La Escuela Graduada Mixta Europa se fundó en el curso 1969-1970 en los altillos de un edificio comercial, en la Avenida de Europa, n.º 230, en Bellvitge (barrio en construcción) de L’Hospitalet de Llobregat. Posteriormente, en 1974, el centro se trasladó a su actual ubicación en la Avinguda d’Europa, 153-159, pasando a denominarse Colegio Nacional (C.N.) Europa.
En la actualidad, esta institución educativa ha evolucionado hasta convertirse en el Institut Europa, un centro público dependiente del Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya.
Que la vida iba en serio, lo aprendimos demasiado tarde, utilizando las palabras del poeta. Nosotros ahora, con más vida por detrás de la que sabemos gestionar, encontramos mensajes abandonados de los náufragos que fuimos, niñas y niños frágiles a merced de cualquier viento.
Cuando busco, como el adulto que soy, la referencia del maestro que quizás tuve, encuentro de nuevo el nombre que he recordado siempre, Joaquín Rus Joyas y veo que otro alumno de esa época ha escrito sobre él.
En la plenitud de la vida, uno se aferra a su momentánea fortaleza para mirar de frente a la adversidad, aunque sea un espejismo del momento, o una verdadera losa que se presenta cuando uno menos se lo espera. Esa energía le lleva, nos lleva a veces, a revivir los pasajes más duros de la infancia, los ámbitos donde uno solo puede defenderse, nada es digno y lo agreste es el pan de cada día.
Ese es el verdadero nodo donde lo reactivo converge, no hay brillo, solo dolor y estrategia, humillación.
Si busco a mi maestro, a este, es porque mi pulsión se centra ahora en reconocer su verdadera importancia y para hablarle.
¿Qué me hace recordarte? Solo ver que otros alumnos surgieron de aquel barrizal inmenso y cruel, donde con sólo 25 años te condenaron a dirigir una clase mixta de cincuenta y cuatro alumnos.
Tu dureza innecesaria en el hombre joven que fuiste, quizás desbordado por tu momento, ha forjado en mí, y espero que en muchos más de mis compañeros de entonces, esa capacidad de valorar las cosas sin acritud, fomentar el perdón y una cierta compasión ante aquellos que hacen de la violencia más abyecta su único recurso.
Esa semilla germinó, el miedo y la crueldad creció entre nosotros. Los compañeros fuimos rivales y muchas veces enemigos. Lo que fue un bonito grupo con la señorita María Pilar Larrasoaña Arribas, mujer bella y buena, dulce educadora, se convirtió sólo un curso después en un montón de críos en tumba abierta hacia un futuro gris que apenas se divisaba.
Gracias Maestro, espero que en algún momento hayas revisado tu manera de actuar con aquellos, tus alumnos, personas indefensas al fin y al cabo y que quizás en alguna ocasión hayas necesitado, quien sabe si no hallado, una mano amiga que provenga de otro tiempo, a pesar de todo.
Rafael Martínez Palacios
librero de profesión
con hijos maestros y maestras
Hospitalet de Llobregat, Barcelona
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