Las residencias escolares de la provincia de Granada visitaron Sierra Nevada el pasado jueves, 12 de marzo, con el objetivo de acercar a su alumnado a una experiencia con la nieve que no siempre está al alcance de todo el mundo ni de todos los bolsillos.

Las residencias escolares de Andalucía son centros públicos de la Consejería de Desarrollo Educativo y FP que tienen como principal objetivo facilitar el acceso a la educación obligatoria y postobligatoria a aquel alumnado, que por circunstancias personales o porque carezcan de oferta educativa en su localidad de origen, residan en ellas en régimen de internado y así facilitar el acceso a estudios de Primaria, Secundaria, Bachillerato, Artes o Formación Profesional.

Las residencias escolares tienen la encomienda de coordinarse con los centros docentes donde está escolarizado el alumnado residente, con objeto de realizar un adecuado seguimiento de su evolución escolar. En tal sentido, el profesorado que ejerce la tutoría en los centros docentes y los educadores y educadoras de actividades formativas y de ocio, que tutorizan en las residencias a dicho alumnado, tienen la misión de intercambiar información y seguimiento de los procesos educativos y evaluativos de dicho alumnado residente, así como prestar las medidas de apoyo que se consideren más adecuadas para su aplicación en la residencia.

El curso pasado, la residencia escolar Federico García Lorca de Motril llevó a cabo, entre otras actividades, una jornada lúdico-deportiva en Sierra Nevada. Tras comprobar cómo disfrutaron sus alumnos y alumnas, de lo que para muchos fue su primer contacto con la nieve, decidió compartir su experiencia con el resto de residencias de la provincia: Medina Lauxa de Loja, Atalaya de Cogollos Vega, Virgen de los Remedios de Montefrío y Maestro Sánchez Chanes de Baza.

Así surgió la idea de organizar este curso una actividad conjunta en la que la equidad y la igualdad de oportunidades permitan a cien chicos y chicas de la provincia convivir, divertirse y practicar actividades deportivas en un entorno natural tan idílico como Sierra Nevada. Ha permitido la oportunidad de pasar una jornada de convivencia y disfrutar con actividades en la nieve haciendo uso de trineos, roscos, patinaje o raquetas de nieve.

Para organizar esta actividad de contacto con la naturaleza ha sido necesario un ingente trabajo de planificación, intercambio de ideas, contactos telefónicos y no poca gestión administrativa, siempre con la idea puesta en que todo saliera de la mejor manera en beneficio del alumnado residente.
Sin embargo, todo ello ha quedado olvidado desde el primer momento en el que se veían en el autobús tantas caras sonrientes, ojos brillantes que daban las “gracias” con la mirada o los mensajes de las familias agradeciendo la experiencia ofrecida a sus hijos.

A la vuelta, las cabezas recostadas en los asientos, de quienes no han podido mantenerse despiertos tras un día intenso de diversión, naturaleza y deporte, y cargado de emociones, han hecho comprender al personal de las residencias que todo el trabajo y el empeño puesto han merecido la pena.







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