleo”.
Quienes conocemos a Paquito, sabemos de su enorme curiosidad por cuantas experiencias ha ido forjando su vida. Junto a esos intereses por desentrañar el sentido de las cosas, ha añadido una perseverancia y generosidad con su pueblo, que le hacen ser un referente imprescindible de la cultura de la localidad desde hace mucho tiempo.
Nos encontramos pues, en un espacio y un momento, en el que la memoria se funde con la cultura y donde el pasado nos recuerda la importancia de valores como el esfuerzo, el trabajo bien hecho y la generosidad con nuestros semejantes.
En definitiva. Esta muestra de memoria y cultura, aun partiendo del reconocimiento a la figura de Francisco Ávila, se transforma también, en un reconocimiento y agradecimiento a todas las generaciones que nos antecedieron y que nos dejaron el presente que disfrutamos hoy.

“Paquito el Poleo”
Francisco Ávila González, también conocido, como “Paquito el Poleo”, nació en el seno de una familia humilde en el año 1937. Comenzó a trabajar en las distintas labores del campo a los siete años. A los once entró en una fábrica de chacinas de la localidad en la que estuvo hasta los diecisiete años. Al quedarse sin trabajo volvió a alternar las labores del campo con la construcción.
En la construcción llegó a dominar, con gran destreza, la práctica totalidad de las técnicas de la albañilería, siendo estas la base de las diferentes facetas artísticas que ha ido desarrollando a lo largo de los años. Entre ellas destacan sus originales esculturas realizadas con chinos y las magníficas planchas de relieves de arcilla refractaria. Dentro de sus trabajos como ceramista hay que hacer una mención especial al gran mural, de más de 300 piezas de barro cocido, realizado en la plaza de la Constitución de Maracena.

En el campo llegó a trabajar en casi todas sus labores y, en particular, en todo lo referente al cultivo del tabaco primero y, más tarde, en los procesos de fermentación del mismo, al entrar en el Centro de Fermentación del Tabaco en el año 1956. Esas vivencias serían recogidas años más tarde en su libro Un secadero en mi patio (2021).
Desde los albores de la democracia se dedicó a promover todo tipo de actividades culturales. Su conocimiento de los múltiples oficios, le permitieron sacar adelante, a pesar de los escasos medios económicos, los más variados proyectos.
Esa labor cultural se vería más tarde concretada, como concejal de cultura, poniendo en marcha un gran número de talleres que tuvieron una enorme participación ciudadana y que, finalmente, se reunirían en una Casa de la Cultura repleta de actividades. Esa ingente actividad social y cultural está recogida en su obra El libro de Paco (2006).

Es una vida contada en libros ya que, además de los dos citados, ha escrito ocho más sobre distintas temáticas del pueblo, entre los que destacaría, por su valor sociológico, dos volúmenes de entrevistas a personas de variadas generaciones, la mayoría ya fallecidas.
En la actualidad, a punto de cumplir noventa años, está escribiendo un libro a partir de los diálogos que tiene con su biznieto Lian, así como las historias y cuentos que les va relatando.
La exposición puede visitarse, hasta el día 6 de marzo en la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Maracena, durante todas las mañanas laborables de 9 a 15 horas. Por las tardes se realizarán visitas guiadas a distintos colectivos de la localidad por parte de la concejalía de Cultura.
Paco Olvera. Comisario de la exposición
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