El autor granadino ofrece al lector una novela histórica ambientada en la posguerra española con la localidad de Zújar como telón de fondo
El autor granadino, Antonio Peláez Martos, acaba de sacar a la luz su primera novela Confesión en la Piedra del Sol (Aliar Ediciones), una obra que narra la historia de Juan que crece bajo la sombra de Germán, su abuelo materno asesinado en la Guerra Civil, y con el peso de unas heridas que su abuela intenta cerrar con el perdón. El destino lo conduce a una amistad inesperada con Isidro, nieto de quien, décadas atrás, participó en aquella muerte. El primero carga la verdad como un secreto doloroso; el segundo desconoce el vínculo que los une. Entre ambos surge un lazo sólido, forjado en una niñez luminosa y libre en el pueblo de Zújar, escenario entrañable que se convierte en refugio de juegos, aprendizajes y complicidades que cimentan su unión. Esa amistad se refuerza en la juventud y la madurez, alimentada por pinceladas de filosofía, dudas existenciales y reflexiones sobre la fragilidad de la sociedad actual, que los llevan a compartir inquietudes sobre el futuro de una juventud atrapada en la precariedad.
Confesión en la Piedra del Sol se articula en capítulos breves, que, si bien podrían leerse de manera independiente, unidos dibujan un mosaico de memoria, reconciliación y esperanza. El truncado proyecto vital en el que Germán puso sus ilusiones actúa como hilo invisible que enlaza las narraciones y confiere sentido a la historia. En ellas, Juan se desnuda ante el lector, compartiendo vivencias íntimas y emociones muy personales. Basada en hechos reales, con tintes autobiográficos, aunque más cerca de la autoficción, esta obra transcurre principalmente en Zújar, paisaje cargado de memoria y símbolo de reconciliación, y explora la fuerza del perdón y la necesidad de imaginar un mañana más humano y habitable.
El autor
Antonio Peláez Martos, nacido en Zújar (Granada) en 1950, es licenciado en Derecho, antes había cursado dos años de Filosofía. Desarrolló su carrera profesional en la Administración pública. Tras su jubilación, amplió su formación en la Universidad para Mayores de la UCM, donde colaboró como voluntario impartiendo clases de español a personas migrantes. Espíritu inquieto y viajero impenitente, prefiere ir por libre, destacando Nepal, Guatemala, Argelia…; siempre guiado por el afán de conocimiento al contacto con la gente y los paisajes. Ha realizado varios cursos de creación literaria y esta, largamente acariciada, es su primera obra publicada, una reflexión sobre la memoria y el perdón. Está casado, tiene dos hijos y cuatro nietos a los que intenta transmitir los valores que gotean de la obra, no sin preocupación sobre su futuro.





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