El tercer artículo que escribí para el Ideal en clase fue: La poesía es inevitable, donde hablaba de la necesidad de trabajar la poesía en el centro escolar y presentaba algunos recursos.
Hoy, con motivo del Día Mundial de la Poesía vuelvo a la carga. Como ya saben muchos de ustedes en 1999 la UNESCO aprobó la celebración del Día Mundial de la Poesía y desde el año 2000, cada año el 21 de marzo, coincidiendo con el equinoccio de primavera, en el hemisferio norte, se celebra el Día Mundial de la Poesía.
Poesía es uno de los más bonitos apodos que damos a la vida. Jacques Prévert
Este año, he tenido el privilegio de participar en el Maratón de poesía que se ha celebrado en el Centro Lorca de Granada, donde unos cien poetas han estado leyendo sus versos desde las 12:30 horas, hasta pasadas las 21:30.
Todo el acto se fue desarrollando impregnado de un maravilloso clima de celebración y hermandad. Las intervenciones se fueron sucediendo por orden alfabético y estuvieron presentes grandes autores y autoras y poetas ya consagrados como Ángeles Mora y Álvaro Salvador.
En la organización del evento han estado implicados diferentes organismos oficiales y personas como la Asociación Diente de oro, Jesús Ortega coordinador del programa Granada Ciudad de Literatura UNESCO y la poeta Marina Tapia.
Antes de dar paso a las lecturas poéticas pudimos disfrutar de un maravilloso idilio entre el arte flamenco y la poesía mística de San Juan de la Cruz con el magistral pianista Jesús Hernández y el cantaor Sergio Gómez El Colorao.

La primera intervención lectora estuvo a cargo del invitado especial, el poeta coreano Lim Kyung-Seop. La diversidad lingüística del acto fue, a mi parecer, una de los aspectos más emotivos del mismo. A mí, me emociona mucho escuchar poemas en su lengua original, aunque no entienda el significado. La musicalidad y la emotividad del poema se nos revelan con toda su esencia y frescura. Afortunadamente, siempre hay alguien que lo traduce. Y en este maratón disfrutamos de poemas en varios idiomas incluido el filipino. Aunque para otra edición sería interesante dar presencia a todas las lenguas oficiales del Estado Español.

Sin embargo, a pesar de ser un momento de celebración la sombra de la guerra fue también una presencia constante. El difícil y cruel momento que estamos viviendo con tantos conflictos bélicos a nuestro alrededor no podía ser obviado. Gabriel Celaya, en su inolvidable y tristemente actual, poema La poesia es un arma cargada de futuro nos dejaba versos como este:
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Ante el profundo compromiso poético con la paz siento que, hoy mas que nunca, es necesario un ejercito de poetas, es necesario sacar el poeta y la poeta que todos llevamos dentro. Y desde la escuela se debería abordar la lectura y la creación poética en todos los niveles educativos, porque como dijo la poeta y escritora Alejandra Pizarnik:
Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.
En esta semana pasada se han sucedido los actos de celebración en diferentes organismos, pero en la escuela es una actividad que debería programarse y desarrollarse durante todo el curso contribuyendo así, no solo al desarrollo de la lectura, sino también al crecimiento personal, emocional y a la educación en valores del alumnado.

Encuentros de poetas.
Son niños heridos que comparten la extrañeza del mundo
que se cuelan en otras vidas para enriquecer la suya.
Fortalecen su singular voz, de la mano de otras voces
antiguas o emergentes, para recrear la voz del futuro.
Cada viaje es una travesía por los ojos de los otros,
por sus pequeños universos rebeldes dentro del universo,
para encontrarse con el hambre y la luz que nos asemeja.
Y sin recato respira a cielo abierto su niño interior
que regresa a su verdadera patria, a su mundo libre.
Cada adiós los retorna al desamparo azul de su soledad
con la sensación de que brotan en los dedos rimas nuevas
que dan a la vida un ritmo más claro, sin miedo a la muerte.
Sienten que todavía sus labios sostienen la esperanza
de que del último pétalo herido broten luciérnagas.
Ana Barea Arco





Deja una respuesta